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Lo que tiene y requiere Ibagué y el Tolima en competitividad. ¡Hay varios temas en el tintero!

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El Departamento ha venido escalando de a poco en los informes que se entregan anualmente. Expertos explican las bondades y retos de la ‘Tierra Firme’.
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La Universidad del Rosario y el Consejo Privado de Competitividad (CPC) entregaron en abril el informe del Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2022 para los 32 departamentos y Bogotá. La región se ubicó en el puesto 11 con una calificación de 5,34 sobre 10, en una valoración orientada en la nueva realidad pospandemia. 

Si bien el Tolima no escaló en su posición con respecto al informe del año anterior, su calificación sí subió cuatro puntos.

En esta ocasión tuvo un desempeño sobresaliente en los pilares de adopción TIC (puntaje de 6,21 sobre 10) y educación básica y media (7,34), en los cuales se ubica séptimo en el ranking general entre los 33 territorios evaluados.

Además registró su mayor avance en el tema de innovación, en el cual en términos de puntaje aumentó en 0,7 puntos y asciende una posición frente al recálculo proporcionado para 2021 ubicándose en el lugar 10.

Sin embargo, en el mercado laboral, la posición no es tan favorable, toda vez que se ubica en el puesto 27 y en el pilar de instituciones en el escalón 19. 

En su momento, el gobernador Ricardo Orozco se mostró en desacuerdo con tal valoración y acotó que no se tuvieron en cuenta varios proyectos de Departamento que lo hubiesen dejado en el top 10.

No obstante, desde que inició esta medición en el 2013, hace nueve años, el Tolima no ha ascendido de forma significativa, pese a que en cada evaluación el contexto y situaciones varían. Para ese entonces la región se posicionó en la casilla 17 (3,42).

En el 2014 repitió la posición, pero su puntuación creció (3,70); en el 2015 ascendió a la casilla 14 (4,26); en el 2016 se ubicó en la posición 11 (4,36); en el 2017 volvió a bajar hasta el 17 (4,37) pese a que su puntuación fue mayor.

Para el año 2018 se quedó en la casilla 15 (4,51); en el 2019 llegó al 14 (5,0) y en el 2020 a la posición 12 (5,24).

En medio de estos indicadores EL NUEVO DÍA dialogó con varios profesionales sobre qué tiene la región, en qué se avanza y qué queda pendiente en materia de competitividad para que el Tolima escale.

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Definir la ejecución de las metas

Frente a lo que tiene la región en materia de competitividad, Camilo Ossa, expersonero, abogado y magíster en derecho económico y análisis económico del derecho, rescató el hecho de que en el departamento ya exista la proyección a futuro de lo que se necesita a través de la ordenanza Visión Tolima 2025 (ver recuadro) y que se fijen lineamientos para alcanzar las metas para la reducción de pobreza y mayor crecimiento económico y social; sin embargo, acotó que el mismo tiene unos contratiempos ante la falta de claridad sobre cómo lograr tales metas, su ejecución.

También dijo que para hablar de competitividad se debe tener claro que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región en los últimos años ha crecido por debajo del promedio nacional, situación que debe ser de análisis por parte de los entes. 

“Si hablamos de competitividad lo que vamos a encontrar es que en el 2021, el Producto Interno Bruto (PIB) del Tolima creció muy por debajo de la media nacional, mientras el país crecía por encima del 10 %, el departamento apenas se movía en esas cifras entre el 5 y 10 %. Ese aspecto es preocupante y es un tema en el que se debe avanzar si se quiere hablar de competitividad. De igual manera en materia de desempleo el Tolima en el 2021 estuvo muy por encima del promedio nacional, en el quinto lugar con el 16.9 %, mientras que en el país se fijaba esa tasa en el 13.6 %.

“Esos son datos que nos indican que, si bien hay unas metas fijadas, el cómo no ha sido muy exitoso y eso puede tener varias implicaciones o por lo menos, varias acciones a ejecutar para los años venideros”, explicó Ossa. 

