Hace 20 años los Nasa We’sx supieron perdonar con el Corazón

FOTOS JORGE CUÉLLAR – EL NUEVO DÍA
El pasado 26 de julio se conmemoraron los 20 años del fin del conflicto entre indígenas paeces y las Farc, cuando el cabildo recapacitó y con el corazón abandonó el deseo de venganza para vivir en paz buscando el desarrollo socioeconómico de su pueblo. Demostraron que el perdón sí es posible.

Los líderes de la comunidad indígena Nasa We’sx, entendieron hace 20 años que la mejor manera para subsistir y crecer económica y socialmente era perdonar con el corazón, dejar de pensar en vengar a sus muertos y abandonar las armas que el Gobierno les dio en la década de 1960, con la excusa de defenderse del enemigo.

En el Sur del Tolima, los indígenas paeces cansados de los enfrentamientos con la guerrilla de las Farc, y de llorar a sus muertos por más de 30 años, decidieron dialogar con los alzados en armas y firmar el único acuerdo de paz en Colombia, lo que les valió “la persecución del Estado, por negociar con terroristas”.

El inicio del conflicto entre los Nasa y las Farc, empezó según la historia, en el momento en que se fundaron las Farc, a pocos kilómetros de la vereda La Palmera, donde residen los Nasa We’sx y luego con la toma a Marquetalia emprendida por el Ejército.

En su discurso durante la conmemoración de los 20 años del pacto para el fin de la violencia del resguardo indígena y las Farc, el líder Nasa José Paya, recordó la lucha que junto con el exgobernador Virgilio López tuvieron que enfrentar para vivir felices.

Cuando pasado el mediodía del 26 de julio de 1996, los indígenas se sentaron con el entonces comandante del Frente 21, Arquímedes Muñoz, alias ‘Jerónimo Galeano’, en la vereda La Esmeralda parte Alta para firmar la salvación de su pueblo.

Ahora, los pobladores de la vereda La Palmera en el corregimiento de Gaitania, no se oponen a la Zona Veredal Transitoria de Normalización, que podría ser instalada en la vereda San Miguel, frente a su comunidad y separada solamente por el río Atá.

Buscando la paz

Antes de hablar con alias ‘Jerónimo Galeano’, en 1996, los líderes de la comunidad conversaron primero con los indígenas alzados en armas, haciéndoles caer en cuenta de que estaban solo librando una batalla, la cual los iba a llevar a su propio exterminio.

“Estudiamos la Constitución y sobre la ilegalidad de llevar armas, pese a que fuimos dotados por el Ejército, sin nosotros estar preparados, fue complicado porque perdimos más de 40 habitantes en el conflicto, por eso nuestra lucha con la misma gente para que dejara los rifles”, contó José Paya.

Esas conversaciones, según Paya, sirvieron para empezar a vivir tranquilos y en armonía, pues antes los que salían a mercar o hacer otras compras terminaban muertos o heridos.

“Pero llegó la época en que Virgilio tuvo confianza en mí y le dije, usted es la autoridad, hay que amarrarnos los pantalones, porque mañana usted debe amarrar a sus indígenas y entregarlos a la justicia, porque la Fiscalía los va a llamar”.

Fue así como el 4 de mayo convocaron a los paeces que portaban armamento y durante ocho horas discutieron en la vereda San Pedro y acordaron los nueve puntos que iban a firmar con las Farc. Muchos no querían escuchar, pues solo pensaban en vengar a sus hijos y abuelos, y las mujeres a sus esposos.

“El Gobernador, les informó lo que yo había contado sobre la constitución, se reunieron unos 54 indígenas revolucionarios, dispuestos a darle ‘garrote’ a Virgilio y posiblemente a mí; él (Virgilio), intentó explicarles, pero no pusieron atención.

“Así que pedí permiso para hablar y me dijeron, profesor Paya, usted vaya para la escuela, usted nada tiene que ver en esto; les dije, un momento, no quiero ver huérfanos, porque sus hijos son mis alumnos y les pregunté: sobre qué pelean, respondieron que había que cobrar venganza a las Farc.

“Volví a preguntar, quién los apoya, me dijeron, el Ejército. Entonces les dije: el Ejército qué les ha dado a ustedes, huérfanos, qué han recibido, viudas; lo único que mostraron fueron lágrimas; seguí mi intervención. Levante la mano a quien el Ejército le haya dado una casa, estudio a los hijos, todos callados.

