Bala, Buey y Biblia

Bala, Buey y Biblia
Un grupo evangelista, antiecologista y proganadero, conocido como Las Tres B, ejercerá una fuerte influencia sobre Jair Bolsonaro, quien asumirá la presidencia de la sexta economía del mundo rodeado de un séquito militar.
TOMADA DE INTERNET - EL NUEVO DÍA
Foto: TOMADA DE INTERNET - EL NUEVO DÍA
4 Nov 2018 - 3:01am

El domingo pasado, cuando el candidato ultraderechista, racista y nostálgico por la dictadura ganó las elecciones presidenciales en Brasil, los militares se volcaron a celebrar en las calles. Camiones del Ejército con miembros retirados pasearon en medio del júbilo por las principales avenidas de Río de Janeiro y São Paulo, donde el electo jefe de Estado arrasó con el 60 por ciento de los votos.

Los partidarios de Bolsonaro vitoreaban a los militares desde las aceras con fusiles de juguete, los cuales pronto serán armas de verdad si el nuevo presidente logra cumplir con su promesa de armar a los ciudadanos. Los más fervorosos se llevaban la mano a la frente, simulando el saludo militar; otros simplemente repetían “Dios por encima de todo”, consigna con la que Bolsonaro finaliza cada discurso. Mientras celebraban, el presidente electo delineaba el futuro de Brasil con representantes del poder militar, del poder religioso y del poder terrateniente, tres factores no muy alentadores para la democracia más grande del Cono Sur.

La bala

Bolsonaro y sus principales asesores anuncian que aplicarán un plan de reducción de gastos del Estado. Por eso, quieren recortar de 29 a 15 el número de ministerios. Para dirigir las carteras sobrevivientes resuenan desde ya los nombres de varios miembros del Ejército. De hecho, el jefe del Partido Liberal Social (PLS), Gustavo Bebianno, dijo en la semana que el gabinete tendrá entre cuatro y cinco generales. Como jefe de gabinete nombrará a Onyx Lorenzoni, un político de 64 años que ocupó un escaño en la legislatura estatal de Río Grande do Sul, luego en la cámara baja del Congreso y hasta hace poco era su estratega jefe de campaña.

El año pasado, Bolsonaro dijo en una entrevista que el general retirado Augusto Heleno Ribeiro podría tener “cualquier puesto que quisiera” en su Gobierno, y que le hubiera encantado ser ministro en una presidencia suya. Heleno fue el instructor de la academia militar donde Bolsonaro estudió en los años setenta. El general de 71 años fue el primer comandante de la misión de paz de la ONU en Haití y muchos lo anticipan como el nuevo ministro de Defensa. Aunque Bolsonaro quería a Heleno como vicepresidente, el partido rechazó la propuesta y terminaron decantándose por otro general, Hamilton Mourão.

De la fórmula vicepresidencial de Bolsonaro se dice que está aún más a la derecha que el propio presidente electo. Mourão construyó su carrera política mezclando amenazas de golpe de Estado junto a comentarios racistas y odas a la tortura. Es tan descabellado que ha llegado a incomodar hasta al propio presidente electo. Por ejemplo, en septiembre dijo que las familias sin padre eran “fábricas de elementos desajustados que tienden a ingresar en las bandas de narcos”.

Oswaldo Ferreira, exjefe del Departamento de Ingeniería y Construcción del Ejército, completa por ahora la lista de los generales en el poder. A la cabeza del Ministerio de Transporte ahora responderá por la infraestructura y el impacto ambiental. Al respecto, Alexander Main, director para Suramérica del Center for Economic and Policy Research de Washington, dijo a Semana que “Lo que diferencia a Bolsonaro de la mayoría de los políticos, incluido el presidente Trump, que han llegado al poder para regresar a una edad de oro, es que él hace referencia a una antigua dictadura, y ha prometido restaurar una forma militar de gobierno con características extremadamente represivas”.

El buey

En parte debido a sus posturas ultraconservadoras sobre temas sociales, incluidos los derechos Lgbt y los problemas reproductivos, Bolsonaro recibió el apoyo de varios líderes evangélicos. Esos votos resultaron esenciales para su victoria. De acuerdo con la firma encuestadora Datafolha, el excapitán empataba con su rival, Fernando Haddad, en los votos de mujeres y católicos; lo salvaron los apoyos de los hombres y los evangélicos. De hecho, en Brasil, el voto evangélico comprende al menos una cuarta parte de la población del país.

Estos incluían a Edir Macedo, un pastor multimillonario cuyas redes nacionales de radio y televisión tenían una línea editorial pro-Bolsonaro. También lo impulsó José Wellington Bezerra, presidente de la mayor congregación evangélica de Brasil, la Assambleia de Deus, quien dijo que Bolsonaro es el “único candidato que habla el idioma evangélico”. Silas Malafaia, de otra asamblea reconocida en Brasil, ofició la última boda del ultraderechista en 2013. Y el pastor Everaldo Dias, presidente del Partido Social Cristiano y candidato a la presidencia de la República en 2014, lo bautizó simbólicamente en el río Jordán, en Israel.

El apoyo de los evangélicos recibió un fuerte impulso con las noticias falsas y de gran alcance en las redes sociales brasileñas, en particular WhatsApp, que atribuían al Partido de los Trabajadores, y en particular a su candidato, Fernando Haddad, una agenda de género que supuestamente promovía el homosexualismo entre los jóvenes. En Brasil, WhatsApp posee 120 millones de usuarios y, de acuerdo con la firma encuestadora Datafolha, el 47 por ciento de los electores que utilizan la plataforma afirman creer en las noticias que reciben por ese medio.

La Biblia

En parte debido a sus posturas ultraconservadoras sobre temas sociales, incluidos los derechos Lgbt y los problemas reproductivos, Bolsonaro recibió el apoyo de varios líderes evangélicos. Esos votos resultaron esenciales para su victoria. De acuerdo con la firma encuestadora Datafolha, el excapitán empataba con su rival, Fernando Haddad, en los votos de mujeres y católicos; lo salvaron los apoyos de los hombres y los evangélicos. De hecho, en Brasil, el voto evangélico comprende al menos una cuarta parte de la población del país.

Estos incluían a Edir Macedo, un pastor multimillonario cuyas redes nacionales de radio y televisión tenían una línea editorial pro-Bolsonaro. También lo impulsó José Wellington Bezerra, presidente de la mayor congregación evangélica de Brasil, la Assambleia de Deus, quien dijo que Bolsonaro es el “único candidato que habla el idioma evangélico”. Silas Malafaia, de otra asamblea reconocida en Brasil, ofició la última boda del ultraderechista en 2013. Y el pastor Everaldo Dias, presidente del Partido Social Cristiano y candidato a la presidencia de la República en 2014, lo bautizó simbólicamente en el río Jordán, en Israel. 

El apoyo de los evangélicos recibió un fuerte impulso con las noticias falsas y de gran alcance en las redes sociales brasileñas, en particular WhatsApp, que atribuían al Partido de los Trabajadores, y en particular a su candidato, Fernando Haddad, una agenda de género que supuestamente promovía el homosexualismo entre los jóvenes. En Brasil, WhatsApp posee 120 millones de usuarios y, de acuerdo con la firma encuestadora Datafolha, el 47 por ciento de los electores que utilizan la plataforma afirman creer en las noticias que reciben por ese medio.

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EL NUEVO DÍA