En ese sentido, señaló la necesidad de que los ejes temáticos se subdividan, se pongan indicadores de cumplimiento para que lleguen a lo propuesto, además resaltó varios ítems que se deben trabajar con mayor premura. 

Como uno de los temas a subsanar, se refirió a las dificultades que se tienen para cumplir con las proyecciones turísticas por los problemas de conectividad que tiene la capital del Tolima, por un lado con el aeropuerto Perales, “tiene problemas de ayuda para la aeronavegabilidad, adicionalmente los vuelos que conectan Ibagué con Bogotá son muy escasos y muy costosos, eso genera un problema para lograr la meta”, dijo.

Mencionó los inconvenientes que también se tienen por vía terrestre, “hay un serio problema con relación al estado de las vías terciarias y secundarias del departamento, se debe trabajar en ello para que quienes habitan en sitios alejados de la capital tengan la infraestructura y las condiciones necesarias para poder desplazarse, que quienes se dedican a temas agrícolas saquen sus productos. Mientras no exista conectividad difícilmente se va a avanzar en esa materia”. 

A esto se suma lo que ocurre con la construcción del tercer carril en la vía Girardot - Bogotá, Ossa señaló que si bien es un tema temporal, en este y el próximo año impacta la conectividad, por los tiempos de desplazamiento que se han incrementado considerablemente. 

Asimismo, se refirió a los servicios públicos en la región, de forma particular en el suministro de agua potable, “este no es un problema que afecte únicamente a Ibagué, sino que en términos generales se vive en distintos municipios. Si no hay infraestructura de servicios públicos, difícilmente va a llegar la inversión de otras ciudades a la región, es una condición necesaria”, acotó.

Y añadió, “lo que tiene que hacer el departamento hoy, una vez fijadas esas metas y se complemente con la visión 2050, es tener bases para poderlo lograr”. 

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Un conjunto de temas por subsanar

Sobre el tema de competitividad, Guillermo Pérez, abogado y excandidato al Senado, indicó que la mayor virtud del Tolima es su ubicación estratégica que no se ha aprovechado y, que aunado al deplorable estado de las vías terciarias y secundarias, le resta puntos a la región para entrar a competir con otros territorios.

“La principal ventaja competitiva es su ubicación geográfica. El Tolima es el centro de gravedad del país. Estamos en el ‘triángulo de oro’ que conforman Medellín, Cali y Bogotá. Estamos cerca de todo, pero lejos de nosotros mismos. Un ejemplo, para ir de Honda a Santa Marta por carretera son 11 horas. Para ir de Ibagué a Roncesvalles son ocho o más horas, según la época. Nuestro rezago vial es vergonzoso, y esto conspira contra nuestra propia competitividad”, indicó.

Para Pérez el progreso frente a este tema tampoco ha tenido grandes diferencias y sigue pendiente la infraestructura tecnológica.

“¿Se ha avanzado? La verdad verdadera, no mucho. Las cámaras de comercio han mejorado sus procesos y su sistematización, y hemos mejorado un poco la conectividad en internet, sin duda. 

“La cuestión es que en este campo, lo que ayer era bueno, hoy es malo o pésimo. Las aplicaciones de hoy requieren mayor ancho de banda, y la competitividad de las empresas depende de la tecnología. Cómo puede competir una modista que trabaja en su casa con una fábrica china altamente tecnificada, robotizada. Es imposible. Pero supongamos que podemos comprar la tecnología, muy bien, pero no tenemos la infraestructura necesaria para que pueda funcionar”, reseñó Pérez. 

El profesional insistió en la necesidad de atender las vías, “mejorar la infraestructura vial, secundaria y terciaria. Necesitamos invertir en este campo, todo cuanto se pueda. Hacer vías es la tarea. Vías y más vías”, dijo.

