
Lo que sucede con las várices es que las venas dejan de cumplir su función: su conducto regulador, que permite a la sangre circular al corazón y evitar que regrese en sentido contrario, no puede ya cerrarse correctamente, la presión aumenta y las venas se agrandan. Es entonces cuando la vena se enferma y se forman las insuficiencias venosas, que conocemos como várices.
No todas las várices duelen y por lo tanto el tratamiento dependerá de la clase de vena y de la conveniencia de los diferentes tratamientos.
En el caso de las várices delgadas, que son impalpables, no presentan protuberancias y su diámetro es menor a 3 mm, que ofrecen sólo una molestia estética, está muy difundida la escleroterapia. La escleroterapia consiste en inyectar un medicamento y sellar la vena. A favor de esta técnica se puede decir que es muy sencilla y en contra, que pueden aparecer moretones y oscurecimientos y podría no ser un tratamiento definitivo si existe predisposición a formar várices.
El cirujano vascular Antonio Calderón señala que las várices son manifestaciones de una enfermedad crónica y que es conveniente tratar de eliminarlas.
“Las várices son un problema estético y médico cuando su tamaño adquiere el riesgo de complicarse. Más del 25 por ciento de la población tiene várices, siendo su causa más frecuente los factores genéticos, hereditarios con alteración de las válvulas de sectores venosos y alteraciones morfológicas de la pared venosa”, señala Calderón.
LA VOZ DEL EXPERTO
Mitos y realidades acerca de las várices arnulfo marín gómez
Cirujano
Mito: realizar ejercicio previene la aparición de várices: no previene la aparición de las várices, pero contribuye a mejorar el retorno venoso y el “bombeo” a través del sistema venoso profundo. No hay que practicarlo en exceso.
Mito: la cirugía remedia el problema de las várices: En casos avanzados de insuficiencia venosa se llegan a requerir la cirugía, pero no es definitiva. Cuando la cirugía se realiza en pacientes jóvenes es frecuente que en pocos años aparezcan nuevas venas. Existen diversos tipos de cirugías las cuales deben ser adecuadas a cada paciente y no debe generalizarse.
Mito: es bueno para la circulación usar zapato de piso o de descanso: Es más recomendable usar tacón y alternarlo durante el día con otro tipo de calzado, el tacón provoca que los músculos gemelos se contraigan mejorando así la circulación venosa profunda.
Mito: mis várices aún son pequeñas y no requieren atención médica: es un error grave esperar a que “crezcan” para atenderlas, los resultados en diversos tratamientos. Las venas aparentes deben ser atendidas cuanto antes.
Lista
Herencia.
Sexo: En las mujeres es 4 a 6 veces más frecuente que en los hombres (probablemente por efecto hormonal).
Uso de píldoras anticonceptivas y estrógenos sustitutivos.
Embarazo.
El estar mucho tiempo en posición sentada o de pié.
El uso frecuente de fajas o medias apretadas.
Vida sedentaria.
Causas
Válvulas defectuosas desde el nacimiento (válvulas congénitamente defectuosas).
Embarazo, porque el útero presiona las venas de las piernas.
Tromboflebitis: la presencia de trombos dentro de las venas, que ocasionan una obstrucción en el normal pasaje de la sangre por ellas.
Permanecer de pie por mucho tiempo y el aumento de presión en el abdomen.
Consejos de prevención
Realizar ejercicios, mantener las piernas en forma, natación, caminar, bicicleta.
Beber agua.
Evitar permanecer mucho tiempo sentada con las piernas cruzadas.
Evitar las prendas de vestir muy apretadas.
Evitar exponer las piernas a un calor excesivo.
Dormir con los pies más elevados que la cabeza.
Aplicar baños de hidroterapia siempre que se pueda, alternando baños de agua caliente y fría, ya que ayudan a la estimulación de la sangre
Masajear las piernas con una crema, de manera suave, después del baño.