Un tolimense en cuarentena en la China

Walter Nagles Meza es un profesor tolimense en Nanjing.
Crédito: SUMINISTRADA - EL NUEVO DÍA
“Uno sabe que si una máquina infrarroja emite alarma de una vez lo meten a una ambulancia y lo internan en un hospital. Todos somos rastreados día y noche con esas cámaras”.
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Walter Nagles Meza es un profesor colombiano, coordinador de bachillerato internacional en un colegio privado de la ciudad de Nanjing, una de las más modernas de esa gran nación del continente asiático. En esta esta pequeña urbe de bellos rascacielos dorados no se ha sentido el impacto del Coronavirus merced a una estricta vigilancia sanitaria y disciplina social. Pareciera que autoridades y habitantes, todos a una, hubieran cerrado filas para no dejar entrar la pandemia.

Las pascuas de Navidad y Año Nuevo las pasó en Colombia al lado de su familia, cantando villancicos y degustando tamales tolimenses en su natal Ibagué, por eso las noticias del virus que mataba decenas de personas en la ciudad de Wuhan lo tomaron de sorpresa. Su tiquete de regreso a Nanjing tenía fecha de reserva para el 17 de enero. “Mijo quédese, yo no quiero que vuelva allá”. Fue lo primero que le musitó su esposa. Sus tres hijas también le rogaron que desistiera del viaje. El trayecto Bogotá - Los Ángeles estaba programado vía Avianca. Llamó a la aerolínea y le confirmaron que ese primer vuelo se cumpliría sin alteración alguna. Los itinerarios a la China estaban cancelados. En Estados Unidos, muy seguramente, tendría que esperar unos días hasta que se reabriera el espacio aéreo con la China.

Convencido de que su escala en Los Ángeles iba para largo pidió a una amiga suya, también residente en Nanjing, que le comprara un tiquete aéreo con destino final a Nanjing. Así, bajo esa obstinada mentalidad de profesor matemático, en pleno Año Nuevo Chino estaba cruzando las miles de millas que separan a Nanjing del continente americano.

Hoy recuerda que en esa primera semana de alerta mundial por efecto de la contaminación del Coronavirus en el aeropuerto de Los Ángeles no vio, ni sufrió nada, fuera de lo común. En la China lo encontró todo tecnológicamente controlado para prevenir la propagación del virus. El programa anti-contaminación Covid 19 estaba perfectamente robotizado, estandarizado. Por llegar del extranjero tuvo que someterse a una cuarentena de 14 días y cumplir, al pie de la letra, un completo manual de precauciones personales, empezando por el uso opcional de tapabocas y lavado de manos donde quiera que entrara o saliera.

Una vez desembarcó del avión lo pasaron de una cámara infrarroja a otra para conocer su temperatura corporal para detectar el virus. El oficial de inmigración, además de devolverle su visa, revisada con guantes negros le entregó una botella con 2.5 litros de alcohol. Le pregunto de dónde venía. Respondió de inmediato que de Colombia y que había hecho escala en los Estados Unidos. Chequearon la estadística diaria de su país de origen, tomando como referencia los datos de la organización Mundial de la Salud y encontraron que ese día solamente se trataba un caso de contagio del virus en la ciudad de Cali.

 

“Yo vengo de Bogotá”, aclaró.

Lo escoltaron policías y funcionarios de inmigración y del departamento de salud quienes en un ritual de segundos lo desinfectaron con espumas de un Sprite antiviral y le lavaron todas sus valijas con alcohol. Tuvo hambre y en el food store del aeropuerto pidió una hamburguesa. Comió muy rápido y al terminar le dijeron que dejara su basura sobre la mesa. La servidumbre tomó los desechos y los recicló. Mesa y silla fueron lavados con Sprite.

Personal médico utiliza imágenes térmicas visibles e infrarrojas para evitar la temperatura de los pasajeros en Nanjing.

Preguntas y respuestas

¿Como es un día en Nanjing en tiempos del Covid 19?

“Ya todo está casi normal, en un 90 por ciento, estimo. Poco a poco el comercio y la ciudad van entrando en actividad. Aquí no ha habido necesidad de imponer restricciones para comprar en un establecimiento público, almacén o un supermercado pues los habitantes por cultura china todo lo hacen de manera ordenada y sin aglomeraciones. Lo que sí es un delito es especular con artículos de primera necesidad o con elementos de sanidad. Aquí un comerciante quiso subirle los precios a los tapabocas y fue de inmediato a la cárcel. Por eso el abastecimiento en los mercados locales no ha escaseado. Las líneas del Metro han estado funcionando normalmente.

En estos días, en los asientos donde por lo regular iban seis personas ahora se acomodan tres, con sus cuerpos bien espaciados. Una en un extremo, la segunda al otro y la tercera en el centro”

¿Cuándo cree que volverá a su trabajo?

“Los directivos nos han informado que muy seguramente regresaremos a clases después del 27 de abril, desde luego que guardando todas las precauciones del caso. Aquí la disciplina social es una cosa de admirar. Todos, sin distingos, acatan las reglas. De todas maneras seguiremos en observación. Uno sabe que si una máquina infrarroja emite alarma de una vez lo meten a una ambulancia y lo internan en un hospital. Todos somos rastreados día y noche con esas cámaras”.

¿En Nanjing murieron muchas personas?

“Que yo sepa no se conocieron casos de víctimas mortales o infectados graves porque aquí, como le digo, el cuidado es extremo en esta época y por su propia voluntad cada habitante coopera para que no entre ni se propague el virus por alguna parte”.

¿Cómo está la ciudad?

“Aún permanece todo el mundo guardado, más por precaución que por efecto de la epidemia. Aquí no ha pasado nada, le repito. Eso es lo que le cuento todos los días a mi familia, convenciéndola de que debe estar tranquila, sin preocuparse tanto por mí. Con disciplina social, con encerramiento riguroso la China le está ganando la batalla al Coronavirus y si así lo hace el resto del mundo pues todos vamos a salir bien”.

¿Hay algún momento en el que se experimenta miedo general en la China?

“Para nada, tal vez porque los reportes oficiales dan cuenta que la situación está siendo controlada a nivel sanitario. Repito, con disciplina social”.

¿A nivel personal no cree que este sea el fin del mundo como se ha llegado a pensar aquí en occidente?

“Soy una persona cristiana, de fe en la palabra de Dios. Si esta epidemia representara por algún caso el tiempo de la segunda venida de Jesucristo a la tierra por qué hemos de sentir miedo. Por el contrario, tendríamos que estar muy felices”

Cuando la comunicación por internet, vía zoom está a punto de concluir, en Miami son las 8 de la noche del domingo 5 de abril de 2020. En Nanjing, entre tanto, el reloj marca las 9 de la mañana del lunes. Walter me dice que una vez finalice esta video llamada tomara una ducha y saldrá muy cerca de su casa a hacer un pequeño mercado.

HERMÓGENES NAGLES

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