También habló de la necesidad de que la región piense en la agroindustria y mejore los procesos productivos, “hay que salir de la agricultura de subsistencia, eso estuvo bien para el siglo XIX, pero lo de hoy es agroindustria. Desarrollar lo que llaman los entendidos, agricultura de precisión, hay que producir más y a buenos costos”. 

Asimismo, resaltó la necesidad de que se enganche el sector de la economía con la educación y que se mejore la capacidad de asociación. 

“Debilidades, las ya mencionadas, a la cual le agrego la falta de investigación aplicada, lo que tiene que ver con la educación, la que tenemos hoy no está pensada para que la gente resuelva problemas, es una educación para acumular conocimiento que posiblemente nunca va a aplicar. De otra parte, no saber aprovechar los activos geográficos y naturales, ubicación, todos los pisos térmicos, agua, biodiversidad”, concluyó Pérez. 

 

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‘Con condiciones para ser mejor’

 

Jaime Eduardo Reyes, director del Instituto de Desarrollo Regional de la Universidad de Ibagué, sobre el tema de competitividad mencionó que la región tiene condiciones que le permiten ser mejor y resaltó los aspectos negativos y las bondades frente al tema.

Por ejemplo, Reyes explicó que el subpilar del tamaño del mercado está por debajo del promedio por lo que la región debe mejorar en el tamaño del mercado externo. En el informe del IDC de este año ocupa el puesto 22 con 5,27 puntos de 10.

También, refirió que en el tema de las instituciones la puntuación que se entrega en materia de competitividad no sobresale.

“En los temas o factores sobre los que el departamento definitivamente no está bien y sobre los que habría que trabajar, está por ejemplo, en instituciones, en lo que se conoce como gestión de regalías, ahí estamos entre los últimos de los 32 departamentos, en la capacidad local de recaudo, eso es el tema fiscal, tenemos una gran debilidad en transparencia”, mencionó.

Asimismo, el director del Instituto de Desarrollo Regional de la Universidad de Ibagué sostuvo que en materia de infraestructura hay problemas con la cobertura de acueducto y el costo de la energía, y en cuanto a conectividad, la movilización de pasajeros por vía aérea sigue restando puntos. 

“En cuanto a disposición adecuada de residuos sólidos, en sostenibilidad ambiental, también nos encontramos entre los últimos, y en cuanto a inversión en salud pública, lo mismo. Hay un par de variables que preocupan muchísimo y es en inversión, en calidad de la educación básica y media y en lo que tiene que ver con las brechas de tasas de desempleo entre hombres y mujeres y, en la brecha del empleo vulnerable entre hombres y mujeres, estamos casi de últimos”, explicó. 

No obstante, también dejó claro que hay temas en los que la región sale bien librada, “se puede decir que el índice de gobierno digital en el Tolima está entre los primeros, en cuanto a eficiencia en los métodos de resolución de conflictos, en todo lo que tiene que ver con el porcentaje de vías primarias en buen estado, la red vial a cargo del departamento por cada 100 mil habitantes. Tenemos un tema de infraestructura que es importante para el departamento”.  

Al igual que otros analistas, Reyes explicó que una de las mayores oportunidades del Tolima para crecer en competitividad sigue siendo su ubicación, “tenemos un departamento que está en el centro de Colombia, es una gran oportunidad, fundamentalmente para ser el epicentro de la logística del país”. 

Y añadió, “otra gran oportunidad en el departamento tiene que ver con la posibilidad de desarrollar sistemas agroalimentarios, sostenibles, lo que se conoce como bioeconomía por la gran riqueza y diversidad, también la transición energética sostenible utilizando no solo los recursos hídricos que tiene el departamento, sino las posibilidades que existen alrededor del uso de energía solar”.

Fortalecer los datos 

 

Jorge Palomino, quien fungió hasta julio como director de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación del Tolima, por su parte indicó que es fundamental que el departamento tenga una bases para su desarrollo, en temas como; educación, emprendimiento, innovación, productividad, sostenibilidad, responsabilidad social, infraestructura, capital de trabajo, equidad y transparencia.

