Bloque Tolima: muerte, traición y narcotráfico

A través de la sentencia de la Sala de Justicia y Paz de Bogotá, el magistrado Eduardo Castellanos describió el inicio del Bloque Tolima de las Autodefensas de 1999 a 2005, cuando se desmovilizó.

Detalla cómo fue la guerra por el poder entre Gustavo Avilés González, ‘Víctor’ o ‘Zorro’, primer comandante que tuvo esa organización en el Departamento; Juan Alfredo Quenza, ‘Elías’, y Diego José Martínez Goyeneche, ‘Daniel’, último jefe.

Además, revela hechos que aún no se conocían en el Tolima, como el secuestro de Eduardo Restrepo Victoria, alias ‘El Socio’, quien fue llevado con Carlos Castaño Gil. Además, cuenta los vínculos con bandas criminales para la financiación, alianzas con sectores estatales o de la sociedad civil, las masacres que hubo en algunos barrios de Ibagué.

De otra parte, la principal hipótesis que planteó el magistrado Castellanos consiste en que las AUC fueron una “alianza temporal e inestable de diferentes dueños de ejércitos privados regionales y narcotraficantes que convergieron a inicios del siglo XXI, para aprovechar las oportunidades que se abrieron con un proceso de paz que, en principio, les ofreció un marco jurídico flexible para la desmovilización, la entrega de armas y la reincorporación a la vida civil”. Con lo anterior, quería mostrar el magistrado que las AUC no fueron una estructura federalizada como lo idealizaba Carlos Castaño Gil.

Línea de tiempo

La historia

 El fenómeno de las autodefensas en el Tolima no nació con Carlos Castaño Gil, pues desde los años 50 se ha documentado la presencia de familias y organizaciones campesinas que tomaron las armas para proteger sus propiedades de la depredación de la guerrilla. De hecho, la Sala observó que desde mitad del siglo XX, algunas familias reprodujeron durante generaciones la guerra irregular en esta zona del país.

Como ejemplos ilustrativos se cuentan el del postulado John Fredy Rubio Sierra, alias ‘Mono Miguel’, quien fue pariente de Ernesto Caleño Rubio, ‘Canario’, uno de los pioneros en la conformación de grupos de contrainsurgencia privada en Colombia. También, está el caso Óscar Oviedo Rodríguez (subcomandante del Bloque Tolima), quien fue sobrino de Jesús María Oviedo, alias ‘El General Mariachi’, uno de los cabecillas de ‘Los Limpios’, la primera cuadrilla que combatió a la insurgencia de las Farc en el sur del Tolima en los años 60.

Las Autodefensas Campesinas, como se llamaba este grupo inicialmente, se desplegó a espacios rurales como veredas y corregimientos de Rioblanco, Ataco, Planadas y Chaparral. Pero a inicios de 1999, Carlos Castaño Gil envió un puñado de hombres armados y entrenados desde la región de Urabá hacia el Tolima con el fin de fortalecer los paramilitares en el suroccidente del país; preexistía desde 1983.

Entre 1994 y 1997 

De modo transitorio, las Autodefensas Campesinas se transformaron en Cooperativas de Seguridad y Vigilancia Privada (Convivir), aprovechando el marco normativo con que se permitía a los civiles armarse. En este lapso, se conformaron tres servicios especiales de seguridad y vigilancia privada en las veredas La Laguna, Alto Bonito y San Isidro, ubicadas en Rioblanco, y otra más en Ibagué.

Este barniz de legalidad (y con el que superaron de manera provisional la clandestinidad que las caracterizó durante los primeros años de la década de los 90), les permitió profundizar los nexos con la Fuerza Pública, especialmente con los batallones Rooke y Caicedo.

Guerra por la amapola

Las autoridades volcaron su atención precisamente a las veredas de Planadas, Ataco y Rioblanco, donde coexistían las Autodefensas con las plantaciones ilegales.

Las Autodefensas se enfrentaron contra el Frente 21 de las Farc al mando de Adán Izquierdo, por el poder de la droga. El Tolima tuvo un pico de producción de amapola de cinco mil 500 hectáreas a inicio de los años 90.

En 1998

La debilidad del movimiento de autodefensas en el Tolima se profundizó, cuando en 1998 el Gobierno nacional, con Andrés Pastrana como presidente, concedió una zona desmilitarizada de 42 mil kilómetros cuadrados a las Farc.

Así, mientras las Farc aprovecharon las negociaciones de paz para expandir su modelo de guerra contra el Estado, algunos líderes familiares encontraron una oportunidad de subsistencia en Carlos Castaño Gil, quien desde la región de Urabá, ya había iniciado un proceso de expansión territorial de diversas estructuras paramilitares.

En 1999

Se materializarían los contactos entre algunos de los jefes familiares de las autodefensas campesinas del Sur del Tolima y Carlos Castaño. Los acercamientos se produjeron gracias a la mediación propiciada por alias ‘Jimmy’, quien abrió canales de comunicación entre Carlos Castaño y Gustavo Avilés González, apodado ‘Víctor’ o ‘Zorro’.

Los nexos con Castaño se estrecharían cuando Avilés González, Norbey Ortiz Bermúdez y otras 30 personas viajaron en febrero de 1999 a San Pedro de Urabá donde recibieron entrenamiento militar en La Escuela ‘La 35’ y La Acuarela. Allí, fueron entrenados por Manuel Arturo Salom Rueda, alias ‘J.L.’, un suboficial desvinculado del Ejército.

