Se conocen más detalles de la triste despedida de Paola en Ibagué

Momento que el coche fúnebre llegó frente al local comercial de Paola.
Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA.Momento que el coche fúnebre llegó frente al local comercial de Paola.
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Los comerciantes formales ya no saben qué hacer, pues incluso, algunos dicen haber recibido amenazas.

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La nobleza, el carisma y todo su don de ayudar quedará grabado en los familiares, amigos y comerciantes de la calle 15 del Centro de Ibagué, como el legado de Diana Paola Solano Barrios, quien fue asesinada frente al Distrito Uno de la Policía Metib, presuntamente por Harold Ávila, esposo de una comerciante informal. 

Ayer en medio de una caravana con globos blanco, dorados, azules y negros que adornaban la calle 15 del Centro y un gran arco en el local de Paola, el almacén Pasarela Fashion Inn de la calle 15 entre las carreras Tercera y Segunda del Centro de Ibagué, pasó su féretro y los comerciantes, amigos y allegados a la mujer, la despidieron. Luego fue llevada hasta el cementerio San Bonifacio. La noche del martes hicieron una pequeña velatón frente al comando, donde murió Paola, y oraron por ella y la Policía. 

 

Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA.

 

Carismática

 

Julián David González Barrios, hermano de la occisa la recordó como, “una persona muy noble, quiso hacer las cosas por la vía legal, nunca tuvimos problemas de nada, ni de pelea. Usted nunca la veía brava, ella para decir una grosería le decía: “vaya coma mango”, ella siempre nos trataba muy bien”, dijo. 

Señaló que apoyaba a todos sus hermanos, a su mamá quien desde hace unos meses se enfermó y es conocida por vender tintos cerca del Hospital Federico Lleras Acosta, trabajaba desde los 14 años de edad, primero con su tía y desde febrero con una socia, y su hermana Daniela. 

Paola nació en 1986 en Purificación, no tenía hijos, ni esposo, amaba los gatos y la mayor parte de su vida la pasó en Ibagué, “fue una persona que ayudaba mucho a la gente, a los habitantes de calle les ayudaba”, dijo Julián, quien recordó que una persona que estuvo en condición de calle le contó que su hermana lo había ayudado salir de esa situación. 

Con unos amigos, la joven tenía la Fundación Manantial de Vida con la cual ayudaban a las personas vulnerables. Los jueves y domingos con la Iglesia de la Calle en la Plazoleta Santa Librada hacían diferentes oraciones y les brindaban apoyo a los habitantes de calle. 

Incluso las camisetas del uniforme del local tienen el mensaje adelante: “El que creé, todo lo es posible” y tiene detrás el símbolo del ancla. Ese era el mensaje que transmitía la mujer. 

 

“Se encarnizó”

 

Paola buscó una solución mediada con la Policía Metib a un conflicto por la ocupación del espacio público por parte de la señora Doris Benavides, esposa de Harold Ávila, presunto homicida, es así que el lunes en la mañana acudió a una cita de conciliación pactada a las 9:30 de la mañana. 

La mujer llegó sola en un taxi y no con él como se había dicho en un comienzo, y se quedó en el carril bajando frente a la portería de la Metib. “Él (Harold Ávila) estaba escondido esperándola con un cuchillo. Mi hermana comienza a cruzar la calle y el señor sale detrás. Él estaba escondido detrás de una escalera, él duró mucho sentado ahí. La siguió, empezó a tratarla mal, se le fue detrás, le dijo “perra hp” que le había dañado la vida. Ella cruzó la calle y siguió con Dios, ella no sintió miedo, siguió caminando, pero el señor le pegó una puñalada, le dio una patada que la hizo caer al piso y se ‘encarnizó’, le pegó más de 20 puñaladas, la destrozó. Mi hermana quedó muy mal. Mi hermana no se lo merecía”, terminó con la voz quebrada y ahogado en llanto Julián.