“Y agregue: saben que acá el gobernador Virgilio, si ustedes no se acogen al cabildo, mañana los va a amarrar y entregar en Chaparral para que los encierren; entonces uno de los comuneros habló, es la verdad, los documentos que he entregado solicitando apoyo ya no aparecen y cuando pregunto me sacan”.

De acuerdo con lo relatado por José Paya, los ‘rebeldes’ se acogieron a su cabildo y acordaron en un principio no atacar al guerrillero que pasara por los linderos, a menos que fueran agredidos, esto, mientras organizaban los diálogos.

Sentados con el ‘enemigo’

“Más a o menos a esta hora (medio día), estábamos con el comandante Jerónimo Galeano en La Esmeralda Alta para firmar la que fue la salvación de la vida de nosotros; en estos momentos (26 de julio de 1996), estábamos allá con Virgilio y Ovidio.

“Sentados en la mesa con el enemigo, ese enemigo que entendió y ahora también agradezco a algunos que me regañaron por el diálogo, pero hoy en día se sienten felices porque se han beneficiado de lo poco que compartimos”, agregó José Paya.

Tras la firma del documento (ver recuadro), el abatido comandante del Frente 21, se levantó de la mesa y pronunció las palabras: “Señores indígenas, después de esta firma borramos los muertos, lo que pasó, pasó, y ahora lo que suceda de acá adelante”. Desde esa firma, no se ha registrado ningún muerto por enfrentamientos.

Pero lo impensable llegó contra los que buscaron la paz, pues empezó la persecución del Gobierno contra los indígenas, los empezaron a estigmatizar por haber negociado de manera ilegal y con “terroristas”.

“Llegó el Ejército para liquidarnos, tuvimos que cuidarnos mucho; en el mandato de (Álvaro Uribe), con Ovidio le presentamos la propuesta al vicepresidente Santos, para que conociera el proyecto de la Embajada de Austria, y apenas se rascaba el pescuezo y dijo, yo lo entiendo y mostró los mapas de la región.

“Y nos dijo: Por acá cruza la guerrilla, yo voy para territorio suyo, qué me hace. Le dije, bien pueda pase, pero me respeta la comunidad, y si los atropella, yo lo demando internacionalmente. Mandó a sus hijos los soldados y pasaron.

“Pero siempre me decía que eso era ilegal, le respondí: ‘tranquilo, para usted es ilegal, pero para mí como docente, es sagrado. En una ocasión un ministro estuvo en Gaitania y expuse el caso, y también me dijeron que cómo se me ocurría firmar con terroristas”, narró Paya.

Ahora, este líder indígena que no se opone a los diálogos, dice que después de que el Gobierno rechazó la firma, ahora sí se sentaron y ahí sí no hay ilegalidad. “Nosotros sabíamos que ellos algún día tenían que sentarse a dialogar porque con balas no hay solución”.

Con Zona Veredal

Frente a La Palmera está ubicada la vereda San Miguel, sitio que podría albergar una cantidad de guerrilleros que decidan acoger la dejación de armas, un espacio en el que los indígenas no se oponen para que los insurgentes vuelvan a la vida social.

Esta zona no hace parte del resguardo indígena, por lo que los gobernadores y líderes indígenas no ven problema a la posible llegada, pero sí dejan en claro que por ningún motivo dejarán que se pierdan sus peticiones firmadas hace 20 años, por los acuerdos que se logren en La Habana.

El gobernador indígena Páez de Gaitania, Jeferson Paya Velasco, opina que la Zona Veredal la reciben con positivismo, con la consigna de que “la paz siempre va a traer cosas positivas, desarrollo económico y social. Pero lo vemos con expectativa porque nosotros tenemos un acuerdo que se tiene que respetar.

“Claro que no iríamos a chocar porque siempre conservamos el diálogo y la fuerza de voluntad para perdonar y todos los frentes tienen conocimiento de nuestro acuerdo”.

Álvaro Ovidio Paya, líder Nasa, aseguró que no se oponen a la zona de concentración, debido a que sería incoherente con las ideas que ellos lograron hace 20 años para encontrar la paz; por supuesto, que se respeten sus acuerdos y que, si hay insurgentes que no se acojan al Gobierno, siga lo convenido hace dos décadas.

“Después de que se firmó la paz, hubo tranquilidad, integración entre indígenas, porque no podíamos pasar por la desconfianza; hubo encuentros deportivos, dejándolos entrar sin armas. Sin preocupaciones y la gente trabajando, cultivando café, fríjol, ganadería, la gente ha progresado gracias a la paz”.

