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Cultura organizacional, el reto de mantener viva su esencia

Identificar, consolidar y proyectar la cultura de las organizaciones se ha convertido en parte de la agenda empresarial, aún con mayor énfasis en un momento clave en el que la identidad, personalidad y forma de ser de las compañías son factores clave en la atracción y fidelización del talento.

La cultura de las organizaciones tiene que ver no solo con los valores que se le atribuyen y que son internamente promovidos, sino también con lo que se comparte, se tiene en común y se “cultiva” cotidianamente. La clave de una cultura que busque la fidelización de su talento es la coherencia, que se refleja entre el discurso y las acciones de la organización. Este elemento está íntimamente ligado a la capacidad de liderazgo, entendida como un estilo característico en la organización, que modele e inspire, a partir de una visión compartida y de la congruencia en sus propios actos, en la relación con sus equipos de trabajo y todos sus grupos de interés.

Es por esto que los líderes son concebidos como grandes influenciadores de la cultura corporativa a través de su ejemplo, pues esta se gesta y se manifiesta en las interacciones del día a día, en los momentos de verdad que imprimen el “sello” de lo que es, hace y cómo se comporta la compañía a través de su gente. Es interesante pensar en el desarrollo de un liderazgo participativo, el cual no requiere de una inversión importante, pero sí de la capacidad de lograr un impacto significativo y ser un factor diferenciador a la hora de fomentar comportamientos positivos.

Afianzar relaciones, promover, pero sobre todo vivenciar los atributos y valores corporativos es la manera más sencilla de hacer posible el impulso hacia nuevos comportamientos y la generación de espacios de intercambio diferenciales en los que los aspectos culturales se hagan tangibles y se garantice un adecuado nivel de interpretación de los empleados de la estrategia de negocio, permitiendo identificar el ADN del mismo y promover prácticas alineadas a la consecución de objetivos.

Hablar de cultura en las organizaciones ya no es hoy una novedad, es un aspecto inherente al desarrollo de las estrategias de negocio debido a su gran impacto en el actuar, en la articulación de la gente y los procesos, así como en los comportamientos y suma de experiencias. Es así como la esencia de la cultura de cada organización la constituye lo que es propio, lo que es permanente a pesar de los cambios constantes de la dinámica y del mercado, es aquello que le es característico y se convierte en un diferencial.

La cultura vincula todas aquellas expresiones auténticas, por esto mismo ninguna es equivalente a otra, pues son las formas de convivir en la empresa, las creencias y comportamientos los que hacen que se construya y se consolide. La cultura de su organización ¿está siendo pensada hacia un proceso permanente de consolidación?

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