“Es la única forma de generar riqueza, mejorar la distribución de la misma, tener bienestar y prosperidad. Transversalmente a estas bases debemos tener en cuenta los avances en temas agua, ambiente, tecnología, soberanía, seguridad alimentaria y salud. Estas son megatendencias que cambiarán las bases del desarrollo”, reseñó. 

Asimismo, destacó la importancia de que se empiece a buscar alternativas que permitan que los jóvenes se queden en la región y retribuyan su formación. 

“La población del Tolima se está envejeciendo y estamos disminuyendo ¿Cómo brindar oportunidades a los jóvenes tolimenses para que se queden?, ¿cómo atenderemos la población envejecida de tolimenses?, ¿qué servicios de salud tendremos que desarrollar?”, cuestionó el ahora exdirector. 

Palomino también hizo mención a la ordenanza Visión Tolima 2025, insistió en que la proyección de la región es un tema que atañe a los diferentes actores del departamento; sin embargo, sostuvo que ad portas de que se cumpla ese periodo de tiempo, ya se debe hablar de la visión que se debe tener para los 25 años venideros y construir sobre lo construido. 

“Muchos temas son vigentes pero deben actualizarse, otros deben incluirse. Por ejemplo, ordenamiento territorial, vivienda, salud, educación, vías terciarias, cobertura y velocidad de internet”, expresó.

 

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Una ‘visión’ al 2025

 

Como un instrumento de planificación en el 2015, la Asamblea Departamental adoptó la ordenanza Visión Tolima 2025: agua, vida y desarrollo; con la intención de planificar económica, social, territorial y sectorialmente la región. 

La ordenanza pretendía entregar un norte para los actores públicos y privados, vinculando los intereses de cada sector. También se divide la región en dos escenarios; sectorial y territorial.

En el plano sectorial se busca la transformación de las ventajas comparativas a ventajas competitivas en la economía tolimense y en los sectores que tienen la posibilidad de ampliar los mercados internos y externos.

En el escenario territorial se definieron los polos de desarrollo y transformación productiva; el nodo oriente con Melgar, que tiene como eje el turismo; el nodo norte que agrupa a Honda, Mariquita y Armero - Guayabal y su distintivo es el desarrollo agroindustrial; el nodo nevado que se agrupa alrededor del Líbano y tiene como elemento la producción cafetera, preservación del agua y turismo natural; el nodo sur con Chaparral con la integración territorial; el nodo centro con Ibagué y Espinal como centros articuladores de servicios regionales y el nodo sur oriente que recoge a Purificación, Prado y Saldaña con la agroindustria y turismo de clase mundial. 

Es que desde hace varios años se viene hablando de la apuesta por la competitividad para el Tolima. En el 2016, después de que se dejara en firme la ordenanza; Santiago Tobón, investigador asociado del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga a través de una guía metodológica expuso el comportamiento económico de la región, fijó objetivos y dejó en el aire varios interrogantes.

Hace seis años, por ejemplo, se señaló que el departamento “no ha sido consecuente con las dinámicas económicas del resto del país”, mientras para ese entonces en un rango de 10 años el Producto Interno Bruto (PIB) crecía un 4,3 % el Tolima solo lo hizo en un 3,2 %. Una de las razones indicaba el investigador era la falta de diversificación y tecnificación del agro y por eso resaltaba el aporte que hacía la apuesta de Visión Tolima 2025 como hoja de ruta. 

Actualmente, el gobierno departamental le apunta a estructurar la Visión Tolima 2050 y desde enero ha convocado a diferentes sectores  a que se congreguen para planear la región para los próximos 30 años.

Ibagué, con aspectos para mejorar

 

En cuanto a la capital del Tolima, en la presentación del Índice de Competitividad de Ciudades (ICC) en su versión del 2022, entregada en octubre, esta tuvo la posición 11 del ranking general por encima de Cartagena y Pasto.

