Grave caso de discriminación en Ibagué: mujer denuncia a vigilante

Crédito: Archivo/ El Nuevo DíaCuando quiso elevar la queja a la Terminal le pidieron dejar la solicitud en el buzón de sugerencias.
La emprendedora y afrodescendiente, Liliana Mosquera, denunció que el pasado lunes a eso de la medianoche en la Terminal de Transporte de Ibagué fue discriminada por un vigilante cuando se dirigía a recibir una encomienda (comida y bebidas del Pacifico) como acostumbra hacerlo para su proyecto de negocio.
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La mujer relató que desde hace nueve años recibe la encomienda por la zona de descenso de pasajeros, ya que las empresas de mensajería no transportan líquidos ni alimentos perecederos, por tanto en algunas oportunidades se las envían con el conductor, pero en esta oportunidad fue con una persona que iba para Bogotá a una cita médica. 

“Le pedí permiso al vigilante para pasar por las cosas y me dijo que estaba prohibido, y aunque le comenté que me traían una encomienda y siempre la recibía por ese lado dijo: “yo a esta negra nunca la he visto por acá, es la primera vez”, en ese momento me sentí ofendida e igual yo entre. La persona que me estaba acompañando siguió detrás de mí y cuando iba de regreso a la salida estaba el vigilante. al que he visto muchas veces, con la Policía como si me hubiese robado algo”. 

En ese momento los agentes le solicitaron identificarse, pero ella manifestó que no portaba su cédula, sin embargo, suministró su número de identificación y uso el celular para buscar una foto de la cédula, “en ese momento ellos redactaron la declaración de lo supuestamente sucedido pero desde lo que les pareció o lo que les conviene. 

“En medio de todo, yo le dije al señor (vigilante) claro como esta vez no vengo en ‘licra’ o vestido ceñido al cuerpo y vengo acompañada entonces por eso es que es, entonces mi forma de vestir determina que me den el permiso, ¿por qué las otras veces que fui a reclamar las encomiendas no me dijeron nada, simplemente me decía que siguiera? Por eso también le dije al señor míreme bien la cara por si las otras veces que he venido no me vieron eso sino el trasero”.

Además de sentirse vulnerada le impusieron un comparendo Tipo 3, donde debe pagar un dinero, cuestión que le indigna por considerar que no cometió ningún delito. 

 

El Nuevo Día

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