El origen de la deuda del Gobierno para ayudar a los empresarios

Crédito: Redacción Bogotá
Desde que se inició la pandemia por coronavirus se han destinado, por parte del Estado, $7.7 billones para apoyo a empresas y así garantizar la reactivación económica. Una de las grandes incógnitas es que si estas ayudas las van a pagar los colombianos con sus impuestos.
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A inicios de septiembre pasado, el Gobierno nacional anunció que mantendrá las ayudas a micro, pequeña, mediana y gran empresa en el país en medio de la coyuntura causada por la pandemia del Covid-19.

Inicialmente estos apoyos estaban dirigidos especialmente al pago de la nómina, con el fin de garantizar el sostenimiento del empleo, que se vio fuertemente golpeado durante los meses de confinamiento, y ahora, según el presidente Iván Duque, se extenderán a recursos destinados para capital de trabajo.

También se anunció que habrá apoyo para el pago de las primas de los trabajadores en diciembre próximo, en un plan muy similar al que se aplicó en junio para garantizar estos ingresos a los empleados del país, en diferentes cuotas.

Estos recursos, explica el Ministerio de Hacienda, no son dineros “sacados al azar del sombrero de las finanzas públicas”, sino que provienen del Fondo de Mitigación de Emergencias, Fome. Una herramienta que se creó en marzo una vez se declaró el Estado de Emergencia.

Desde su creación se han apropiado $25.5 billones que se están destinando a tres frentes en especial: atención a la emergencia sanitaria, que consta del fortalecimiento del sistema de salud y todo lo que tiene que ver con este aspecto; en el segundo anillo o frente de atención, está la protección a la población más vulnerable, y en el tercero la protección del empleo, las empresas y la reactivación económica.

“El Fome está irrigando los recursos para que cada ministerio o entidad responsable a su vez los desembolsen para atender las necesidades de sus sectores. Específicamente, al anillo de protección del empleo, las empresas y la reactivación económica se le han apropiado $7,7 billones que se están dirigiendo a este fin”, explicó el Ministerio de Hacienda a esta redacción.

 

Las líneas

Según el MinHacienda, como primera medida se crearon varias líneas de garantías de más del 80 ó 90% para créditos, es decir, se define que el Estado, a través del FNG, asume el mayor riesgo si por algún motivo quien recibió el crédito con garantía solo pudo pagar el 10% de su deuda. “En ese caso nosotros asumimos esa pérdida como propia”, precisan.

Estas líneas con garantías son para apoyar capital de trabajo, a los independientes, las microfinanzas, el pago de nóminas, regionales, sectores más afectados y a la gran empresa.

Mateo Mendoza, socio de la firma Mendoza Abogada, asegura que este programa de ayudas, en lo que tiene que ver con créditos con garantías, está muy bien estructurado, pues evitó otorgar de manera directa los créditos a las empresas afectadas y, en su lugar, decidió crear un instrumento que le permite al Gobierno apalancarse en el conocimiento y las habilidades del sector financiero, pero manteniendo el ‘skin in the game’ de los Intermediarios Financieros, pues la garantía no es sobre el 100% del crédito sino por el 90 o el 80%, lo que obliga a los intermediarios financieros a actuar con precaución en el origen de los préstamos garantizados y a monitorearlos juiciosamente, porque asumen una porción del riesgo de su incumplimiento.

También, agrega MinHacienda, está el Programa de Apoyo al Empleo Formal -Paef- que destinó entre abril y julio más de $3,1 billones, para proteger a más de 3,3 millones de empleos. En el marco de este programa se creó también el Programa de Apoyo al Pago de la Prima de Servicios que destinó más de $189 mil millones para beneficiar a 860.264 trabajadores.

De igual manera, de la mano del sistema financiero se hicieron miles de operaciones que redefinieron las condiciones de los créditos para ajustar la cuota a la nueva capacidad de pago de los deudores.

Y recientemente, el Congreso aprobó la extensión del Programa de Apoyo al Empleo Formal, el cual ha beneficiado a más de tres millones de colombianos.

 

Consejos para ser beneficiarios

El abogado Mateo Mendoza hace una serie de recomendaciones al momento de solicitar ser beneficiario de las ayudas del Gobierno para las empresas. Estas son:

Informarse sobre la existencia de estos productos en el mercado, sus condiciones y montos.

Acercarse a la entidad financiera con la que se tiene ya una relación comercial para poder revisar la posibilidad de acceder a esas ayudas, en el caso de los apoyos a través del sistema financiero.

Decidir muy bien cuáles son sus necesidades de capital de trabajo en su empresa que requieren financiación adicional.

Utilizar los recursos para realmente lo que son destinados: nómina y capital de trabajo. Ser muy juicioso en el uso de los recursos.

Hacer el dimensionamiento de la deuda de acuerdo con la capacidad de pago. Si bien son dineros respaldados por el FNG, hay que ser conscientes y responsables con el pago.

 

Los dineros, ¿de dónde?

La mayor parte de los $25.5 billones con los que actualmente cuenta el Fome, explica MinHacienda, provienen de recursos de deuda que se adquirieron de fuentes no convencionales como el Fondo de Ahorro y Estabilización, FAE ($12,1 billones), el Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales, Fonpet ($3 billones), el Fondo de Riesgos Laborales, FRL ($329 mil millones) y los Títulos de Solidaridad, TDS ($9.8 billones).

No se utilizó el mercado financiero tradicional porque al momento en el que se declaró la emergencia se cruzó con una disputa en el mercado petrolero que golpeó duramente las finanzas estatales y forzó al Gobierno a repensar la estrategia a tomar.

Y una de las grandes incógnitas del momento es que si estas ayudas, a la larga, las van a pagar los colombianos con impuestos. Según la cartera de Hacienda que maneja las finanzas nacionales, esto no será así.

“En este momento eso sería una locura y demostraría una desconexión con la realidad nacional, es decir, aunque llevamos un buen rato en reaperturas, la economía sigue muy resentida por este enorme impacto y apenas estamos viendo los primeros pinitos de la reactivación que esperamos que se materialice el año que viene”, precisa.

REDACCIÓN SÉPTIMO DÍA

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