Además, Castaño les provisionó de uniformes y brazaletes con distintivos de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, les pagó 300 mil pesos como anticipo a un mes de salario, y les entregó dieciocho fusiles AK-47, una munición, un mortero, un truflay y una ametralladora.

Bloque Tolima de las Autodefensas, 1999 – 2005

 El primer comandante, después de la alianza con Castaño, fue Gustavo Avilés González, ‘Víctor’ o ‘Zorro’, quien se concentró en Ataco y Rioblanco, especialmente en los corregimientos Puerto Saldaña y Santiago Pérez. Además, estuvo en otros municipios. 

‘Zorro’ reclutó a ‘Gabino o ‘El Cirujano’

El reclutamiento de campesinos jóvenes oriundos de la región que habían pertenecido a la guerrilla. El caso más recordado fue el de Gian Carlos Delgado, alias ‘Terraspo’, ‘Gabino’ o ‘El Cirujano’, un paramilitar que siendo niño fue reclutado por el Frente 21 de las Farc, y que ante su inconformidad con el carácter rígido del régimen disciplinario, optó por desertar con dinero de la organización.

Como retaliación, la guerrilla asesinó a toda su familia, y él, para satisfacer su sed de venganza buscó a Gustavo Avilés, quien lo vinculó e inmediatamente lo remitió a la escuela de entrenamiento militar La 35 en el Urabá antioqueño.

‘El Cirujano’ fue reconocido en las comunidades por la sevicia con la que trataba a sus víctimas: les cortaba los dedos, las orejas y los brazos, y cuando los asesinaba tras haberles infligido graves sufrimientos, les laceraba el estómago, donde luego les depositaba piedras y posteriormente los arrojaba al río Saldaña, para desaparecer sus cuerpos. Fue con alias ‘Terraspo’ que se empezaría a generalizar la práctica del descuartizamiento en el Bloque Tolima.

En 2000

 A mediados de 2000 el Bloque Tolima perdía su dominio en los municipios del Sur del Tolima, básicamente porque hubo una acción a gran escala perpetrada por las Farc en Puerto Saldaña, que obligó a Gustavo Avilés González y su tropa a replegarse. El contexto de la acción bélica fue este: la guerrilla de las Farc estaba en una fase de reorientación táctica, por la llegada al Comando Conjunto Central de alias ‘Alfonso Cano’  (murió en 2011), miembro del Secretariado, y de alias ‘Iván Ríos’, (asesinado el 3 de marzo de 2008), un joven belicista que reemplazó al finado Adán Izquierdo en la dirección militar del Frente 21. 

En el primer trimestre de 2000, las Farc idearon un plan para atacar de manera virulenta la retaguardia del Bloque Tolima en el corregimiento Puerto Saldaña. Con suma contundencia, un grupo de 450 guerrilleros, provenientes de los Frentes 21, Seis y Héroes de Marquetalia, cercaron las veredas La Aurora, Palma Seca, San Francisco, Llanera, El Cambrín y Palonegro, y comenzaron a lanzar artefactos explosivos que destruyeron escuelas, puestos de salud e iglesias.

Mientras incendiaban las casas circundantes a Puerto Saldaña, las Farc comenzaron a victimizar de manera selectiva a los integrantes de las familias Oviedo y Rubio, y desplazaron masivamente a campesinos señalados de simpatizar con los paramilitares. Este ataque violento de gran envergadura fue intermitente, pero se prolongó durante un mes, pues inició el 1 de abril y finalizó el 28 de abril de 2000. 

En total, el Centro Nacional de Memoria Histórica calcula que como resultado de esta toma guerrillera las Farc mataron a 20 personas, destruyeron cerca de 200 casas y propiciaron el desplazamiento forzado de 400 civiles. 

Los paramilitares tuvieron que trasladarse a San Luis, donde estaban localizadas las fincas del empresario Alberto Arias. De otra parte, la presencia del Bloque Tolima en la parte central del departamento durante la comandancia de Gustavo Avilés González fue minúscula, puesto que sus acciones militares se dieron de forma esporádica en pocas veredas de San Luis, Balboa, Coyaima y Natagaima.

Fuentes de financiación

 Algunos postulados mencionaron a los empresarios Manuel Bernate, Guillermo Ignacio Alvira Estrada, Enrique Salas, Ismael Díaz y Humberto Prada y la compañía Arenera Sinaí, como los principales aportantes en ese periodo.

Por esa razón, la Fiscalía los investiga actualmente por su presunta colaboración con grupos paramilitares. 

Los informes de Policía Judicial presentados por el ente investigador, no dan cuenta de que entre febrero de 1999 y marzo de 2001, periodo en el cual fungió como comandante Gustavo Avilés González, el Bloque Tolima haya adquirido a gran escala recursos por cuenta del robo de hidrocarburos, la minería ilegal o el narcotráfico, lo que permite inferir que la fuente de financiación más importante en ese tiempo fueron las contribuciones de las élites rurales del Departamento.

2001, la caída del comandante Avilés González 

La credibilidad de Avilés comenzó a cuestionarse tanto por la derrota estratégica que le propinaron las Farc en su propio santuario (Puerto Saldaña), como porque algunos de sus subalternos empezaron a conspirar para quitarle el mando. Ejemplo: Juan Alfredo Quenza, alias ‘Elías’, oficial retirado del Ejército que había llegado al grupo a finales de 1999, visitó a Castaño en Urabá y allí acusó a Avilés de “abandonar la tropa”, de dejar perder el armamento y de ingerir con frecuencia bebidas alcohólicas. 