Sin embargo, Ibagué registró un descenso en su puntaje, pues en el 2021 se ubicó en el noveno puesto con un puntaje de 5,76. El actual (2022) es de 5,58, cabe recordar que se califica sobre 10.

De los trece pilares del actual ICC y en comparación con el del año anterior, Ibagué perdió competitividad en ocho, avanzó en tres, y no tuvo variación en dos. Los menores puntajes los tiene en Innovación y Sostenibilidad ambiental, y las posiciones más rezagadas son para Tamaño del mercado y Mercado laboral.

Frente a la competitividad de la ciudad, Camilo Ossa señaló que su principal problema es el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que a su vez genera situaciones que hacen que Ibagué pierda oportunidades.

“Por ejemplo, los servicios públicos y agua potable, si queremos atraer la inversión de otros departamentos, lo primero que revisa un inversionista es qué tanto acceso y penetración en materia de servicios tiene el municipio; problemas en agua potable y servicios públicos lo que hacen es disminuir la posibilidad o hacer menos atractiva la ciudad”, señaló.

Mencionó la importancia de que se reduzcan los índices de informalidad, para mejorar las garantías jurídicas, frente a las inversiones que se van a realizar.

Asimismo, sostuvo que a diferencia de la región, “Ibagué parece no tener claro cuál es su visión o fortaleza a la cual se va a dedicar a futuro para lograr el desarrollo económico y social (...) establecer la visión de la ciudad a mediano y largo plazo es fundamental para poder tomar acciones y decir a qué me dedico primero y a qué después, porque puede pasar lo que ya ocurre, se quiere catalogar a Ibagué como destino deporte, pero vemos el informe de EL NUEVO DÍA del estado de los polideportivos en los barrios, dedicamos esfuerzos a los grandes escenarios, pero no a los micro en donde los jóvenes se forman en los barrios”. 

Ossa indicó que otro pilar de la competitividad al que se le debe prestar atención está relacionado con la ‘fuga de cerebros’, “encontramos que los estudiantes se forman en Ibagué, quienes tienen recursos salen y se forman en Bogotá, pero para trabajar en unas condiciones que ya no encuentran aquí, hay un difícil retorno de estudiantes o personas que le pueden aportar al desarrollo del municipio, es un componente muy fuerte en el que hay que empezar a trabajar en materia de educación para lograr que desde muy pequeños lo hagan con sentido de pertenencia y de querer aportar a la vocación económica, social y productiva de Ibagué”.

Asimismo, destacó que a lo largo de los años la capital tolimense se pueda posicionar como una ciudad con mayores servicios y comercio, que gracias a su ubicación pueda ser considerada como un ‘segundo hogar’ para quienes viven en Bogotá, “hemos visto un boom y una proliferación de construcciones, el sector de la construcción ha tenido un repunte y hemos visto como se ha venido construyendo, de manera desordenada, pero instalando ofertas, en cierta medida eso ha servido para que Ibagué pegue su desarrollo a la capital”.

Jaime Reyes, señaló que la principal debilidad de Ibagué es que está vista como una ciudad uninodal en términos de planeación para el desarrollo regional y competitividad.

Por lo que una solución es que la capital tolimense se proyecte en un sistema de ciudades, que se visualice más allá de sus 17 corregimientos y 13 comunas, y piense en proyectos de aglomeración e inversión con municipios vecinos como Espinal, Girardot y Melgar. 

“Si nosotros logramos pensar a Ibagué un poco más allá de la frontera político administrativa que siempre ha definido a Ibagué, podríamos encontrar muchas ventajas competitivas en medio de esa mirada sistémica y de vocación regional que a la fecha no ha tenido (...) Ibagué podría lograr mayores niveles de desarrollo, si nosotros pensamos a Ibagué no solo en su interior, sino con municipios vecinos”, explicó.

El desempleo y la informalidad 

Las altas cifras de desempleo e informalidad en la región y en Ibagué como su capital son altos, de allí que varios analistas insistan en la posibilidad de generar garantías a la población, particularmente la juvenil.

