
Una decisión de la ContralorÃa resolvió enfrentar uno de los temas más polémicos de los últimos meses. En un hecho inédito, el ente de control abrió un juicio fiscal a 21 magistrados y exmagistrados del Consejo Superior de la Judicatura (17 de la Sala Disciplinaria y cuatro de la Administrativa) por su presunta responsabilidad en el ‘carrusel de las pensiones’. El ente de control encontró que hasta 2010, 70 empleados de la Rama Judicial, gracias a breves ‘palomitas’ como magistrados auxiliares, lograron multiplicar increÃblemente sus pensiones, como por arte de magia.
De esos casos, 61 se presentaron en la Sala Disciplinaria. Entre los procesados están José Alfredo Escobar Araújo, Martha Patricia Zea y TemÃstocles Ortega Narváez (actual gobernador del Cauca), quienes ya dejaron sus cargos. Pero también hay magistrados aún en servicio: es el caso de MarÃa Emma Garzón, a quien se le atribuye el nombramiento de 16 magistrados auxiliares, uno de los cuales sólo cumplió dos dÃas de trabajo. En la lista sigue el actual presidente de la Sala Disciplinaria, Henry Villarraga, quien registró ocho nombramientos; y el magistrado Ovidio Claros, a quien se le atribuye seis.
En muchos casos, está por establecerse si los funcionarios favorecidos con la palomita ya se pensionaron. En el de quienes ya lo hicieron, su jubilación, que en promedio iba a ser de unos cuatro o cinco millones de pesos, llegó a más de 13 millones. La razón: un decreto de 1971 establece que los empleados judiciales se jubilen con base en su último salario. Sin embargo, los magistrados de la Sala Disciplinaria argumentaron que todos los nombramientos se hicieron dentro del orden legal.
El escándalo no es nuevo. Hace un año Semana reveló que muchos empleados de la Rama Judicial estaban aumentando su pensión con unos pocos dÃas en cargos de mayor sueldo. En ese momento, se hicieron cuentas de 90 funcionarios que, entre 2008 y 2011, pasaron fugazmente por la Judicatura. Según la ContralorÃa, los ajustes pensionales han costado al Estado más de 13 mil millones de pesos, pero podrÃan llegar a ser 140 mil millones.
El proceso fiscal fue abierto luego de que, en diciembre pasado, el presidente encargado de la Sala Administrativa, magistrado Néstor Correa, echó por tierra la creación de 71 nuevos cargos (58 magistrados auxiliares y otros 13 de descongestión). Los acuerdos habÃan sido firmados por el magistrado Escobar Araújo antes de cumplir su periodo. En su momento, la Corte Constitucional pidió explicaciones al respecto de esa medida y la calificó de “extrañaâ€. No era para menos, pues la Reforma a la Justicia, en discusión en el Congreso, contempla eliminar la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, pero de manera curiosa deja viva la Disciplinaria, que es el órgano más cuestionado.
El juicio de responsabilidad fiscal podrÃa terminar con una sanción económica para los magistrados involucrados. En ese caso, tendrÃan que pagar con su dinero el posible detrimento patrimonial y posiblemente quedarÃan inhabilitados, pues los funcionarios no deben tener deudas con el fisco nacional. Sin embargo, la Comisión de Acusaciones de la Cámara tiene la competencia para investigarlos disciplinaria y penalmente. El viernes pasado, el presidente de esa célula legislativa, Germán Blanco, indicó que “no hay diligencias en ese procesoâ€, a pesar de que el escándalo estalló hace un año.
Pero la FiscalÃa y la ProcuradurÃa también podrÃan pasar a investigar, ya no a los magistrados, sino a los beneficiarios de las millonarias pensiones. Desde el punto de vista penal, la investigación podrÃa conducir a que se configurara el delito de concusión o el de cohecho, según explicaron a Semana varios penalistas.