Adiós a los mangueros del borde de carretera en Gualanday

Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA
En el corregimiento de Coello esperan que las autoridades municipales, departamentales y nacionales, no le den más largas a las soluciones de empleabilidad, pues ahora los adultos mayores que deben velar por sus nietos y por sí mismos, quedaron de brazos cruzados.
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Durante años la venta de mango, bizcochos de achira, salpicón, quesillo, arequipe y bizcochuelos, fue el sustento diario de decenas de familias en el corregimiento de Gualanday, pero el paso del tiempo y la necesidad de desarrollo vial en la región cambió la dinámica de este sector de Coello y lo convirtió en un paraje desolado.

Hace 15 días, como era costumbre para un fin de semana, los mangueros del barrio Las Meneses surtieron sus negocios, algunos lo hicieron con recursos propios y otros ilusionados de tener buenas ventas recurrieron a los prestamistas ‘gota a gota’.

La compra incluyó variedad de frutas y los productos típicos que posicionaron a Gualanday como una parada obligada de los viajeros.

Sin embargo, cuando estaban listos para iniciar el día, conocieron que el sábado 8 de febrero con la presencia del jefe de Estado, Iván Duque, entraba en operación el viaducto Gualanday II.

“Perdimos el trabajo que era el sustento, nos perjudicó gravemente, ahora no pasa ningún carro por aquí, quedamos en la calle. Perdimos el mango que teníamos, me tocó botar siete canastillas de fruta”, dijo Miller Monar Vargas vendedor del sector.

Pero él no fue el único que tomó esta drástica decisión, pues los montones de fruta dañada son una constante a un lado de la vía sentido Ibagué – Espinal.

La inversión de Miller fue de $350 mil, la idea era vender el mango en una semana, tiempo suficiente para recuperar el dinero prestado, lograr unos pesos para mercar y pagar los servicios públicos.   

Miller hace parte de la Asociación Frutícola de Las Meneses de Coello, Mangomeneses, agrupación integrada por los residentes del barrio Las Meneses que en su mayoría son adultos mayores, característica que preocupa aún más debido a que la empleabilidad en edad avanzada es casi nula en el país. 

Esta nueva realidad provocó que los puestos en los que se colgaban los mangos que le daban colorido a la carretera, se transformaran en esqueletos de guadua y en vestigios de una época que no volverá.  

Gildardo Laverde, presidente de la asociación Mangomeneses y vendedor desde hace cerca de 30 años, contó que este es el segundo ‘golpe’ que sufren los mangueros, pues hace cinco años cuando se dio la apertura del primer viaducto disminuyó el tránsito de los carros en sentido Espinal – Ibagué, en ese entonces, al igual que ahora, fueron varios kilos de mango los que se tuvieron que regalar y botar.

“Desde ahí nos quedamos solamente con una sola vía, se disminuyó la venta. (En las mejores épocas) aquí habían festivos que se hacían tres millones de pesos, en este momento llegamos al punto que nos dejaron en seco”.

Las afectaciones van más allá, pues si a la población no ingresan recursos económicos se genera una especie de efecto dominó, ya que a la sombra de las frutas, salpicones y bizcochos, sobrevivían tiendas, restaurantes, puestos de comidas rápidas, la plaza de mercado de Gualanday, entre otros negocios.

Las dificultades económicas son tan extremas, que hay  familias que no tienen con qué alimentar saludablemente a los niños, algunos pequeños inician el día con un aguacafé y un trozo de yuca.
Y otros vendedores amanecen con la angustia de tener que afrontar diariamente a los ‘gota a gota’ que sin sentir la situación, llegan a Gualanday muy temprano a recoger el pago de los intereses. 

Mangomeneses está integrada por 12 socios, personas que en su mayoría no tienen otras fuentes de ingresos por lo que les preocupa no tener el dinero para pagar servicios como el de la energía o el gas, cobros que aunque se hacen en un estrato dos superan los 50 mil pesos mensuales.  

Como ‘baldado de agua fría’ 

Los mangueros de Las Meneses llamaron la atención en que desde noviembre comenzó la zozobra entre la comunidad por la apertura del viaducto y aunque solicitaron que les informaran oportunamente cuando iniciara la operación, finalmente, la petición no tuvo eco “les pedimos el favor que nos avisaran ocho días antes cuál era la fecha para estar preparados y no lo hicieron”, comentó Óscar Germán Santos.

Mientras que Rosa María Malambo quien se dedicaba desde hace 10 años a vender al borde de la carretera, contó que en su caso ayuda a sostener a seis familiares, “soy una de las personas que no puede trabajar en otra parte por la edad, tengo 75 años y ‘escacitamente’ trabajaba en ese puesto, ahí conseguíamos para comer y ahora estamos llevados”.