En el reporte entregado a corte de septiembre, por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que muestra el comportamiento del mercado laboral de Ibagué en el trimestre junio-agosto, la ciudad con un 17,5 % pasó a ser la segunda con más desempleados en el país solo por detrás de Quibdó, Chocó. 

En 1996, solo cuatro años después de la creación del periódico impreso, ya se hablaba de las tasas de desempleo a nivel nacional pasando del 10.2 % al 12.7 %.

Con cifras del Observatorio del Empleo y Recursos Humanos del Tolima se develó la situación de ese entonces para Ibagué; en diciembre de 1997 el desempleo era de 11,9 %, en 1998 de 18,6 % y en 1999 llegó al 21,2 %, es decir un estimado de 40 mil desempleados. 

La informalidad al igual que ahora, ya era un ‘dolor de cabeza’, mientras en 1996 el número de empleados informales era de 63 mil 645, en 1999 la cifra alcanzó los 74.605 ciudadanos. 

Durante la administración de Carmen Inés Cruz, la entonces alcaldesa señalaba, “esta problemática es estructural. La situación económica del país repercute directamente con este fenómeno que no sólo se presenta en esta ciudad, sino en otras. En medio del desempleo existente, los vendedores ambulantes son una salida lógica que crece”.

En ese crecimiento de la informalidad en 1998, la recuperación del espacio público entró a ser un tema de agenda de los alcaldes. Para la época fue la misma Procuraduría Provincial la que instauró una acción popular pidiendo la implementación de políticas por parte del gobierno para mejorar la situación. 

En ese entonces, además se insistió en el traslado de los vendedores del ‘reguero’ de la plaza La 21 a las instalaciones de la central de abastos; pero aun hoy el tema parece incontrolable, aunado a la inseguridad que crece de forma desbordada en la zona. 

Como si fuera una nota actual, en el 2002 EL NUEVO DÍA ya dejaba ver su preocupación por la poca regulación del gobierno ante la ocupación del espacio público, “la saturación de toda clase de puestos de venta sobre los andenes y calles en las vías del Centro, obligó a los nuevos ambulantes y estacionarios a ir ensanchando su lugar de trabajo.

“Así por ejemplo, no sólo la calle 15 entre carreras Cuarta y Primera comenzó a verse plagada de ventas en la calle, sino la misma calle 15 hasta la carrera Sexta”, se leía en los periódicos de ese entonces. 

En el 2002 se inauguró el nuevo centro comercial de la 19 para los vendedores informales de la carrera Tercera, un total de 246 puestos se habilitaron, pero como ya se conoce, la iniciativa terminó siendo un fracaso y los informales volvieron a comercializar en vía pública.  

En el 2009, Jesús María Botero explicaba lo complejo que era bajar los índices de desempleo cuando la ciudad llevaba ocho años ocupando el primer puesto, es que solo el año anterior (2008) la tasa de desempleo era del 18,7 %; no obstante, tal situación ocurrió y se logró que Ibagué pasara del primer al quinto lugar con 15,1 %.

 

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Las apuestas para el A. Perales 

 

Cabe reseñar que ante los problemas de conectividad que tiene Ibagué por vía aérea en el aeropuerto Perales, el gobernador Ricardo Orozco ha puesto sobre la mesa la necesidad de que se construya un aeropuerto internacional, incluso ha expresado su intención de dejar listos los estudios.

Sin embargo, otra mirada tiene el alcalde Andrés Hurtado, quien ha dejado claro que lo que se debe hacer es potenciar la estructura existente y para ello se debe contar con  sistemas de instrumentos de aterrizaje y una pista paralela. Esta intención se le expuso en septiembre al Ministerio de Transporte.

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DATO

 

Con una puntuación de 99 sobre 100, la Alcaldía de Ibagué se destacó como una de las mejores entidades del país en el Índice de Transparencia y Acceso a la Información, ITA, para la vigencia 2021.

 

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