El eterno ‘duelo’ por las armas en Estados Unidos

Crédito: Archivo/ El Nuevo Día
El alarmante aumento de tiroteos masivos en EE. UU. ha puesto en el centro de la polémica el control de las armas, donde portarlas es un derecho constitucional. Se reaviva la disputa política y social sobre la tenencia, mientras la violencia armada no da tregua.
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La matanza en Texas en la que un joven de 18 años con un fusil de asalto sembró el terror en una escuela primaria de Uvalde, ha marcado un punto de inflexión en torno al control de las armas de fuego en Estados Unidos.

Este último baño de sangre en un centro educativo, que ha cobrado la vida de 19 niños y dos maestras el pasado 24 de mayo, ha sido un golpe especialmente devastador. La de Uvalde es considerada la peor masacre en una escuela del país norteamericano desde la ocurrida en diciembre de 2012 en  Sandy Hook de Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y seis mujeres. 

Además lleva la firma de una tragedia anunciada. En lo que va de este año se han registrado al menos 27 tiroteos en centros de primaria y secundaria de EE. UU. 

Una semana antes del tiroteo en Uvalde, un joven con ideología supremacista mató a tiros a 10 personas en un supermercado de un barrio afroamericano en Búfalo, Nueva York. El más reciente, fue el pasado miércoles, cuando un paciente asesinó a su médico y a otras tres personas antes de suicidarse en un hospital en Tulsa, Oklahoma.  

Ya suman 233 tiroteos en masa en lo que va de año en el país. 

Estos tiroteos masivos en escuelas y en general, en supermercados, hospitales e iglesias, se han convertido en el ‘ruido de fondo’ que lamentablemente se ha vuelto familiar en la vida cotidiana de los estadounidenses. 

Sin lugar a dudas una problemática que dice mucho de un país donde los ciudadanos más vulnerables, los niños, no están a salvo de una muerte violenta en sus aulas de clase.

¿Hasta cuándo? ¿Acaso no hay límite para el número de víctimas? ¿Libertad o seguridad? ¿derecho individual o bien colectivo?

No hay solución pronto

Óscar Palma, profesor de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, no cree que este fenómeno tenga una solución en el corto plazo, especialmente por los intereses políticos.

Recuerda que este tipo de acciones ocurren desde hace décadas y hacen parte de la cultura de Estados Unidos.

En ese sentido, argumenta que hay una facción del partido Republicano, que está muy escéptica de aprobar una legislación más directa y agresiva sobre el control de armas amparado en la Segunda Enmienda. Y es que, desde 1791, la posesión de armas es un derecho constitucional en este país. 

Precisamente César Niño, docente del programa de Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Salle, lo atribuye a esa flexibilidad con la que se puede interpretar la Segunda Enmienda, en la que el porte, la tenencia y el uso de armas es un derecho fundamental de los estadounidendes.

Se calcula que hay 393 millones de armas en manos de civiles en EE. UU., el 45 % de las que circulan en todo el mundo. Es decir, es el único país en el mundo donde hay más armas que ciudadanos (328 millones de personas).

Como si fuera poco, la venta de armas lleva años prosperando en EE. UU., habitualmente con fuertes alzas en años de elecciones o tras tiroteo masivos o crímenes notorios y ha crecido a un ritmo sin precedentes. En los primeros cuatro meses de 2022 se han vendido 5,9 millones de armas.

Más armas, más muertes

Un dato que resulta irrefutable es que en donde hay más armas, hay más muertes por armas. Los estados con mayor posesión de armas de fuego tienen más muertes por violencia armada: Misisipi, Luisiana, Wyoming, Misuri y Alabama.

Este año ya se reportan más de 17.000 muertes por armas de fuego en el país, y el 79 % de los asesinatos se cometieron con armas de fuego.

Niño opina que el debate debe centrarse en entender que “una ciudadanía armada es una ciudadanía peligrosa”. Si bien pone el acento en que la tenencia de armas también está asociada al tema de salud mental y de educación en EE. UU.

Se requiere una articulación entre la libertad a la compra y porte de armas y la trazabilidad (seguimiento) de las enfermedades mentales, plantea por su parte Viviana Manrique, internacionalista y experta en el tema.

Considera igualmente que ha faltado una prevención al riesgo en el caso de los colegios, en el sentido de identificar y atender a tiempo a esas personas con dificultades emocionales y mentales que pueden relacionarse con la posibilidad de un evento armado.

Prueba de ello, una encuesta de The Economist realizada entre el 28 y el 31 de mayo pasado, reveló que el 51 % de los estadounidenses está de acuerdo con que “los tiroteos son un problema de salud mental, no un problema de armas”.

Más allá del debate, la controversia o las estadísticas, lo cierto es que los estadounidenses seguirán pagando con su vida el alto precio de vivir en un país armado hasta los dientes.

 

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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