Las historias de dolor que dejó una avalancha en Colombia

Crédito: Vanguardia / EL NUEVO DÍA
El invierno tiene en vilo a varios municipios de Santander: hay derrumbes, zonas inundadas y, lo que es peor, familias damnificadas e incomunicadas.
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De nuevo la tragedia llega con la lluvia. El aguacero que azotó a Santander durante la noche del pasado martes y la mañana de ayer dejó, además de daños materiales, una larga estela de angustia, dolor y zozobra entre los damnificados de municipios tales como Charta, Suratá y Matanza, e incluso en algunos asentamientos de Bucaramanga.

Además del derrumbe del puente del sector rural de La Playa, tras el desbordamiento de la quebrada La Cristalina, cuatro familias lo perdieron todo: desde sus casas hasta sus cultivos y negocios.

Sumado al drama social, hay que decir que todas las comunidades rurales de tales municipios están incomunicadas, lo que implica para ellas pérdidas en las ventas de sus productos ante la imposibilidad de darles salidas.

Al cierre de esta edición, los ingenieros del Batallón Caldas adelantaban esfuerzos para establecer en la zona un puente militar provisional que permitiera la entrada y salida de la comunidad.

De acuerdo con el parte oficial de la Defensa Civil, “apoyamos a la población afectada tras la creciente súbita. Nuestros voluntarios realizaron actividades de evacuación, evaluación de daños y análisis de necesidades.”

César Armando Lozada, alcalde de Matanza, anunció que anoche se adelantaba trabajos con maquinaria amarilla para la habilitación de la vía La Cabrera. La idea, según anunció el mandatario, es disponer de esta vía como acceso temporal para vehículos pequeños con el fin de comunicar la provincia de Soto Norte con Bucaramanga.

 

‘Con lluvia no hay paraíso’

El barrio Punta Paraíso, al sur de Bucaramanga, es uno de los sectores de riesgo en la meseta y cuyo vecindario vive con el credo en la boca cada vez que llueve.

“Desde que cae la primera gota hasta que escampa, a mí se me espanta el sueño, pensando en que lo peor puede suceder”, dice Don Carlos Lafuente.

En este barrio, las fuertes lluvias de los últimos días hicieron que al menos cuatro familias fueran evacuadas de sus predios luego de un deslizamiento de tierra que se produjo en la zona.

Este sector, que fuera legalizado en 2014, cuenta con 150 viviendas y en total son cerca de 700 las personas que allí residen en lo que se ha considerado como una zona de riesgo.

Una de las zonas más neurálgicas de este barrio es la carrera 15 con calle 11A. Allí es necesario emprender obras de estabilidad que le den firmeza a la cuadra.

Estas casas se encuentran en la parte alta, por ello los organismos de socorro les recomendaron a las familias alejarse del lugar.

“Tan fácil que es decir que evacuemos, pero no hay respuestas a nuestra pregunta para dónde cogemos”, cuestiona Don Carlos.

“Por eso aquí siempre decimos en el barrio que con lluvia no hay Paraíso”.

 

“Lo perdí todo”

Uriel Jaimes lo perdió todo. Él tenía su negocio en la vereda La Playa, del municipio de Charta, justo en el sitio en donde una avalancha, cargada de lodo, piedra y agua, arrasó el puente del sector y buena parte de esta zona rural: “He vivido más de 30 años acá y nunca había visto algo semejante. Parecía el fin del mundo”.

Según recordó, a las 8:15 p.m. del pasado martes, “un ensordecedor ruido me retumbó. Era como si se tratará de un terremoto y de inmediato me salí de la casa. Cuando me di cuenta, el agua se me comenzó a meter en mi propiedad y no tuve de otra que salir corriendo. No alcanza a imaginar lo desgarrador que es ver cómo el patrimonio que uno tiene se derrumba en un par de segundos”, recuerda.

Vanguardia

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