Carlos Castaño le ordenó a uno de sus hombres de confianza, Humberto Mendoza Castillo, alias ‘Arturo’, que organizara un operativo para asesinar a Gustavo Avilés. Para llevar a cabo la misión, ‘Arturo’ se contactó con John Fredy Rubio Sierra, quien por razones de amistad y respeto a la tradición se negó a entregar a su patrón. El desacato de Rubio Sierra indujo a que ‘Arturo’ trajera desde Urabá a gente entrenada.

En efecto, durante la Semana Santa de 2001, se planeó la muerte de Avilés. Desde Urabá viajaron Joiner Alexander Alean Hoyos, ‘Chirrimpli’; Diego Hernando Vera Roldán, ‘Águila’, y ‘Pato’, quienes se escondieron en una finca en Guamo, mientras esperaron órdenes para proceder. El encargado de señalar quién era Avilés para entregarlo a sus captores fue Ricaurte Soria Ortiz. Así, después de varios días de planear la acción sicarial, el jueves santo 14 de abril de 2001, alias ‘Chirrimpli’ logró disparar contra Gustavo Avilés, hasta producirle su deceso.

Alianza de 'El Socio' y el comandante 'Daniel'

Guerra de ‘Elías’ y ‘Daniel’ 

2001 a 2002, periodo del comandante ‘Elías’

Juan Alfredo Quenza, alias ‘Elías’, fungió como comandante del 15 de abril de 2001 al 4 de marzo de 2002.

En el periodo de ‘Elías’ se implementó con todo rigor el modelo paramilitar de Urabá. Primero, porque el Bloque Tolima se convirtió en un ejército de ocupación que se expandió geográficamente hacia municipios como Guamo, Coello, Espinal, Natagaima, Ortega, Prado, Saldaña, San Luis, Valle de San Juan y Purificación, donde antes no tenían presencia las autodefensas campesinas y las ‘Convivir’. Este rasgo expansionista fue típico del paramilitarismo dirigido por los hermanos Castaño.

También, diversificaron las fuentes de financiación y se tejieron nuevas alianzas con sectores de la clase política y el empresariado. Además, implementaron actos de violencia con grafitis pintados en las paredes que eran alusivos al ‘Bloque Tolima de las ACCU’ y con ello despertaron zozobra y miedo en la población, dejaron letreros en que pintaban “Muerte a Guerrilla y ladrones”. Con base en el informe, en este periodo se incorporaron las masacres y el desplazamiento forzado masivo de familias en el repertorio de violencia.

‘Elías’ formó dos grandes frentes: el Norte y el Sur. Uno de los objetivos principales fue controlar los puntos circundantes a la carretera Guamo - Natagaima - Neiva, tramo cuya importancia radicaba en la posibilidad de adquirir recursos económicos, pues en esos sectores se localizaba un poliducto de Ecopetrol. Así pues, Juan Alfredo Quenza designó a Carlos Orlando Lasso Urbano, alias ‘Mauricio’, para que estuviera pendiente de la instalación de válvulas ilegales sobre la tubería del poliducto que atravesaba desde Gualanday hasta Natagaima, y encargó de todos los temas logísticos a Enoth Gualteros Bocanegra, alias ‘Niño Malo’.

Sin embargo, las actividades relacionadas con el hurto de hidrocarburos duraron aproximadamente cuatro meses, ya que la Policía capturó en el corregimiento Payandé, en San Luis, a Gualteros, quien, además de coordinar el transporte en camiones del combustible robado, era el enlace con un ingeniero de Ecopetrol que le avisaba sobre los puntos de mayor bombeo y las horas menos llamativas para llevar a cabo la extracción ilegal.

Además, ‘Elías’ reubicó la tropa en la zona centro-oriental del Departamento, ya que en esos municipios estaban los negocios y las propiedades de empresarios que demandaban seguridad privada, protección a los entornos de operación económica, y en ocasiones, solicitaban servicios de sicariato. De esa manera, en este periodo se profundizaron los vínculos del Bloque Tolima con comerciantes, ganaderos, arroceros y mineros de la región.

La evidencia recopilada en las audiencias, las versiones libres y los informes de policía judicial, revelan que en este periodo el Bloque Tolima recibió aportes voluntarios de empresarios de los sectores minero y cementero, quienes otorgaban altas sumas de dinero en intercambio de seguridad privada. Por ejemplo, a la vereda Luisa García, de San Luis, el Bloque Tolima envió un contingente de hombres armados para que protegiera las propiedades de Gustavo Giraldo Duque, quien tenía una mina que extraía y vendía ocho mil toneladas quincenales de material de hierro a la compañía Cementos Diamante.

No obstante, la evidencia recopilada hasta en el proceso de Justicia y Paz, no es contundente para afirmar categóricamente que toda la industria cementera fue auspiciadora del paramilitarismo, pues también se presentaron hechos en los que los integrantes del Bloque Tolima atentaron contra los intereses y el patrimonio de las compañías que se desempeñaban en este renglón económico. Por ejemplo, robaron varios camiones de Cementos Diamante que circulaban por el área de río Recio en Lérida, con el propósito de adquirir insumos que permitieran ahorrar costos en la construcción de casas cuyos dueños eran los mismos jefes paramilitares del Bloque Tolima.

