Segundas y terceras víctimas en los eventos adversos

Seguridad del paciente es un tema que ha tomado fuerza en las últimas décadas y ha generado en las instituciones de salud una necesidad de investigación.
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Seguridad del paciente es un tema que ha tomado fuerza en las últimas décadas y ha generado en las instituciones de salud una necesidad de investigación y búsqueda de métodos para prevenir, y reducir los posibles eventos adversos que se derivan de la atención en salud, con el fin de un mejoramiento continuo de la calidad, por lo tanto esta está definida como el conjunto de acciones en pro de la prevención de los fallos en la atención de los servicios de salud que pueden ocasionar o no daño a los pacientes; Atendiendo a lo anterior es visible que siempre que se aborda este tema es inevitable no priorizar el paciente y darle la identidad de victima pero muy pocas veces o casi nunca se piensa en el daño que la ocurrencia de eventos adversos pueden afectar al personal de la salud y a las mismas instituciones.

Al momento en el que una persona decide formarse como personal de la salud en cualquiera de sus esferas, se entiende que lo primordial es propender siempre por el bienestar de las personas que están bajo su cuidado, por lo que en el momento en que se presente la ocurrencia de un posible evento adverso el profesional de salud también se ve afectado, tal vez no de forma física pero si de manera emocional y que puede desencadenas en decisiones y consecuencias fatales.

Según el Doctor Hernán Michelángelo y el Licenciado en enfermería David J. García “…las segundas victimas cambian su forma de interactuar con los pacientes a partir de la ocurrencia de un evento adverso con consecuencias graves, su modo de práctica se vuelve inseguro, su situación afectiva se ve alterada y las dudas sobre su criterio profesional hacen que se afecte la calidad de la atención que brindan a los pacientes, tras un evento adverso sabemos que se incrementa la posibilidad de que ocurra un nuevo evento precisamente por la respuesta emocional…”

Lo anterior hace una invitación para abrir un poco más la perspectiva de a quienes se consideran víctimas luego de la ocurrencia de un evento adverso y el tratamiento que se le debe brindar a cada uno según las necesidades que se presenten por su afectación; el trato y el tratamiento que se brinda al paciente para su recuperación o su reparación es importante, pero también es importante atender al profesional y brindar el acompañamiento que resulte necesario, y las capacitaciones que se requieran para fortalecer nuevamente la confianza y seguridad en su forma de proceder frente a los diferentes escenarios que presenta la dinámica misma de la atención en salud, es importante resaltar que un profesional inseguro o con pérdida de confianza en sus actividades puede generar mayor cantidad de eventos adversos y por ende una afectación a más pacientes que van a generar o dar pie para una nueva víctima, que sería la tercera de este panorama.

Denham C, (2007) Resume bajo el acrónimo siglas en inglés “TRUST” que traduce en español CONFIAR, con el que menciona cinco cosas que son necesarias para el trato de las segundas víctimas, estos cinco puntos son trato justo, respeto, comprensión y compasión del inglés understading and compassion, soporte y transparencia y oportunidad de mejora”, Estos ítems si se ponen en práctica de forma articulada lograran que el personal se sienta respaldado por la institución y hará lo posible para minimizar la ocurrencia de errores que puedan generan daño a futuros pacientes

Por otro lado la tercera víctima de la ocurrencia de eventos adversos son las instituciones prestadoras de servicios de salud, sobre estas no recaen daños físicos y/o emocionales pero si reputacionales. Entre este tipo de daños encontramos la pérdida de prestigio, la pérdida de confianza de los usuarios a puntos tales que solicitan cambiar su lugar de atención y dando información a otras personas sobre su mala experiencia, que generara más incertidumbre sobre sus procesos de atención.

Sin embargo no todo el panorama es sombrío las instituciones prestadoras de salud han redoblado esfuerzos para minimizar la ocurrencia de eventos adversos asociados al desarrollo de sus funciones, se han preocupado por implementar políticas y programas de seguridad del paciente, en las que están inmersas actividades en las que se explica a los pacientes la importancia del autocuidado y de seguir los cuidados que sugiere el personal de salud durante su estancia hospitalaria. También se realizan campañas de capacitación a los trabajadores de las instituciones de salud para crear en ellos cultura de auto reporte de los posibles eventos y así generar una alerta que evite ocurrencias de los mismos.

Finalmente se realizan planes de acción y actividades de mejora luego de la identificación de las posibles fallas con la finalidad de minimizar los vacíos que puedan existir dentro de los procesos y que desencadenen la ocurrencia de eventos adversos que afecten la seguridad e integridad del paciente.

Cabe resaltar que si bien uno de los actores principales en las actividades asociadas a la es salud es el paciente, no es el único y que también se deben evaluar las consecuencias que pueden generar errores en la atención en los profesionales y en las mismas instituciones que en definitiva también son importantes dentro de la cadena de valor de la prestación del servicio.

Por: Luis Felipe Sánchez Lopera, candidato a Esp. En seguridad del paciente U- El bosque

 

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