
“Internet, si fueras un Pokémon yo te escogerÃaâ€, dice la canción que Hannah Hart, protagonista del show My Drunk Kitchen de YouTube, dedicó a la red mundial de información. La balada, cuyo video se encuentra en tinyurl.com/cancionOhInternet, fue inspirada por el dÃa de san ValentÃn, pero también como protesta ante los proyectos de ley Sopa y Pipa en Estados Unidos. Hannah está convencida de que, si estas reformas de ley u otras similares como Acta llegan a aprobarse, la Red como la conocemos desaparecerÃa.
Miles de ciudadanos del viejo continente parecen estar de acuerdo: durante las últimas semanas protestas masivas en contra de Acta han tenido lugar en las calles de los ÂPaÃses Bajos, Bulgaria, Polonia, Alemania y Dinamarca. En casi todas estas Ânaciones, el gobierno ya se Âha pronunciado en Âcontra ÂÂdel Âproyecto, que pareciera destinado a fracasar en el continente.
El Internet en movimiento
Algunas de las pancartas piden que se rechace el proyecto. Otras, más impetuosas, dicen sencillamente “Fuck Actaâ€. Los manifestantes llevan máscaras de Guy Fawkes, un sÃmbolo que ha pasado a representar el descontento de los internautas con las medidas propuestas por los propietarios de derechos de autor.
Durante las dos últimas semanas miles de ciudadanos en el viejo continente han salido a las calles para protestar en contra de Acta, una legislación propuesta en casi todos los paÃses de la Unión Europea que plantea regular el Internet para reducir la transferencia ilegal de material protegido por derechos de propiedad intelectual.
Según los manifestantes, las diferentes versiones de Acta en todos sus paÃses tienen una caracterÃstica en común: el proyecto plantea reducir la privacidad y libertad de comunicación de los internautas para implementar métodos rigurosos de lucha contra la piraterÃa.
Algunos opositores del proyecto incluso creen que la misma piraterÃa a la que la industria del entretenimiento culpa por sus pérdidas millonarias, es en realidad una consecuencia lógica y beneficiosa de que existan nuevos medios de transmisión de material, como Internet. En otras palabras: Acta no sólo les parece una propuesta innecesaria, sino dañina para la economÃa de sus naciones.
Oposición polÃtica
Afortunadamente para muchos de los manifestantes, varios gobiernos de la unión parecen reconocer en Acta a una legislación exagerada. O incluso fundamentalmente equivocada.
El viernes en Polonia, el primer ministro Donald Tusk se pronunció en contra del proyecto, y pidió a los demás lÃderes de la UE que lo rechacen. En Eslovenia, Bulgaria y los PaÃses Bajos, las ramas legislativas han aplazado la ratificación del proyecto. En Croacia, miembros del parlamento ostentaron máscaras de Guy Fawkes evidenciando su desaprobación de Acta, y el parlamento de Dinamarca rechazó oficialmente la propuesta por considerarla una violación a los derechos humanos.
En la mayorÃa de paÃses ACTA es percibida como una legislación que propone soluciones equivocadas al problema que la piraterÃa plantea a las grandes industrias del entretenimiento. Industrias que, hasta la década del año 90, existÃan porque era difÃcil llevar material a los consumidores; una situación que el Internet cambió drásticamente.
Ajuste empresarial
Para Peter Sunde, la solución al problema no deberÃa ser legal, sino corporativa. El fundador de uno de los sitios de transferencia de archivos más reconocidos de la Red, The Pirate Bay, escribió para la publicación Wired del Reino Unido un artÃculo donde cuestiona por qué cualquier sociedad deberÃa dejar que una industria que está por pasar a la obsolescencia tenga tanto poder en el gobierno y tanta influencia en asuntos polÃticos.
La Riaa, una organización que reúne a productoras como EMI, Sony, Universal y Warner, y que aboga por la implementación de medidas como las propuestas por Sopa, Pipa y Acta, no está de acuerdo. Esta semana la organización anunció que podrÃa demandar a Google por ofrecer en su motor de búsqueda vÃnculos a portales con material ilegal.
Según Sunde, el problema de la piraterÃa tiene una solución mucho más sencilla que tratar de alterar la naturaleza del Internet; el proceso de cambio positivo empezarÃa cuando sean las industrias que se han vuelto obsoletas las que empiecen a cambiar, en lugar de invertir sus últimos millones en tratar de cambiar la forma como funcionará de ahora en adelante el mundo.
Defensores moderados de proyectos como Acta afirman que, aún durante un proceso de cambio, habrÃa que tomar medidas para asegurar que el nuevo modelo sea económicamente favorable. Pero lo que parece cada vez más claro es que Europa reconoce a los proyectos de reforma de ley antipiraterÃa radicales como el último recurso que trata de usar un grupo de mega industrias que se niegan a adaptarse.
Redes sociales no serán policÃa de COpyright
La Corte de Justicia de la Unión Europea determinó esta semana que redes sociales como Facebook, Twitter o Google+ no podrán verse obligadas a regular el contenido que discuten, y comparten sus usuarios, con el fin de evitar que sus sistemas sean utilizados como un medio para violar los derechos de propiedad intelectual.
El documento con el veredicto puede leerse en la Âdirección tinyurl.com/noFiltrosSociales y dice que “el dueño de una red social no puede ser obligado a instalar un sistema de filtrado general, que cobije a todos sus Âusuarios, para prevenir el uso ilegÃtimo de trabajo musical o audiovisualâ€.
Para justificar su decisión la corte aclaró que la privacidad de los Âusuarios tiene una mayor importancia que la protección de los derechos de autor. Adicionalmente, la corte declara que la imposición de un filtro podrÃa implicar la censura de material legÃtimo, obstruyendo la libertad de compartir información que tienen todos los ciudadanos de los paÃses de la Unión.
El fundador del Partido Pirata de Suecia Rick Falkvinge celebró que la corte de la Unión Europea pusiera los derechos de los ciudadanos por encima de los de las corporaciones.
“Esto es lo que hemos dicho desde 2006; que hay un fuerte conflicto entre el monopolio de propietarios de derechos de autor y los derechos fundamentalesâ€, afirmó Falkvinge.
Pero lo más interesante, sobre todo para para los dueños de portales que operan en el viejo continente, es que la nueva legislación podrÃa cobijar también a los sitios de subida y descarga de archivos como el desaparecido MegaUpload, o el popular y aún funcional RapidShare.