Investigaciones

 A la fecha de la publicación de la sentencia, la Fiscalía General de la Nación investiga por presuntos vínculos con el paramilitarismo a los empresarios arroceros Humberto Prada, Luis Alfonso Marín Navarro, Luis Carlos Saavedra, Juan Carlos Ramírez Oviedo, Alberto Alfonso Ramírez, Orlando Ramírez y Pedro Tovar. También, se compulsaron copias a Ismael Perdomo, Leonidas Carvajal, Jhon Albert Rivera y Olimpa Ahumada Ángel como financiadores y/o determinadores de crímenes al entregar información al otrora comandante del Bloque Tolima, alias ‘Elías’, para que éste ordenara a sus subalternos atentar contra la vida de civiles protegidos.

Políticos

Las relaciones entre políticos y paramilitares se darían con mayor magnitud durante la comandancia de alias ‘Elías’. Prueba de ello son las múltiples sentencias de la Corte Suprema de Justicia, entre las que se destacan la condenatoria al excongresista Luis Humberto Gómez Gallo (fallecido en 2015) por reunirse con ‘Elías’ para obtener beneficios políticos. En la misma decisión judicial mencionó la cercanía de este cabecilla con Efraín Ricardo Acosta Zárate, exalcalde de San Luis.

En otra providencia, condenó al exalcalde de Valle del San Juan (quien sería posteriormente Representante a la Cámara) Gonzalo García Angarita, porque se probó que éste visitaba a ‘Elías’ en su campamento, con el propósito de negociar la entrega de un porcentaje de la contratación pública a cambio de apoyo electoral. 

En la actualidad, la Fiscalía General de la Nación investiga al exalcalde de Rovira (electo para el período 2000 - 2003) Rubén Darío Andrade Hoyos, por vínculos con grupos paramilitares, especialmente por haber sostenido contacto directo con Juan Alfredo Quenza. 

Las masacres de ‘Elías’ 

La masacre de El Neme, ocurrida el 24 de abril de 2001. En esta cruel y sanguinaria incursión a zona rural de Valle del San Juan: 30 hombres provenientes del Frente Ómar Isaza (FOI) de las Autodefensas de Ramón Isaza, junto con otras 70 personas del Bloque Tolima, al mando de ‘Elías’ y Humberto Mendoza, ‘Arturo’; citaron forzadamente a la comunidad a la plaza pública, donde posteriormente confinaron a 150 pobladores en una escuela, secuestraron a 12 personas, asesinaron públicamente a cuatro, hurtaron 26 reses, incendiaron tres casas, y en medio de los tratos abusivos a la población. Esta acción paramilitar generó el desplazamiento forzoso de 82 civiles.

La masacre de San Pedro, San Luis, perpetrada en septiembre de 2001. Ingresaron 90 hombres armados bajo la coordinación de Humberto Mendoza. Sustrajeron forzadamente a 18 civiles de sus hogares, a algunos de ellos los asesinaron, y como si se tratara de una estrategia de “tierra arrasada”, saquearon todas las farmacias y los mercados del pueblo.

Otras masacres representativas que perpetró el Bloque Tolima bajo la jefatura de ‘Elías’

* Masacre del barrio San Isidro, en Ibagué, ejecutada el 27 de junio de 2001, donde asesinaron a cuatro civiles

* Masacre de Guamo, el 6 de septiembre de 2001, donde mataron a cuatro personas. 

* Masacre de Monte Frío, en Natagaima, el 27 de octubre de 2001, en la que quitaron la vida a siete pobladores, pintaron grafitis alusivos al Bloque Tolima y propiciaron el desplazamiento de 25 ciudadanos.

* Masacre de Guayaquil, en Coyaima, efectuada el 4 de febrero de 2002, donde mataron a cuatro civiles y forzaron el desplazamiento de 10.

* Masacre del barrio Jordán en Ibagué, ejecutada el 1 de marzo de 2002, donde se registró el homicidio de 4 civiles.

Asesinato y la desaparición forzada de Juan Alfredo Quenza, alias ‘Elías’ 

El paso de alias ‘Elías’ por el Bloque Tolima incrementó en términos militares y financieros, pero el mando de ese hombre se vería truncado por las numerosas peleas que casó con otros narcotraficantes y jefes paramilitares del país. La primera confrontación la tuvo con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM), en especial con Walter Ochoa Guisao, alias ‘El Gurre’, responsable del Frente Ómar Isaza (FOI).

Cuando el Bloque Tolima irrumpió esporádicamente en municipios del Norte (como Venadillo), comenzó a invadir territorios bajo control del FOI. La presencia simultánea de ambos grupos paramilitares generó algunas escaramuzas que finalmente no trascendieron, porque Ramón Isaza no quiso rivalizar con Carlos Castaño. 

Sin embargo, la situación se tornó oprobiosa para ‘El Gurre’, cuando se enteró de que hombres del Bloque Tolima (en especial Laureano Lozano, alias ‘Veneno’), cobraban extorsiones en Mariquita. ‘Gurre’ se puso en contacto con Luis Fernando Herrera Gil, alias ‘Memo Chiquito’, cabecilla militar del FOI, quien terminó coordinando un operativo que produjo la muerte de varios hombres a cargo de alias ‘Veneno’.

