Paramilitares y oposición también serán escuchados en la Comisión de la Verdad

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
La entidad empezó a escuchar a las víctimas en diversas regiones del país para afrontar el enorme reto que tiene por delante.

Luego de seis meses de trabajo, ante el presidente de la República, Juan Manuel Santos, se posesionaron el pasado martes los 11 integrantes de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, órgano concertado en medio de los diálogos de La Habana para terminar con los más de 50 años de conflicto con las Farc.

El componente de verdad es uno de los tres pilares que se tuvieron en cuenta con el objetivo de llegar a una paz estable y duradera.

La Comisión de la Verdad es presidida por el padre Francisco de Roux Rengifo, quien trabajará en la recolección de testimonios y documentos junto con Saúl Alfonso Franco Agudelo, Lucía Victoria González Duque, Carlos Martín Beristain, Alejandra Miller Restrepo, Alfredo de la Cruz Molano Bravo, Carlos Guillermo Ospina Galvis, Marta Cecilia Ruiz Naranjo, María Ángela Salazar Murillo, María Patricia Tobón Yagarí y Alejandro Valencia Villa.

Colprensa conversó con dos de los comisionados, María Ángela Salazar Murillo y Carlos Martín Beristain.

 

“Recopilaremos información que conduzca a

determinar qué pasó y por qué ocurrió”

Carlos Martín Beristain, médico y doctor en sicología de origen español, es el único extranjero seleccionado para hacer parte de la comisión. Sin embargo, no es una persona que desconozca el contexto de conflicto colombiano. Desde 1994, ha participado en mesas de trabajo en favor de las víctimas, adelantadas por la Pastoral Social de Colombia y la organización Ruta Pacífica de las Mujeres.

¿En qué se concentró el trabajo de preparación para la entrada en funcionamiento de la Comisión de la Verdad? 

 Durante estos meses hemos estado discutiendo el mandato, los alcances que tiene que tener la comisión, construyendo una visión común, desarrollando la metodología para recoger los testimonios, estableciendo cómo vamos a trabajar los casos individuales y los colectivos.

¿Ustedes van a escuchar a las comunidades, pero qué pasa con la información que han recogido las autoridades y otras instituciones durante años?

 Trabajaremos apartes de lo que tienen las universidades, las ONG, los centros de investigación, el Centro de Memoria Histórica, todo esto lo estamos sistematizando, analizando qué se ha investigado, qué no se ha investigado de forma conveniente o qué se ha invisibilizado.

Las fuentes institucionales tienen mucha información sobre casos que tiene que ver con el mandato de la comisión, hacen parte del trabajo que estamos haciendo de evaluación de las fuentes y de allí vamos a trabajar en los casos que no han sido abordados suficientemente.

¿Cómo será la interrelación con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)?

Esa relación dependerá de la construcción del sistema. Hasta el momento, el protocolo de relación dice que podemos tener información de la JEP, pero ellos solo tendrán acceso a nuestra información documentada.

El trabajo de la Comisión de la Verdad será polémico por cuanto habrá información delicada en la que no todas las instituciones ni las víctimas quedarán conformes con su construcción, pero los integrantes de la comisión aclararon que su labor consistirá en la recopilación de la información que conduzca a determinar qué pasó y por qué ocurrió, más que en aportar elementos para establecer juicios en contra de alguien.

 

“Todos serán escuchados, inclusive los líderes

paramilitares”

María Ángela Salazar Murillo fue seleccionada luego de analizar su hoja de vida y su trabajo de más de 10 años con la Mesa Departamental de Víctimas de Antioquia, concentrando su trabajo en el Urabá, una de las regiones del país que más ha sufrido los embates de la violencia, tanto la guerrillera como la paramilitar así como del narcotráfico.

¿Cuál fue la metodología de trabajo que escogieron para empezar a construir la verdad de lo que pasó en el conflicto armado? 

Dividimos a Colombia en macrorregiones: Pacífico, Caribe, Orinoquía, Amazonía, Santanderes (Catatumbo), sur del país y fronteras. Tenemos la ventaja de que no empezamos de cero, tenemos un acumulado de información que las comunidades han reunido en los territorios, el Centro de Memoria también ha hecho un trabajo allí, lo que vamos a hacer es visibilizar las dinámicas del conflicto, sus afectaciones y qué impacto generó en las dinámicas económicas, sociales y culturales.

¿Cómo van a visibilizar la información que se recolecte? 

Vamos a tomar los testimonios, se van a condensar, se van a analizar y se saca un documento público luego de los tres años de trabajo. Seis meses antes se van a socializar los textos en las comunidades afectadas, habrá videos, documentales y un texto escrito. La idea es que sea un bien público y nosotros tenemos en cuenta que dichas comunidades no son lectoras, son más bien orales o visuales, por eso decidimos hacerlos así.

Ustedes dividieron a Colombia en macrorregiones, pero en el país hay muchas víctimas de desplazamiento que atravesaron varias regiones. ¿En ese caso cómo van a trabajar con los afectados?

El tema del desplazamiento forzado es un tema muy neurálgico, casi cinco millones de desplazados, pero cuando eso ocurre hay un antecedente. Este tema no lo vamos a dejar suelto, hay que anexarlo con los otros hechos victimizantes: yo no me desplazo porque quiero, sino porque ocurrió algo que afectó a mi familia y a la comunidad.

¿Ha tenido la oportunidad de hablar con los sectores de oposición al proceso de paz? 

Aquí ellos saben que tienen cabida, las puertas están abiertas. Un grupo político o asociaciones tienen cabida y con mayor razón los que se opusieron al proceso de paz, porque ellos también tienen verdades que decir y si las van a contar, serán escuchados con el mayor respeto del mundo, inclusive los líderes paramilitares.

¿A partir de qué época se empezarán a investigar los hechos del conflicto armado? 

Hemos empezado en recopilar los testimonios a partir de hechos ocurridos desde los años setenta, porque desde allí fue que la guerrilla empezó a expandirse en todo el territorio y además se conformaron otras guerrillas, lo que escaló el conflicto. 

BOGOTÁ, COLPRENSA

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