La búsqueda histórica de la paz del sur del Tolima

Crédito: Archivo / El Nuevo Día.En el sur del Tolima nacieron la exguerrilla de las Farc y en su territorio se dieron algunos de los hitos más importantes de las últimas décadas de Colombia.
Esta región ha pasado de ser cuna de actores armados a un ejemplo mundial de búsqueda de paz y la superación de la guerra. Los desafíos son visibles y las alertas están encendidas.
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En las tierras del sur del Tolima se han visto todos los rostros de los conflictos que, desde hace décadas, han golpeado al país: variadas y cruentas represiones por parte del Estado, insurrecciones armadas, formación de autodefensas campesinas, bandolerismo, degradación de la violencia, afianzamiento de economías ilegales y eclosión de todo tipo de organizaciones al margen de la ley, entre otras muchas.

Esos fenómenos, tan extendidos en el tiempo, opacaron la amplitud de sus paisajes, la fertilidad de sus tierras, los numerosos nacimientos de agua, las lluvias abundantes que atempera las montañas, su diversidad de pisos térmicos, la variedad cultural de sus habitantes y sus batallas incesantes por vivir en paz: campesinos, comunidades indígenas, afros, las propias víctimas y los excombatientes reclaman, casi siempre sin ser escuchados, que simplemente los dejen vivir.

 

El origen de una violencia

Según documenta el Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh), luego del asesinato de Gaitán en 1948, y como una forma de protegerse de la represión conservadora oficialista, en el sur del Tolima surgieron varios grupos armados de autodefensa campesina de corte liberal y comunista.

Desde antes del asesinato del caudillo ya había expresiones de violencia en diferentes regiones del país. Sin embargo, esto lo llevó al paroxismo. En Chaparral, por ejemplo, los comercios fueron saqueados, la cárcel asaltada, los presos liberados y el alcalde depuesto. Ante esto, la policía ‘chulavita’ retomó el control a sangre y fuego del municipio.

Esa mecánica de la agresión “originó la aparición de autodefensas campesinas, entendidas como grupos que buscaban proteger sus territorios de la violencia patrocinada por el régimen conservador”, según cuenta el Cnmh.

Las agrupaciones, integradas por liberales (limpios), comunistas (comunes) y civiles se reunieron en la vereda El Davis de Rioblanco. Al poco tiempo los bandos se enemistaron y se separaron.

Generales.

El nacimiento de las Farc

En 1958 liberales y conservadores llegaron a un acuerdo para alternarse el poder y así disminuir la violencia bipartidista. Durante el Frente Nacional bajó la intensidad de los enfrentamientos, pero también se caracterizó por la exclusión de alternativas políticas y exacerbación de la represión, provocando nuevas insurgencias.

El presidente Rojas Pinilla, años antes, había otorgado amnistías a los alzados en armas que decidieran hacer la paz. Una gran parte de los limpios se entregaron, mientras que los comunes continuaron en su lucha.

El Davis fue bombardeado por el Ejército y los guerrilleros se dispersaron por zonas como El Pato, Guayabero, Ariari, Villarrica, Ríochiquito y Marquetalia, dando origen a las ‘repúblicas independientes’, como las llamó Álvaro Gómez Hurtado.

En mayo de 1964 el Gobierno Nacional realizó la ‘Operación Soberanía’ en Marquetalia, provocando la reunificación del mando guerrillero y la posterior formación del ‘Bloque Sur’, que en 1966 finalmente adopta el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. La exguerrilla estuvo en operaciones desde 1964 hasta 2016, año de la firma definitiva del Acuerdo de Paz.

Luego de esa firma, e incluso desde antes, en el sur del Tolima ha disminuido la intensidad de esos fenómenos violentos que antes eran consuetudinarios. Sin embargo, hay indicios que exigen estar alertas.

Generales.

A cuidar la paz

Aunque la reducción en los enfrentamientos es palpable, hay señales que advierten sobre un escenario de regreso a las antiguas dinámicas de guerra: lo que el Centro de Estudios Regionales de la Universidad del Tolima llama ‘Nuevas y viejas violencias’ y los desafíos para la no repetición del conflicto armado en el sur del departamento.

Alexander Tovar, secretario del Interior del Tolima, afirma que la mejora en la seguridad en la región se debe al aumento de la presencia institucional.

“Cuando Óscar Barreto era gobernador ayudó a fijar parte de la seguridad con la que hoy contamos. Fueron cinco subestaciones de policía en su momento. Con la llegada de Ricardo Orozco se consolidó esa proyección, con más pie de fuerza y más cooperación de la ciudadanía”, aseguró Tovar.

El funcionario puntualizó que, si bien es comprobada la operación de al menos dos disidencias en el sur, estas han sido repelidas por la fuerza pública. Tovar hace referencia a los golpes dados a los grupos residuales Ismael Ruiz y Alfonso Cano.

Andrés Tafur, director del Centro de Estudios Regionales de la Universidad del Tolima, menciona que las alarmas también deben estar puestas sobre la compañía Adán Izquierdo, la cual se moviliza entre el Valle del Cauca y el suroccidente del Tolima: “La Adán Izquierdo ha tenido manifestaciones en San Antonio, Roncesvalles, Chaparral en incluso hacia el centro y norte del Departamento”.

El límite con departamentos como el Cauca es una explicación para las actuales amenazas, dice.

Generales.

“Las disidencias del antiguo Frente 1 se mueven entre el Cauca, Valle del Cauca y el sur del Tolima, tal y como ha sido la historia del Comando Conjunto Central de las Farc. El proyecto de las disidencias es abarcar grandes extensiones, y ahí el cuidado que se debe tener en esa zona de frontera”, agregó.

Habiendo logrado una relativa tranquilidad, sumado a las inversiones de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial en cuatro municipios del sur, ahora comienza a vislumbrarse otro semblante para una de las regiones más importantes del Tolima.

La exigencia, en una suma de esfuerzos, es mantener los avances e impedir el regreso de las épocas más calamitosas.

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El ascenso de las mujeres lideresas del sur del Tolima.

La historia de los pijaos más allá de la identificación regional.

Los PDET, un avance hacia la paz del sur del Tolima.

Planadas, cuna de la violencia y pionera de la Paz.

Las luchas sociales por el renacer de Ataco.

Chaparral, tierra de grandes y capital del sur del Tolima.

El NO a regresar la violencia de Rioblanco.

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CAMILO JIMÉNEZ

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