En esa época tuvo que intervenir Carlos Castaño, quien asumió el papel de mediador y convocó una reunión en San Pedro de Urabá, donde estuvieron varios integrantes de las Autodefensas, entre ellos por el Bloque Tolima, ‘Elías’, y Diego Martínez Goyeneche, alias ‘Daniel’, quienes acordaron respetarse los territorios y a cambio de eso Isaza debía prestar un grupo de hombres para ingresar a la vereda El Neme, en Valle de San Juan. En dicho encuentro Isaza aceptó retirarse de Venadillo, Lérida y Líbano, pero quedó en el ambiente una sensación de inconformidad y desprecio hacia ‘Elías’.

En los múltiples enfrentamientos que tuvieron entre los grupos, ocurrió uno en una discoteca de Ibagué, donde paramilitares de Caquetá se enfrentaron a los del Bloque Tolima, todo por que ‘Elías’ no entregó a ‘El Burro’ para que fuera ajusticiado. (Sigue con El secuestro de ‘El Socio’, abajo).

El secuestro de Eduardo Restrepo Victoria ‘El Socio’, por el comandante ‘Elías’

 Uno de los detalles que recopiló la sentencia y que se desconocía en el Tolima fue el tercer conflicto que ‘Elías’ tuvo con Eduardo Restrepo Victoria, ‘El Socio’, un hombre adinerado que combinaba actividades económicas legales como la ganadería, el cultivo de arroz, la crianza y venta de caballos finos, con el narcotráfico, pues fue considerado como un “miembro importante del Cartel del Norte del Valle”, según la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Corte Distrital de Florida en Estados Unidos.

La disputa con ‘El Socio’ se desencadenó cuando ‘Elías’, en cumplimiento de una orden proferida por Carlos Castaño, lo secuestró para que rindiera cuentas por una presunta deuda de 10 mil millones de pesos. Así, a finales de 2001, ‘Elías’ le ordenó al ‘grupo especial’ que estaba bajo la coordinación de Diego Hernán Vera, alias ‘El Águila’, que organizara el operativo de secuestro de Restrepo Victoria.

Ciertamente, la maniobra militar se cumplió, y sin oponer mucha resistencia, este narcotraficante dijo a su escolta principal, alias ‘El Pecoso’, que entregaran las pistolas 9 milímetros y las metralletas Minigram que portaban. Luego, lo condujeron a la vereda Luisa García, de San Luis, donde lo amarraron y lo retuvieron por cuatro días, mientras lo trasladaban al Sur de Córdoba para reunirse directamente con Carlos Castaño y así zanjar sus problemas económicos.

En definitiva, ‘El Socio’ resolvió los inconvenientes con Castaño, pues lo llevaron a una reunión en la hacienda Las Tangas, en Montería, donde también estaba Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’. Allí acordaron que para “recobrar su libertad”, Restrepo Victoria le ayudaría a gestionar el pago de una deuda que no era de él propiamente, sino de un íntimo amigo suyo, Pedro José Pineda, quien presuntamente había adquirido a préstamo unas fincas en Montería, que fueron conocidas como ‘Las Amalias’.

Superado el impasse, cuando Restrepo regresó al Tolima y según el documento, les regaló: a ‘Elías’, una camioneta negra Grand Cherokee; a Diego José Martínez Goyeneche, ‘Daniel’, un Mitsubishi pajero verde, y a Humberto Mendoza Castillo, un vehículo burbuja azul y un caballo de paso fino. Sin embargo, con ese suceso de aparente reconciliación no terminarían los problemas de Quenza, ‘Elías’, con integrantes del cartel del Norte del Valle. De hecho, la cuarta pelea la tuvo con Wilber Alirio Varela, alias ‘Jabón’, jefe de la mencionada estructura dedicada a la producción y distribución de cocaína hacia México y Estados Unidos.

Reunión en Chicoral

 En la versión del postulado Ricaurte Soria Ortiz, dijo que Varela atribuyó a ‘Elías’ el homicidio de un oficial corrupto de la Policía que le colaboraba con sus actividades de narcotráfico. En una reunión en una finca del corregimiento Chicoral, alias ‘Jabón’, en compañía de Restrepo, lo insultó y amenazó por la muerte de un capitán de la Policía de San Antonio que era aliado suyo.

La humillación contra ‘Daniel’

 ‘Elías’ también había despertado motivos de agravio en algunos de sus subordinados, en especial en Diego José Martínez Goyeneche, alias ‘Daniel’, a quien solía referirse como “el tontico”. Aunque los roces no se manifestaron públicamente, ‘Daniel’ guiado por la codicia de ser jefe, terminó participando en la organización del operativo que produjo la muerte de ‘Elías’.

Así pues, la noche del 3 de marzo de 2002, Juan Alfredo Quenza, ‘Elías’, y con su compañera sentimental, salieron de Saldaña con rumbo a Bogotá, transportándose en la camioneta negra Gran Cherokee que le regaló Restrepo, sin algún tipo de anillo de seguridad, pues Ricaurte Soria, quien era su escolta principal, lo acompañó hasta el primer peaje.

Asesinato de ‘Elías’

 En la vía Mosquera - La Mesa (Cundinamarca), sector Los Pinos, un grupo de sicarios, con armas de corto alcance y subametralladoras, atacó el vehículo. Según los informes de inspección presentados por la Fiscalía, en la mañana del 4 marzo de 2002 se encontró el cadáver de Doris Esperanza Delgadillo, compañera sentimental de ‘Elías’, arrojado en un pastizal al lado de un caño de aguas negras. En la escena del crimen, encontraron una cédula de Óscar Fernando Barón, por lo que al inicio se consideró que era otra persona, hasta que en entrevistas con familiares, las autoridades descubrieron que la presunta víctima era Juan Alfredo Quenza, ‘Elías’.

