El año del Coronavirus: Así le fue a Colombia con el manejo de la pandemia

Crédito: BOGOTÁ, COLPRENSALas Unidades de Cuidados Intensivos se han convertido en campos de batalla contra un enemigo invisible pero letal: el Covid-19.
¿Tomó el país las medidas apropiadas? ¿Cómo reaccionó nuestro sistema de salud? ¿Qué aprendimos en salud pública y qué nos falta por hacer? Expertos hacen un balance de lo que hizo Colombia en este 2020 para manejar la pandemia del Covid-19.
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Cuando Colombia observaba con preocupación el avance del nuevo coronavirus en Asia y Europa, y veía cómo se encerraban ciudades y países enteros en el viejo continente, el recién posesionado ministro de Salud, Fernando Ruiz, anunció la llegada del primer caso de Covid-19 al país. El viernes 6 de marzo, el primer contagio de la enfermedad que pondría a prueba toda la estructura sanitaria en Colombia y en el mundo, y que pondría en jaque a todas las autoridades sanitarias en un intento por salvaguardar la vida de su población.

Catorce días después, el 20 de marzo, cuando Colombia tenía 158 casos reportados de Covid-19, el presidente Iván Duque, en una decisión sin precedentes, anunció el aislamiento preventivo obligatorio en todo el país. Por 19 días, la población estaría totalmente confinada, con el fin de frenar el rápido avance del virus, que hoy ya se acerca a 1,5 millones de casos y 40.000 muertes. Los 19 días terminaron extendiéndose de forma permanente, hasta que se levantó casi que de forma total para el mes de septiembre.

El Sars-CoV-2 cambió la vida como la conocíamos, se cerraron escuelas, el trabajo se mudó al hogar y los espacios sociales se cerraron. Pero el principal reto lo afrontaron el sistema de salud, el personal de salud y las autoridades sanitarias, cuando tuvieron que reaccionar a una enfermedad de la que poco se sabía y con un riesgo latente del colapso del sistema, por el número de enfermos.

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¿Cómo le fue al país y al sistema sanitario en ese reto que supuso la llegada de una pandemia? ¿Tomó Colombia las medidas acertadas en materia de salud? ¿Qué aprendimos de este virus y qué viene con el Covid-19, que no detiene su avance en la población colombiana?

Lo primero que hay que decir es que la pandemia cogió a Colombia fuera de base. Aunque ningún país estaba preparado para atender una emergencia como la que llegó de la mano del nuevo coronavirus, es claro que Colombia tenía serias deficiencias para atender esta crisis.

Según Luis Jorge Hernández, doctor en Salud Pública y docente de la Universidad de los Andes, Colombia tenía un número limitado de camas de cuidado intensivo y tenía vacíos en su sistema de vigilancia en salud pública, pues no contaba con laboratorios preparados para hacer seguimiento a una enfermedad como esta.

“No teníamos laboratorios de referencia en salud pública regionales. Todo estaba centralizado en el INS hasta marzo y tocó desarrollar con afán laboratorios regionales. No teníamos desarrollo regional, toda la salud pública y toda la vigilancia estaba muy bogotanizada”, afirmó. Además, aseguró que la pandemia encontró una red hospitalaria débil, no solo en insumos y UCI, sino incluso en talento humano.

Por eso, para los expertos, la medida de cuarentena temprana, aunque fue dolorosa y fuerte para la población, fue oportuna y acertada, pues logró disminuir la velocidad de propagación del virus y evitar que los casos se concentraran en un periodo muy corto de tiempo, lo que hubiese llevado al inminente colapso del sistema de salud.

Pero para Jorge Martín Rodríguez, doctor en Salud Pública e investigador del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, aunque los aciertos de Colombia en un inicio fueron varios, sí hubo una medida que fue demorada: el cierre del Aeropuerto El Dorado, que prohibió la llegada de viajeros internacionales solo hasta el 23 de marzo.

