“Tengo absoluta claridad que los niños reclutados son víctimas de la violencia”

Crédito: Colprensa / El Nuevo Día.
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El asesinato de dos jóvenes en Tibú, el recrudecimiento de los ataques por parte de grupos armados con artefactos explosivos, los problemas de seguridad ciudadana y el asesinato de policías y militares en la frontera con Venezuela, han agitado el panorama de orden público en el país, generando gran preocupación en la ciudadanía.
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Ante este panorama, el ministro de Defensa, Diego Molano, señaló como responsables al Eln, las ‘Disidencias de las Farc’, el ‘Clan del Golfo’, ‘Los Caparros’ y ‘Los Pelusos’. Además, trae a colación al régimen de Nicolás Maduro como uno de los responsables.

También dijo que es inadmisible que alguien tome la justicia por sus propias manos en el país y frente a la seguridad ciudadana mencionó que los índices de homicidio se han reducido y la relación entre el Gobierno y los mandatarios locales se encuentra más fuerte que nunca para combatir este flagelo.

 

- Se ha visto un recrudecimiento de las acciones violentas en el país, ¿a qué puede atribuirse este fenómeno?

Hace dos meses tuvimos una cumbre en donde encontramos que esto no solo está pasando en Colombia sino en varios países del mundo. Uno, porque hay un incremento de la violencia producto del desempleo y la pobreza generada por el Covid; segundo, hay un problema de salud mental que genera comportamientos más violentos después de 18 meses de encierro; y tercero, hay una reconfiguración criminal, donde estos grupos por disputas de rentas criminales incrementaron sus niveles de violencia.

Por supuesto no nos podemos quedar en el diagnóstico, sino tenemos que actuar y debido a eso se cambiaron las estrategias y el trabajo con un plan de intervención especial en las regiones más afectadas, sobre todo haciendo presencia de Policía con investigación criminal y judicialización como lo hicimos en Bogotá, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga y en Cali.

 

- Esto sería más con relación al tema de seguridad ciudadana. ¿En el caso de los grupos armados, qué le preocupa más a las autoridades: las Disidencias paramilitares, las Disidencias de la guerrilla o el Eln?

Hoy hay cinco símbolos del mal en Colombia que son: el ELN, las ‘Disidencias de las Farc’, el ‘Clan del Golfo’, ‘Los Caparros’ y ‘Los Pelusos’, y los cinco son objetivo de nuestras campañas militares y policiales.

El reto con el Eln es que la mayoría de sus cabecillas están operando desde Cuba y Venezuela, dando instrucciones criminales. De las Disidencias de las Farc, de ‘Iván Mordisco’ y ‘Gentil Duarte’, el plan es crecer en 8.000 hombres, pero no se lo hemos permitido debido a las operaciones permanentes; y de la ‘Segunda Marquetalia’, que opera desde Venezuela, que tienen incluso disputas en Putumayo y Nariño.

El tercero es el ‘Clan del Golfo’, estamos en operaciones permanentes para capturar a ‘Otoniel’; en el caso de los ‘Caparros’ este mismo año gracias a las operaciones de la Fuerza Pública y la neutralización de alias ‘Flechas’ uno podría decir que ya dejó de ser una organización armada y ahora son más grupos reductos que quedan de delincuencia; y los ‘Pelusos’ vamos por el mismo camino, sobre todo con su presencia en el Catatumbo.

 

Ataques

- En todo el país se está presentando un aumento en el número de ataques con artefactos explosivos no convencionales por parte de estos grupos armados. ¿Cómo se puede entender este fenómeno y qué está haciendo el Gobierno para detener estos actos?

Lo primero es que muchas de estas actuaciones son reacciones a las operaciones militares y policiales que venimos desarrollando, entonces cuando ejecutamos operaciones contra el ‘Clan del Golfo’, ellos activan un plan pistola; cuando accionamos en contra del Eln, activan ataques como los que ocurrieron en Arauca o contra los patrulleros de Policía y el soldado.

Lo segundo es que es claro que ellos buscan seguir utilizando el narcotráfico para comprar armas, para colocar, adquirir y desarrollar esas minas antipersonal y artefactos explosivos, y por eso desarrollamos operaciones en contra de sus actividades de narcotráfico, con erradicación, incautaciones o destrucción de laboratorios. Llevamos ya alrededor de 62.000 hectáreas erradicadas y al final del año debemos estar por los 1.600 laboratorios destruidos.

 

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Colprensa / El Nuevo Día.

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