Martha Yaneth Castro Rodríguez, presidente de la JAC de Las Meneses, comentó que los viaductos dejaron al corregimiento en una grave situación económica, asimismo, que hace cinco años se vivió la misma historia con los comerciantes del carril Espinal – Ibagué.

En ese tiempo no hubo solución o alguna indemnización, ahora “nuevamente estamos en la mismas, no nos dan soluciones. La mayoría son personas de la tercera edad, el único sustento que tenemos es el comercio y ahora qué va a pasar con las cosechas de mango, a quién se la vamos a vender”, expresó Martha Yaneth.

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Soluciones a mediano plazo 

Al consultar esta situación con el alcalde Evelio Caro Canizales, contó que en dos reuniones les  explicó a los afectados que se van a construir 35 locales “para los comerciantes que vivían del flujo vehicular”. 

Agregó, que como concejal junto a sus similares en el periodo anterior, le solicitaron a la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, un espacio para la reubicación, “pero (dicha entidad) insistía que daba los espacios sin locales ni servicios públicos, por lo que la Administración (local) no podía tomarlos sin tener unos requisitos mínimos para los comerciantes”.

Tras adelantar varias conversiones, según el burgomaestre, se logró un acuerdo para establecer un convenio interinstitucional que consiste en que la ANI construya los locales, la Concesionaria San Rafael aportaría las adecuaciones de la bahía y la energía, mientras que la Alcaldía entregaría el servicio de agua. Caro Canizales explicó que el Municipio no puede invertir recursos en un predio ajeno, por lo que la ANI deberá ceder oficialmente el espacio de la bahía. 

“Entiendo el afán de los comerciantes porque se cerró el flujo vehicular, pero es algo que se venía presentando y lo que les decía era que había que acelerar el proceso” de las bahías. Para la elección de los 35 vendedores que ocuparan los espacios, el mandatario les propuso a las asociaciones Asocovpag, Asocoguaco y Mangomeneses, que cada una llegue a un acuerdo y los escojan.

De otro lado, se espera que con la construcción del puente que va unir el corregimiento con San Luis se genere una dinámica comercial a partir de la Escuela Internacional del Uso de la Fuerza Policial para la Paz, ceno. Asimismo, se está trabajando en un proyecto con el Gobierno departamental para la adecuación del parque principal, un plan fachada y en el sector turístico se buscará instalar piscinas naturales. 

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Las prometidas bahías

El presidente Iván Duque en su visita al viaducto Gualanday II el pasado 8 de febrero expresó “ahora con la variante muchas familias manifestaban su preocupación sobre cómo iban a poder adaptar sus negocios a una variante que cambia el lugar por donde iban a transitar tantos vehículos. 
“Entendiendo ese clamor se van a habilitar esas bahías para que no se afecte la economía de esas familias”.

Sin embargo, a pesar de que hay un espacio habilitado y se cuenta con los permisos ambientales del caso, el municipio no ha recibido oficialmente el espacio. En oficio del 8 de noviembre de 2019 la Concesionaria San Rafael S.A. encargada del proyecto vial, se dirigió al entonces alcalde Ernesto Cuero Portela y le reitera que el espacio acordado para los mangueros está listo.

“Una vez más acudo ante su despacho, para recordarle la disponibilidad total de la Concesionaria San Rafael S.A., de entregar las bahías, dispuestas para los comerciantes informales de mangos de la inspección de Gualanday”.

El documento señala además que el espacio asignado al lado derecho de la vía Espinal – Ibagué “localizada antes de la entrada del túnel de Gualanday, se encuentra listo desde hace más de 14 meses y a la espera de aceptación de su recibo”, igualmente, que según lo dice la Autoridad de Licencias Ambientales, Anla, debe ser la Administración local la que se encargue de “concertar, recibir y asignar la zona”.

Es de recordar la Anla entre el 2009 y 2015 modificó la licencia ambiental del proyecto ‘Construcción Doble Calzada Variante Chicoral’ para dar viabilidad a un espacio que permitiera la reubicación de los comerciantes censados.

En 2014 se identificó en Gualanday a la Asociación de Comerciantes Vía Panamericana Gualanday, Asocovpag, la Asociación de Comerciantes Formales e Informales de Gualanday/Coello, Asocoguaco y Mangomeneses.

“Llevamos tres años en este sufrimiento  y no ha habido una solución para nosotros, los comerciantes del mango. Ya van 15 días y vimos la necesidad de pedir, como dice el dicho, limosna al Gobierno nacional para ver si nos da una reparación mientras hacen las casetas. Con qué vamos a pagar los recibos de luz y gas, sino tenemos de qué echar mano”, dijo Gildardo. 

DATO

Ante las reducidas posibilidades de empleabilidad que hay en Gualanday, la tendencia de los jóvenes y adultos es irse para buscar un futuro, esta decisión significa que los niños y adolescentes queden a cargo de los abuelos.

XIMENA VILLALBA C.

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