“Quizás allí hubo algunas demoras, sobre todo porque con el tiempo supimos que la vía aérea, sobre todo desde España, desde Italia, desde Francia, desde Estados Unidos, y un poco la vía terrestre desde Ecuador, fueron los que lograron introducir al país el 90 % o 95 % de los primeros casos”, explicó.

Entre otros de los aciertos, los expertos destacan el mensaje temprano de las autoridades respecto al uso del tapabocas. Mientras la Organización Mundial de la Salud enviaba mensajes dobles y afirmaba primero que no toda la población debía usar tapabocas, para luego afirmar que sí debía utilizarse, en Colombia el mensaje fue claro y oportuno: había que usarlo en todo momento.

También se respondió rápidamente, según Hernández, en declarar las UCI como públicas. Las camas estaban disponibles para todas las personas, sin importar el hospital o el esquema de aseguramiento con el que estaban cubiertos.

Con la llegada del virus, Colombia se puso además en la difícil tarea de conseguir camas de cuidado intensivo y ventiladores para garantizar la atención, en un mercado mundial en el que los países se peleaban por conseguir los equipos para su población. Un momento de enorme demanda y una oferta que no se equiparaba.

En este sentido, según Rodríguez, la situación de ingresos medios y bajos de Colombia llevó a que las camas no llegaran a la velocidad que se hubiera esperado. Sin embargo, afirmó que llegaron a tiempo y “los servicios no se sobresaturaron o por lo menos las complicaciones no fueron tan altas como las que se vieron en España o en Italia, con una población relativamente similar”.

Colombia no vivió situaciones como las que se vieron en Europa, en donde los médicos tuvieron que priorizar la población para destinar las UCI, ante la falta de equipos suficientes para atenderlos a todos. El país tampoco vivió lo que ocurrió en Guayaquil, Ecuador, en donde algunos pacientes fallecían en las calles o en donde las familias esperaban días para que sus muertos fueran retirados de sus casas.

Y es que en este 2020, Colombia logró duplicar el número de sus unidades de cuidado intensivo. Cuando llegó el virus al país, el sistema contaba con 5346 camas UCI. Hoy, esa cifra se acerca casi a 12.000 camas, con un total de 11.319 camas en 113 municipios.

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¿Qué se logró?, ¿qué se aprendió? y ¿qué queda pendiente todavía?

Colombia logró importantes avances en el fortalecimiento del sistema de salud, pero tiene todavía importantes retos que ha ido dejando la pandemia. Según Rodríguez, uno de los logros principales es el establecimiento de una gran red de laboratorios que unió a las universidades, a los laboratorios públicos y a las regiones para construir una capacidad diagnóstica y un sistema de vigilancia más robusto.

Según el Instituto Nacional de Salud, Colombia pasó de tener un laboratorio de biología molecular a 151 laboratorios a lo largo del país. Y pasó de procesar 200 pruebas en un día, a tener una capacidad de procesamiento de 60.000 pruebas.

Colombia ha hecho en estos meses más de siete millones de pruebas de Covid-19 y según el sitio Worldometer, con estadísticas y estimaciones en tiempo real, es el quinto país de América Latina en pruebas por millón de habitantes. Con 142.975 pruebas por millón de población, lo superan Chile, Panamá, Perú y Uruguay. Aunque a nivel mundial se ubica en el puesto número 95 en pruebas por millón.

Según Rodríguez, otro avance en el que hay que poner los ojos es en la estrategia Prass: Pruebas, Rastreo y Aislamiento Sostenible. El docente enfatizó en que si bien el programa se estableció un poco tarde, pues los equipos médicos insistieron en su creación desde abril y se puso en funcionamiento en agosto, y aunque todavía presenta múltiples dificultades para seguir contactos y garantizar el aislamiento, fue una estrategia clave y será clave para continuar siguiendo el avance del Covid-19 en el país.

Para Hernández, es importante destacar que en medio de la pandemia Colombia aprendió la importancia del cuidado de la salud mental, la importancia de las relaciones sociales y del contacto. Además, destacó que el país quedará con un aprendizaje en términos de niveles preventivos, pues el lavado de manos, el uso del tapabocas ante cualquier síntoma de enfermedad respiratoria y las distancias sociales llegaron para quedarse.

