Por WILLIAN GEOVANY RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ
A unos cuantos días de llevarse a cabo las elecciones presidenciales y legislativas son muchos los candidatos que vienen haciendo campaña electoral para aspirar bien sea a una curul de las 102 que tiene el Senado o a una de las 166 con que cuenta la Cámara de Representantes. Por esa razón algunos de ellos están haciendo hasta lo imposible por lograr su firme propósito.
Como por ejemplo el caso de muchos que no hallan como darse a conocer ante la opinión pública. Creen que teniendo más publicidad exterior, que por cierto algunas son desmedidas y otras invasivas, van a resultar siendo elegidos por el pueblo; creen que haciendo lo que nunca antes hacían ni por ellos mismos ni por los demás les va a permitir ser los triunfadores de esta contienda electoral.
Creen que renovando su corazón esto los va a acercar muchos más al pueblo; que siendo generosos con ciertos presidentes de juntas de acción comunal lograrán ganarse la confianza de las comunidades; creen que utilizando un discurso meloso es como la población olvidará el mal que han hecho; creen que ubicando a algunas personas en ciertas instituciones para laborar ya consiguieron ganarse la simpatía de ellos; creen que haciendo alianzas estratégicas con la gente que representa ciertos gremios alcanzaron el apoyo económico para seguir financiando sus campañas.
Y aunque crean y sigan creyendo, hay que dejarlos por un momento para que reflexionen y se cuestionen por qué finalmente no fueron escogidos por el pueblo. Cuando se den cuenta de ello sabrán que han estado siempre muy lejos de ser ese Presidente, ese Vicepresidente, ese Senador de la República o ese Representante.
Y aquellos que lo logren será porque la población ha sabido reconocerle el esfuerzo y el compromiso -de muchos años de trabajo- por alcanzar el desarrollo de sus comunidades. Así que no les queda más a los elegidos sino seguir sus horizontes y los intereses del pueblo -no los de unos pocos- porque si se desvían de sus propuestas de mejoramiento de la calidad de vida que tanto promulgaban, recibirán por parte de los mismos que los eligieron el rechazo y la indiferencia.
Aunque no hay que negar que a veces se lo ganan precipitadamente cuando creyendo que esas personas que gestionan algún presupuesto son sus opositores, o sean los seguidores de otro partido y que por eso a veces ustedes les niegan todo por creer que son de otro partido político y aún si lo fueran no deberían de fijarse en ello, por que así no estaríamos contribuyendo a hacer país desde la diversidad sino desde la exclusión.
Finalmente, esperamos que los que sean elegidos demuestren por qué lo fueron para que de una vez por todas no sigamos sufriendo más decepciones, como las que hasta ahora nos han ocasionado.
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