Su cadáver nunca fue encontrado, por lo que versiones dadas por parientes indican que lo descuartizaron, lo quemaron con ácido y posteriormente,arrojaron sus restos a un río no identificado. Aunque los responsables de la muerte de Delgadillo y la desaparición forzada de Quenza no se han encontrado, algunas versiones de los postulados a Justicia y Paz aportan información clave para esclarecer estos hechos. Según Soria, días antes de producirse la desaparición de ‘Elías’ éste le habría comentado que estaba “caliente en la zona” por problemas que tenía con el Cartel del Norte del Valle, en especial con alias ‘Jabón’ y ‘El Socio’.

Ese mismo señalamiento hizo Humberto Mendoza Castillo, ‘Arturo’, quien dijo que semanas antes del atentado contra ‘Elías’, éste había ordenado la muerte de alias ‘El Pecoso’, jefe de escoltas de Restrepo, por lo que podría tratarse de un ajuste de cuentas. También, ‘Arturo’ sustentó que a raíz del secuestro, Restrepo pudo haber incidido en su muerte. Lo mismo consideró Ricaurte Soria, quien sostuvo que por el hecho de haberlo humillado durante su cautiverio, este narcotraficante tenía motivos para participar en la acción homicida y, de forma concluyente, Carlos Castaño, a través de un correo electrónico que envió a su hermano Vicente, le comentó que estaba “dolido” por la muerte de ‘Elías’, y atribuyó la responsabilidad del asesinato a los narcotraficantes del cartel del Norte del Valle, en especial, a Luis Alfonso Ocampo Fómeque, alias ‘El Peludo’, quien era uno de los lugartenientes de Wilber Varela, alias ‘Jabón’.

‘Daniel’ relacionado en el crimen

 En las investigaciones relacionaron a ‘Daniel’, con la planeación del atentado y la desaparición forzada de ‘Elías’. Primero, porque él fue escolta y conocía su rutina, sabía cuándo se movilizaba con anillos de seguridad y cuando no. Además, ‘Daniel’ estrechó vínculos con algunos enemigos de ‘Elías’. Por ejemplo, se ganó el respeto de Restrepo cuando éste fue secuestrado, ya que debía vigilar, y en medio de tales supervisiones, se hicieron “amigos”. Al final, ‘Daniel’ apareció con la pistola que siempre portaba ‘Elías’.

La llegada de ‘Daniel’ a comandar el Bloque Tolima

Alias ‘Daniel’ fue teniente del Ejército. Tomó el poder del 5 de marzo de 2002 a 22 octubre 2005, cuando se desmovilizó. Luego del crimen de ‘Elías’, ‘Daniel’ apareció con la pistola que siempre portaba el fallecido. Era una especie de trofeo que cargaba para atribuirse la responsabilidad de ese acto letal. Tras dicho acontecimiento, Carlos Castaño lo nombró en su reemplazo como comandante general del Bloque Tolima.

Con Martínez Goyeneche hubo cambios significativos, el revolcón en el manejo de las finanzas: por un lado, se reactivó el ‘cartel de la gasolina’, se reestructuraron las operaciones de extracción y comercialización del combustible hurtado a Ecopetrol. Adicionalmente, se expandió el músculo económico de la organización con la extensión del cobro de las ‘vacunas’. Por otro lado, hubo desplazamiento territorial de la tropa hacia el norte del Departamento. Y por último, se dieron variaciones en los repertorios de violencia, ya que se observaron con mayor frecuencia los casos de desplazamiento forzado y homicidios a civiles que se oponían al pago de las extorsiones.

Complementariamente, ‘Daniel’ designó en reentrenamiento militar y recolección de finanzas en el norte del Departamento a Atanael Matajudíos Buitrago, alias ‘Juancho’, suboficial que desde que estaba activo en el Batallón de Ingenieros número 12 Liborio Mejía y en la Sexta Brigada del Ejército con sede en Ibagué, colaboraba con el Bloque Tolima en el suministro de material de intendencia y en la reparación del armamento dañado.En la reubicación además de la lucha contra la subversión, también, obedeció a la protección de los intereses económicos de quienes en ese momento financiaron a la organización criminal. Por consiguiente, ganaderos de la región ofrecerían 500 millones de pesos a alias ‘Daniel’ para que concentrara la tropa en las fincas donde pastoreaban las reses. Igualmente, en Lérida, se localizaban cultivos de arroz y hatos ganaderos que eran manejados por Restrepo Victoria, y que efectivamente fueron vigilados por los paramilitares.

Cuidaban a los ‘capos’ de la mafia 

Entre la vereda Tomogó, de San Luis, y la vereda Alto del Sol, del corregimiento Las Delicias, en Lérida, se resguardaba ocasionalmente el capo del cartel del Norte del Valle, Wílber Alirio Varela, alias ‘Jabón’, quien recibía protección del Bloque Tolima. Además, algunas haciendas ubicadas en el norte del Tolima sirvieron como sitio para “soportar la guerra declarada contra el narcotraficante Diego León Montoya, alias ‘Don Diego’, con quien Varela tenía una rivalidad a muerte.Es decir, la base paramilitar de Lérida sirvió como refugio de alias ‘Jabón’ mientras la guerra con ‘Don Diego’ escalaba.