“El confinamiento y todas estas medidas llevaron a que el número de muertes en niños menores de cinco años o el número de hospitalización disminuyera. Si se mantienen las medidas de distanciamiento, de uso de tapabocas, de lavado de manos eso va a impactar favorablemente para disminuir la carga de enfermedades transmisibles”, agregó también Rodríguez.

Pero ambos expertos coincidieron en que si bien algunas de las mayores ganancias de la pandemia fueron la mejoría en los laboratorios de referencia en salud pública y el fortalecimiento de la infraestructura hospitalaria en red pública y privada, a Colombia le falta todavía lograr concebir un sistema de salud basado en la atención primaria, es decir, que en lugar de pensar el modelo fortaleciendo el número de camas, se piense en una atención para evitar que las personas lleguen finalmente a esas unidades de cuidado intensivo.

“La apuesta se le hizo a tener UCI, pero esa apuesta a tener más UCI es solo el final de la ecuación. Deberíamos evitar que la gente llegue a la UCI. ¿Cómo se evita? Con prevención, con visita domiciliaria, esa parte nos falló. Estamos generando un enfoque de riesgo, atendiendo solo el dolor ya identificado. Mejoramos algo de infraestructura pero el modelo de atención sigue igual”, afirmó Hernández.

Según Rodríguez, el error todavía recae en que en el imaginario se cree que el sistema de salud son solo las clínicas y los hospitales, pensando básicamente en un sistema curativo y no preventivo.

“Aquí necesitamos un sistema de salud que vaya orientado a lo que es la prevención en cuanto a manejos extramurales, a situación de atención por fuera de los hospitales, y no tanto que pensemos en que el sistema de salud necesariamente es medicalizado”, enfatizó.

Para los expertos, la pandemia nos mostró también las deudas humanas con el entorno, con el cuidado del ambiente, con la calidad del agua e incluso, con el nivel de vida.

Pero es que aunque son varias las lecciones y los aciertos, para los epidemiológos hubo claras fallas en momentos puntuales. Para Rodríguez, la medida del día sin IVA fue una de esos errores, que no fue un reflejo de la indisciplina ciudadana, como algunos aseguran, sino que fue una decisión inoportuna en un momento inadecuado. “La gente se acercó, se conglomeró y después las unidades de cuidado intensivo se llenaron”, explicó.

Para él, otras fallas o dificultades fueron la eliminación de la prueba PCR para el ingreso a San Andrés, que llevó a un claro aumento en los casos en la isla o la imposibilidad de controlar la dinámica en la frontera con Brasil, en donde el paso entre Amazonas y Tabatinga llevó a una crítica situación que no se pudo regular para mitigar el efecto en la salud de la población.

Sumado a algunos desaciertos, según Hernández, hay también algunas deudas, como por ejemplo en el programa Prass, pues afirmó que a pesar de su establecimiento, al país le faltó establecer más medidas para hacer un aislamiento sostenible y contar con medidas de apoyo que fueran 100 % efectivas y que evitaran la salida de la población en un posible momento de contagio.

“La idea de establecer ingresos mínimos en la pandemia no se ha logrado, ese apoyo al nivel de vida sigue siendo una deuda pendiente, se ha dado asistencialismo, se han dado mercados, pero con ese enfoque más asistencialista, no se han garantizado mínimos para el funcionamiento de la sociedad”, afirmó.

Sumado a esto, Hernández aseguró que en el país ha faltado información epidemiológica de respuesta, es decir, más allá de un reporte y conteo de contagios y fallecidos, ha hecho falta difundir informaciones de respuesta como el número de cadenas de transmisión que se cortan, las personas que han sido aisladas, el número de contactos registrados y el tiempo en el que se identifican, entre otras.

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¿Qué viene en el país con el virus? ¿Y la vacuna?

El futuro del virus en el país sigue preocupando ante un aumento considerable en los casos reportados en los últimos días. En este sentido, Hernández recordó que esta es una pandemia por países, y dentro de los países es una pandemia de regiones. Por eso, mientras lugares como Leticia, Cartagena, Barranquilla o Bogotá pasaron su primer pico, las demás ciudades siguen en fila por el número de susceptibles del que todavía disponen.