Finalmente, el rector de la Institución Educativa Nasa We’sx Fi’zni, sede Rosa Blanca, Alexánder Cupaque cuenta que, de darse los acuerdos en Cuba, tiene que haber perdón con el corazón y que con la elección de San Miguel (posible Zona Veredal), no habría problema, pues el sector no hace parte del resguardo.

“Nuestra firma de paz se hizo porque entendimos que estábamos equivocados y que la lucha no era entre los pobres y la comunidad. Observamos huérfanos, desamparados, viudas sin apoyo; un conflicto de 32 años, más de 40 líderes que ahora sus espíritus guían los procesos. Éste es un ejemplo de que sí se puede dar la paz”.

La conmemoración aparte de tener la interacción de líderes indígenas de este y otros resguardos del Sur del Tolima, estuvo marcada por la participación de la Arquidiócesis de Ibagué, y la presentación de danzas folclóricas y música de la región, la partida de la torta de los 20 años, la toma de la chicha y el almuerzo para los asistentes.

Fin de la violencia en el resguardo indígena Páez de Gaitania

Introducción:

La comunidad indígena reunida en reflexión constante entre líderes, presidentes de Juntas, coordinadores de proyectos y cabildo en general, buscando la tranquilidad en esta comunidad indígena, han sacrificado largas convocatorias en busca de un camino de paz y desarrollo Páez en el Sur del Tolima. Viendo la viabilidad para dar fin a la lucha armada dentro del resguardo Páez y disminuir la alta tasa de criminalidad y violencia en todo el sector del municipio.

La junta directiva del cabildo y demás líderes propusieron sus nociones el 20 de mayo de 1996 al conflicto que tanto luto causó en el territorio indígena.

Presentación:

Según la legislación indígena, los terrenos pertenecientes al resguardo son gobernados y están gobernados solamente por los directivos del cabildo y miembros de la comunidad indígena, según la Ley 59 de 1980 y los artículos 246, 247, 329, 330 y 357. La nueva Constitución de Colombia indica que los cabildos son autónomos y podrán aplicar su propia justicia, según usos y costumbres; también velar por la paz dentro y alrededor de la comunidad y proponer soluciones de negociación para garantizar la supervivencia de sus comuneros.

Propuestas:

Artículo Primero: Queda rotundamente prohibidas la amenazas entre campesinos e indígenas y viceversa

Artículo Segundo: El porte de armas queda prohibido para la comunidad indígena y campesina en general, dentro del resguardo y territorio indígena; toda arma que quede decomisada dentro del resguardo y territorio indígena será destruida ante testigos del cabildo sin derecho a apelación a la decisión tomada.

Artículo Tercero: Todo indígena que ingrese, colabore con alzados en armas, Policía, Ejército, cooperativas de seguridad, quedará inmediatamente excluido del resguardo indígena y perderá los derechos y garantías indígenas.

Artículo Cuarto: Los delitos de hurto que sucedan en el resguardo, serán castigados y sancionados por la autoridad indígena competente, según usos y costumbres; en caso de incidencia y de mayor gravedad, serán trasladados a la justicia penal competente, para que sean castigados por la Ley.

Artículo Quinto: No se permitirá la estadía de grupos militares, cooperativas de seguridad o alzados en armas dentro del resguardo en territorio indígena.

Artículo Sexto: Cualquier problema que sea denunciado por un miembro indígena ante los jefes alzados en armas, será transferido por el grupo a la autoridad indígena competente.

Artículo Séptimo: Todo miembro de la comunidad no pagará cualquier clase de impuesto a los alzados en armas o cooperativa de seguridad.

Artículo Octavo: Los puntos anteriormente tratados y convenios, serán comunicados a todos los frentes de las Farc EP que operan en este sector, inclusive al secretariado general de las Farc.

Artículo Noveno: El anterior convenio será fiscalizado y velado para su fiel cumplimiento por las entidades oficiales como las asesorías municipales, autoridades eclesiásticas, delegados de derechos humanos, Cruz Roja y asuntos indígenas.

Artículo Décimo: Léase y cúmplase

Firmado el 26 de julio de 1996

‘Jerónimo Galeano’ (Por las Farc).

Virgilio López (Representación cabildo)

Testigos, Cruz Roja Internacional; por parte el clero, monseñor Luis Serna de Líbano.

ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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