‘Daniel’ logró varias zonas del Tolima 

Durante el “gobierno criminal” de ‘Daniel’, el Bloque Tolima logró copar la mayor cantidad de territorios, puesto que sus integrantes registraron presencia activa en 14 municipios y 87 veredas del departamento. No obstante, los lugares donde se concentró la tropa paramilitar fueron: Lérida (62.5 por ciento), Coyaima (37.7 por ciento), Guamo (28.8 por ciento), San Luis (23 por ciento) y Purificación (14.2 por ciento).

Dinero con hidrocarburos

Se estima que el Bloque Tolima, en compañía de bandas de delincuencia común, hurtó un equivalente a 233 barriles diarios, lo que, puesto en términos monetarios, representó una captación de recursos por 3.3 millones de dólares en 2003 y 2004.

Extorsión

El Bloque Tolima entre 2003 y 2005, se convirtió en una máquina imparable que extorsionaba de manera indiscriminada a todos los sectores económicos de las zonas sur y norte del Departamento: desde los grandes distribuidores de gaseosas hasta los tenderos de barrio.

Alcaldías relacionadas por pagos al bloque 

Sectores de la sociedad civil que fueron extorsionados o que presuntamente habrían aportado dinero de manera voluntaria, la Sala resalta lo relacionado con las administraciones públicas locales, pues el Bloque Tolima, captó anualmente presupuesto de las alcaldías de:

*Valle de San Juan, durante el mandato de Gonzalo García Angarita, avalado por el partido Liberal, a quien la Corte Suprema de Justicia años después condenó por concierto para delinquir agravado (parapolítica). 

* Ortega, durante la alcaldía de Ramón Rodríguez Manjarrez, avalado por el partido Liberal.

* Chaparral, durante el periodo de Luis Eduardo Collazos Olaya, avalado por el partido Liberal. 

*Saldaña, durante el gobierno de José Vidal Oyuela, avalado por el Movimiento de Integración Regional. 

* Purificación, durante la alcaldía de Hernán Murillo, avalado por el Movimiento Unionista.

* Prado, durante la alcaldía de Enrique Bahamón, avalado por el Polo Democrático.

* Natagaima, durante la alcaldía de Javier Pino, avalado por el Movimiento Colombia Viva.

Castaño pidió a ‘El Socio’

El poder de mando de las ACCU sobre el Bloque Tolima se comenzó a erosionar en marzo de 2004, cuando en una visita al campamento de Las Delicias, ‘Martín’, hombre de confianza de Carlos Castaño, le transmitió a ‘Daniel’ una orden impartida por Castaño, pidiéndole que entregara al narcotraficante Eduardo Restrepo Victoria, alias ‘El Socio’, para que dos funcionarios del CTI de la Fiscalía que lo acompañaban en ese momento propiciaran su captura.

Por la alianza entre Martínez Goyeneche y ‘El Socio’, se le avisó que lo estaban buscando para retenerlo y entregarlo, pues Castaño estaba negociando con agencias estadounidenses la entrega de contactos e información relacionada con el narcotráfico, para que le pudieran concederle la visa y le anularan el pedido de extradición. Enterado de tal situación, Restrepo Victoria habría ordenado a ‘Daniel’ que asesinara a ‘Martín’ y sus acompañantes, tal como lo relató detalladamente el postulado José Wilton Bedoya Rayo, quien aseguró que ‘Daniel’ le decía patrón a ‘El Socio’ y la orden fue cumplida.

Martín Alonso Ossa, alias ‘Martín’, exteniente del Ejército y los dos integrantes del CTI fueron asesinados. Por lo anterior, la Sala dijo que no hay certeza probatoria que permita sentenciar la participación de ‘El Socio’ en su muerte y desaparición forzada.

La ruptura del Bloque Tolima con Accu

La desvinculación completa del Bloque Tolima con las ACCU se daría el 14 de abril de 2004, cuando Vicente Castaño Gil y otros jefes paramilitares del país, se pusieron de acuerdo para llevar a cabo un operativo en el que terminaron por asesinar y desaparecer forzosamente a Carlos Castaño en la vereda El Tomate, de San Pedro de Urabá. 

Como es natural en la mafia, cuando un oponente manda a asesinar a otro jefe de una estructura criminal, hace lo mismo con sus trabajadores más cercanos y eso ocurrió con varios de los antiguos escoltas y secretarios privados de Castaño, entre ellos ‘Daniel’, quien era visto como peligro por Vicente Castaño, quien ofreció dos mil millones de pesos por la cabeza de ‘Daniel’. En ese proceso de sobrevivir, ‘Daniel’ se trajo desde Urabá al postulado Indalecio José Sánchez Jaramillo, para que manejara las finanzas del Bloque Tolima. Sánchez fue condenado en la presente sentencia que era contra él.

Alianza de ‘Daniel’ con los narcos

‘Daniel’ se alió con capos colombianos del narcotráfico, para la financiación de la guerra. En ese contexto, se entiende que el extinto comandante del Bloque Tolima se haya coligado con una facción del cartel del norte del Valle, que estaba liderada por Wilber Alirio Varela, alias ‘Jabón’, y Eduardo Restrepo Victoria, ‘El Socio’. 

Segundo, en una sentencia de la Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué, se estableció que Restrepo Victoria sufragaba en gran parte los salarios de los miembros de esa organización irregular, condición que permitía impartir directrices a Martínez Goyeneche, ‘Daniel’.