El familiar agregó que el sujeto le ‘dio como a muñeco’, además que ayer mientras llevaban a cabo la velación, destapó el féretro y observó por sí mismo las heridas que tenía Paola: le contó seis en el brazo derecho, otras en el estómago, el tórax, estómago, cuello, seno, espalda. 

 

Suministradas / El Nuevo Día.

 

Lo tendría planeado

 

Harold Ávila fue presentado en audiencia virtual ante el Juzgado Quinto de Control de Garantías, donde la Fiscal 16 Seccional del Grupo de Flagrancias le imputó los cargos por homicidio agravado, los cuales no aceptó. 

En la diligencia judicial se conoció que Paola, desde febrero, tenía problemas con Harold Ávila por un reclamo por el espacio público frente a su local comercial, en esa oportunidad el sujeto se puso violento y le pegó una cachetada, así que la mujer buscó un centro de conciliación.

Hace tres meses la carpa del local de ropa estaba un poco caída, lo que ocasionó que la esposa del detenido se mojara, el sujeto llegó, se enojó y trató de nuevo mal, con muchas groserías a todas las personas del local. 

Lo que fue el detonante para que el sujeto se pusiera más agresivo fue que hace 15 días, otro vendedor ambulante hizo unas líneas para marcar el espacio que debería ocupar cada comerciante informal. Al rato llegó Ávila, trató mal a Paola diciéndole que cuánto le había pagado ella al otro comerciante para que lo hiciera. Luego el sujeto empezó a hacerle señas obscenas con las manos y Paola lo grabó, llamaron a la Policía que no llegó. Con esta agresión, la comerciante buscó conciliar en la Policía Metib, con apoyo del cuadrante le entregaron una citación a una hija del sujeto, este documento fue encontrado en poder del sujeto en el momento del homicidio. 

A raíz de esto Paola dejó de utilizar la motocicleta de su propiedad y en todo momento se desplazaba en taxi, pues en esa oportunidad el sujeto les dijo: “me la va a pagar perra hp, cristiana chimba, tiene un pie en el infierno”, y a la hermana también le dijo que la iba a matar, que se las iban a pagar.

El día del homicidio el sujeto llegó con un cuchillo, la esperó y atacó con sevicia, enceguecido le propinó múltiples heridas, una de ellas en la mejilla izquierda. 

El temor de esta familia, pues según el hermano, el sujeto en la Fiscalía al parecer entre risas seguía amenazando a la hermana de Paola con hacerle lo mismo que a ella. 

En la audiencia también se conoció que el hijo de Ávila pasó en al menos dos oportunidades en una motocicleta por la Clínica Tolima, el lunes cuando se conoció la muerte de la mujer. 

Asimismo que la esposa de Ávila, antes de enterarse por un policía que llegó al local a contarles lo sucedido, se fue del lugar y no han regresado. 

 

“No podemos hacer un reclamo”

 

Este medio habló con David Mur Herrán, propietario Almacén Gran París, avenida 15 entre las carreras Segunda y Tercera, quien conocía a Paola desde hace más de 20 años. 

“Sobre el caso de Paolita, estamos aterrados, no era de esa manera que el señor hubiera procedido para hacer ese daño. Estamos muy tristes con ese caso

Recordó que Paola primero trabajó en ese local donde trabajaba con la tía Olga, “inclusive creo ella les colaboraba bastante, pero qué íbamos a imaginar. Ella estaba reclamando sus derechos porque ahí se pagan arriendos de más de seis millones”, dijo el hombre que indicó que hasta ahora se están reactivando, levantando los negocios. 

En cuanto al espacio público y los vendedores ambulantes el comerciante señaló que los han reubicado, vendido los locales y regresado a las calles. “Se le ha pedido al Alcalde que los organice, porque ya tienen invadida hasta la calle, porque no hay dónde parquear, cuando llegan a descargar. No hay por dónde, sacan maniquíes y carretillas. Ya no podemos hacer un reclamo porque van es matando porque estamos reclamando los derechos”, puntualizó el hombre.

 

Redacción Judicial El Nuevo Día

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