A ibaguereño lo secuestraron y extorsionaron este fin de semana: pasó el susto de su vida

Crédito: Archivo / El Nuevo Día.Imagen con fines de referencia.
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“Soy el comandante del bloque 33 de las FARC, este territorio está manejado por nosotros”: así comenzó la pesadilla de este ibaguereño.
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Un ingeniero civil de 33 años, residente en Ibagué, vivió el susto de su vida este fin de semana en la capital del Tolima, tras ser víctima de la nueva modalidad de extorsión que tiene a más de uno recuperándose del miedo, caso que contó en exclusiva para El Nuevo Día.

Al parecer, los internos de la cárcel de Picaleña serían los responsables de estos hechos que ya dejan varias víctimas en Ibagué, de acuerdo a lo que manifestaron fuentes del Gaula; los delincuentes están encontrando más formas de delinquir aun estando entre rejas.

 

Los hechos

La semana pasada, unas personas contactaron al primo de la esposa del denunciante para realizar unos trabajos en la zona de Cocora, en la vereda La Linda, sector bastante alejado del caso urbano. No obstante, este familiar no podía realizar el trabajo, de modo que le dio el número del joven, quien aceptó el trabajo para la construcción de unos chiqueros para cerdos.

El sábado en la tarde partió rumbo al trabajo por el que se había comprometido vía telefónica, en compañía de su papá, sin imaginarse lo que estaba a punto de pasar. Cuando el GPS marcaba solo 30 metros al destino, recibió una llamada que le heló la sangre: “apenas íbamos llegando empezaron a llamarme. Llamen y llamen. Y yo contesté y dijeron ‘¿ustedes son los del carro azul, paren ese carro, paren. ¿Ustedes que hacen por acá? Les habla el comandante Marco del bloque 33 de las FARC. Lo que pasa es que este territorio está manejado por nosotros, ustedes están acá sin permiso. De dónde vienen y para donde van’. Y empezó a hablarnos a punta de gritos”, manifestó la víctima.

A continuación, la persona en el teléfono siguió con amenazas de grueso calibre, mientras el ingeniero permanecía dentro del carro en medio de la zona rural con su padre. “Empezaron a meternos terror, que estábamos sin permiso, que tocaba sacar un permiso, que nos iban a multar”, no obstante, la amenaza más fuerte llegó en ese instante: “que nos iban a dejar retenidos por cuatro meses, que le habían ordenado al comando central que cuatro meses, o que pagáramos una multa”, dejándolos en completa angustia y momentáneamente secuestrados en el lugar, sin saber qué hacer, sin poder moverse al sentirse vigilados y amenazados.

El supuesto comandante de las FARC le manifestó que debían confirmar quienes eran y para ello debían darles el número de teléfono de algún familiar, para llamar y verificar la identidad. El joven, que tiene esposa y una hija, entregó el número telefónico de la hermana. “La llamaron, nos conectaron la llamada y empezaron a decirle ‘somos un reten del bloque 33 de las FARC, habla con el comandante Marco, ellos están aquí con nosotros pero no se preocupe que no le vamos a hacer daño’ y que era para verificar la información”, generando el pánico total en la hermana, a quien le pidieron 18 millones de pesos para el “rescate”, utilizando palabras completamente groseras e intimidantes.

Tanto el ingeniero como su padre, estuvieron retenidos en la vereda desde las 3 de la tarde hasta las 6 de la tarde, horas que se les hicieron eternas mientras los supuestos integrantes de las FARC extorsionaban a sus familiares y a ellos. “Nos dijeron que nos estaban mirando con francotiradores, y lo raro es que mi papá hacía algo y de una vez se daban cuenta. Por ejemplo, él sacaba el teléfono y de una vez decían ‘guarde ese teléfono’, pasaba una moto y mi papá llamaba para preguntarles y de una vez decían ‘usted a quien llama, quédese quieto, siga las órdenes’, entonces eso era lo que nos tenía atemorizados, que decían que nos tenían con francotirador y el chistecito de que íbamos a quedar secuestrados”, todos esos detalles lo hicieron pensar que no iba a volver a su casa, que nunca más iba a volver a ver a su familia.

Por otro lado, su hermana también vivía momentos de terror pensando que los habían matado, ya que los extorsionistas se negaban a pasárselo al celular. “Nos citaron demasiado arriba, esa vía lleva al volcán yo nunca había estado por allá, llega uno a Cocora y toma una vía a la izquierda.

 

Las autoridades intervienen

La esposa del ingeniero contacto al Gaula de la policía, quienes le marcaron al celular pero, debido a las amenazas, no podían contestar. Según dice el denunciante, las autoridades estaban listos para ir a la vereda a buscarlos.

Finalmente, él y su padre retornaron a la ciudad, luego de una larga negociación con los sujetos. “Nos pedían 30 millones de pesos para poder irnos. Nosotros de dónde, entonces les dijimos que no teníamos el dinero y nos dijeron que ofreciéramos. Se bajaron a $4.800.000 y que si no, iban a recogernos. Y al final a $1.100.000. Les dijimos ‘vengan y recojan el dinero’, pero nos dijeron que no porque teníamos que consignarlo a la cuenta del comando central. Nos dieron el número de cuenta pero nosotros les dijimos que no podíamos consignar donde estábamos, entonces nos respondieron que le dijéramos a alguien que nos prestara. A lo último nos dijeron ‘devuélvanse y nos pagan, tienen hasta las 7:20 de la noche para consignar o se atienen a las consecuencias, armamos operativo y vamos por ustedes’, así le dimos vuelta al carro y nos devolvimos de una vez”, narró el joven.

Por su parte, la hermana les alcanzó a consignar dos millones de pesos que fueron retirados de inmediato por parte del receptor, y por ahora, se encuentran en trámites con el banco para ver si es posible recobrar el dinero.

Al día siguiente, los sujetos continuaron exigiendo dinero vía WhatsApp, hasta que desistieron.

 

La nueva modalidad

“Falso servicio” es el nombre dado por las autoridades sobre esta nueva modalidad de extorsión, liderada al parecer, por personal privado de la libertad desde las cárceles. “Citan a gente, a empresas o personas a algún lado, y cuando están cerca a la ubicación las llaman, dicen que están interceptando la llamada, que los tienen en la mira con francotiradores, que necesita verificar la identidad y que necesitan un número de contacto de un familiar para verificar la identidad”, explicó la víctima de este caso.

De ese modo, aprovechan para hacerle creer a la familia que los tienen secuestrados y pedirles millonarias sumas de dinero para el rescate, aunque todo es una mentira.

 

No es el primer caso

De acuerdo a lo que conoció el ingeniero, esta no es la primera vez que ocurre un caso así en Ibagué. Según conoció en medio de la investigación, la semana pasada un hombre vivió el mismo episodio en la misma vereda, “duró hasta el otro día esperando que le dijeran que se podía devolver, lo dejaron hasta el otro día y se arriesgó para devolverse”, comentó.

Así mismo, a otro ciudadano lo habrían hecho conducir hasta Doima, aunque el ciudadano tuvo sospechas y prefirió ir hasta la policía donde lo guiaron en el procedimiento de denuncia. “La semana pasada también en Villa Restrepo, citaron a unos veterinarios para revisar unas cabezas de ganado, ellos fueron y les hicieron lo mismo”, agregó.

Redacción web.

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