Así, ciudades como Medellín, Cúcuta o el Eje Cafetero van en ascenso y otras por las que ya pasó el pico podrían presentar un segundo y hasta un tercero en 2021. “El virus se sigue expandiendo, la naturaleza nos está sometiendo a una vacunación natural con el virus salvaje. Estamos siendo vacunados, mientras llega la vacuna artificial, la naturaleza no para”, afirmó.

Rodríguez coincidió en que con potenciales aumentos de casos, la medida ya no es una cuarentena total, sino que se requerirán en el futuro de medidas focalizadas y restricciones que permitan controlar los aforos y los comportamientos en las calles, disposiciones que son más efectivas que encerrar del todo a la población.

“Que la gente no vaya todos los días al banco, o que se cierren algunos lugares públicos, que se restrinjan las horas, que se cierren los bares, que los restaurantes garanticen que no están más allá del 50 %”, explicó.

Pero mientras preocupa el aumento de casos y se presentaba también una preocupación con la llegada de la vacuna al país, incluso de los organismos de control, este viernes el presidente de la República, Iván Duque, y el ministro de Salud, Fernando Ruiz, anunciaron cómo se realizará el proceso.

Duque manifestó que Colombia ya cerró negociaciones con las farmacéuticas Pfizer y Astrazeneca para adquirir, con cada una de ellas, 10 millones de dosis de vacunas para el Covid-19, sumado a las 20 millones de dosis a las que el país tiene acceso a través de la estrategia Covax.

Estas se empezarían a aplicar en la población colombiana en el primer bimestre de 2021, dando prioridad a las poblaciones de mayor riesgo, como los mayores de 60 años, las personas que presentan cormobilidades y el personal de la salud. El proceso se realizará en cinco fases y la meta del Gobierno Nacional es vacunar 34.234.649 personas, para lograr una inmunización del 70 % frente al virus.

Sin embargo, todavía existe preocupación entre los expertos. Según Hernández, la falla está en que seguimos en la cola de compradores, como todos los demás países, pero no hemos diversificado el portafolio de compra por fuera de Covax ni se hará parte de la cadena de producción como sí harán otros países como México o Argentina.

“Bogotá podría unirse al desarrollo, tiene recursos, tiene todo, hablar con estas empresas y hacer parte de la producción. Bogotá producía vacunas, hasta hace 15 o 20 años. Todo eso se abandonó, seguimos siendo dependientes y tenemos capacidad de hacerlo. Estamos muy quietos en eso”, afirmó.

Además, el experto ve rezagado al gobierno en crear una estrategia informativa y de comunicación para aquella población que no quiere vacunarse por miedo o desconocimiento, y que, según el Dane, supera incluso el 40 %, y en la preparación de la cadena de mantenimiento y distribución del biológico contra el Covid-19.

Pero para Rodríguez, no todo es tan negativo en este aspecto, pues puede que esperar un poco en la compra de las vacunas y observar lo que sucede en Estados Unidos, Reino Unido u otros países en cuanto a potenciales efectos secundarios de una vacuna que fue aprobada de emergencia, pueda darle un chance a Colombia de hacer una mejor compra y dar el tiempo de que se oferten otras opciones.

“Lo más importante es saber que nosotros no la tenemos, por las razones que sean, y que tenemos que tener todos los mecanismos de control y prevención todavía”, enfatizó.

Colombia cerrará así el 2020 con más de 1.5 millones de casos y 40.000 muertes por Covid-19, y aunque se han salvado cientos de vidas con las decisiones, la mayoría acertadas y pertinentes, tomadas este año, el futuro dependerá de las medidas de cuidado que deben sostenerse y de las regulaciones para controlar el riesgo en algunas zonas, mientras Colombia avanza poco a poco en conseguir un biológico que encamine poco a poco al país a cerrar la pandemia del Covid-19.

BOGOTÁ, COLPRENSA

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