Por lo anterior, el Tribunal Superior de Ibagué indicó que ‘El Socio’ fuera un simple financiador del grupo y por el contrario, llegó a la conclusión que realmente fungió como un integrante orgánico de la agrupación paramilitar.

Venta de franquicias del Bloque

Después de abril de 2004, alias ‘Daniel’ optó por vender “franquicias” a Restrepo (del cartel del Norte del Valle) y a Miguel Arroyave (jefe del Bloque Centauros). Lo que debilitó dicho grupo y pasó a ser una ‘oficina de cobro’. Considera la Sala que desde abril de 2004 hasta la fecha de la desmovilización colectiva, el Bloque Tolima quedó reducido a una cuadrilla paramilitar.

Documentados por la Fiscalía dan cuenta de que Martínez Goyeneche prestaba servicios de asesinato por encargo, pues mandó a matar a diferentes personas porque terceros cercanos a la organización, le pagaban por ello. Como casos ilustrativos se cuentan:

* Homicidios de Pedro Julián Garzón Bahamón y Cristian Arce Ocampo: un ingeniero de la petrolera GSS, conocido como John Jairo Céspedes Suárez, le pagó un dinero a Diego José Martínez Goyeneche para que asesinara a García Bahamón y Arce Ocampo, quienes eran empleados y contratistas de la empresa GSS.

* Homicidio de Jorge Emiro Rodríguez Benavides: Alejandro Guzmán (actualmente prófugo de la justicia), propietario del Hotel Real, le pidió el favor a Martínez Goyeneche para que asesinara a Jorge Emiro Rodríguez, comerciante de Guamo, aparentemente por problemas personales que tenían.

Desmovilización en 2005, terminó el periodo de ‘Daniel’

Como el desmoronamiento del Bloque Tolima coincidió con los avances en el proceso de paz desarrollado entre las Autodefensas Unidas de Colombia y el Gobierno Nacional, Martínez Goyeneche pidió al ex Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, que lo reconociera con el estatus de “negociador”; sin embargo, la decisión tardó varios meses hasta que aceptaron que los integrantes del Bloque Tolima entraran al proceso y por ende, se comprometieran con su desmovilización en la vereda Tajomedia, de Ambalema. No obstante, como el grupo se había descompuesto, ‘Daniel’ llamó en agosto de 2005, a Atanael Matajudíos para que le ayudara a contactar la gente para efectos de desmovilizarse. No obstante, algunos postulados dijeron que la desmovilización de ‘Daniel’ y la supuesta tropa fue un fraude. 

Muerte de ‘Daniel’

En la cárcel La Picota de Bogotá en 2009 fue envenenado ‘Daniel’, a quien suministraron cianuro.

Bavaria, Coca Cola y Postobón

Uno de los hechos que llamaron la atención de la Sala fue que en los archivos de Excel donde se llevaba la contabilidad financiera del Bloque Tolima en este periodo, aparecía con recurrencia el nombre de las empresas Bavaria, Coca Cola y Postobón. 

Debido al nombramiento de estas compañías, la Fiscalía 56 delegada ante la Unidad Nacional de Justicia Transicional, en aras de esclarecer el asunto, optó por desarrollar una diligencia colectiva de versión libre con los comandantes financieros de la precitada estructura paramilitar.

Al respecto, uno de los cabecillas financieros del Bloque Tolima, John Fredy Rubio Sierra, apodado ‘Mono Miguel’, planteó que la relación no se materializaba directamente con estas empresas, sino con los contratistas que manejaban la distribución de las bebidas, es decir, con quienes manejaban los canales de venta de los productos en las tiendas de barrio o supermercados.

A estas personas que no estaban afiliadas directamente en la nómina de la planta de producción o la casa matriz de la compañía, el Bloque Tolima les cobró mensualmente unos dineros para permitir que sus camiones de reparto pudieran transitar en las zonas bajo control paramilitar y así garantizarles que no perdieran sus cuotas de mercado.

UNO DE LOS PUNTOS DEL RESUELVE DEL FALLO

La Sala pidió a la Fiscalía que en las próximas audiencias con postulados del Bloque Tolima se precise si la entrega de dineros por personas naturales, propietarios de establecimientos comerciales, propietarios de bienes inmuebles (especialmente de fincas) y funcionarios de entidades públicas reseñadas en la lista elaborada en la parte considerativa de esta decisión, fue voluntaria o bajo coacción.

Así mismo, en aquellos casos donde se mencionan “personas jurídicas”, “familias”, “alcaldías”, “nombres de predios”, “ganaderos” y “arroceros” se deberá individualizar y reconocer la identidad de quién entregó u ordenó entregar dinero a los paramilitares que delinquieron en esta zona del país, tal como se indicó en la parte motiva de esta sentencia.

También, solicitó al ente acusador que esclarezca el vínculo de Eduardo Restrepo Victoria, alias ‘El Socio’, con la estructura de mando del Bloque Tolima, puesto que las evidencias analizadas por la Sala prueban que su ligazón con el grupo armado ilegal trascendió de la simple financiación y amistad que tuvo con Diego José Martínez Goyeneche, alias ‘Daniel’, hasta llegar a ocupar posiciones de mando y control de la tropa dentro del grupo armado ilegal, que lo haría responsable de la comisión de graves violaciones a los Derechos Humanos, tal como se indicó en la parte motiva de esta decisión.

Credito
ANDRÉS PÁEZ

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