Misterio por hermanas a las que hallaron muertas, colgadas de árbol: querían inculparlas

Crédito: Redes sociales / El Nuevo Día.
Los responsables trataron de que pareciera como si las hermanas hubieran tomado la decisión de morir.
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Dos hermanas de la comunidad dalit o intocable, miembros del escalafón más bajo del sistema de castas hindú, fueron violadas, estranguladas y luego colgadas de un árbol en el norte de la India para que pareciera un suicido, informó este jueves la Policía, que anunció el arresto de los seis acusados.

Las dos hermanas menores de edad fueron encontradas colgando de un árbol en el distrito de Lakhimpur Kheri, en el estado de Uttar Pradesh. En el vídeo difundido ampliamente en las redes sociales se ve a las dos jóvenes colgadas del cuello con una dupatta roja o bufanda, juntas, vestidas con la tradicional kurta india.

El superintendente de Policía de Lakhimpur Kheri, Sanjiv Suman, explicó en una muy concurrida rueda de prensa que un amigo de las jóvenes las presentó a otros tres chicos que, tras llevarlas en sus motos al campo, las violaron.

"Primero las forzaron para mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad", afirmó el agente, y luego las hermanas les dijeron que ahora tendrían que casarse con ellas -al corromper su honor-, desencadenando una discusión que llevó al asesinato, anotó.

"Los chicos las mataron estrangulándolas con una dupatta. Entonces llamaron a otros dos chicos y (...) las colgaron de un árbol", dijo.

La autopsia ha confirmado que las jóvenes fueron violadas y estranguladas.

El hallazgo de los cadáveres colgados de un árbol desencadenó fuertes protestas en la zona, donde familiares, vecinos y allegados reclamaron justicia a la Policía y el arresto inmediato de los culpables.

El superintendente Suman reveló que algunos de los acusados fueron arrestados anoche y otro de ellos esta mañana, al que tuvieron que disparar en una pierna cuando trataba de huir.

"Todo lo que queremos es la pena de muerte para los acusados, eso es todo", afirmó a la agencia india ANI el hermano de las víctimas.

Las muestras de indignación no tardaron en sucederse, muchas de ellas entre activistas y políticos representantes de la comunidad dalit, como Chandra Shekhar Aazad, que culpó a la policía de no brindar seguridad a las mujeres, o la exjefa de Gobierno regional Mayawati, que criticó a la nueva cúpula gubernamental.

"Los criminales en Uttar Pradesh no tienen miedo porque las prioridades del Gobierno están mal", subrayó Mayawati.

Las autoridades indias han evitado identificar a los acusados como miembros de una casta o religión particular, evitando así posibles choques comunitarios.

 

Diez violaciones al día

Este caso ha recordado a muchos el ocurrido en 2014 en Badaun, también en Uttar Pradesh, cuando dos primas dalits fueron encontradas colgadas de un árbol. Se acusó a unos vecinos de casta superior de violarlas en grupo, asesinarlas y luego ahorcarlas para que pareciera un suicidio. Una investigación muy criticada lo negó.

El milenario sistema de castas hindú divide por nacimiento a la sociedad en cuatro grandes grupos, por orden de pureza: brahmanes (sacerdotes), shatriyas (guerreros), vaisyas (comerciantes) y sudras (sirvientes), que a su vez se subdividen en cientos de subcastas.

En lo más bajo de ese sistema están los descastados intocables, considerados impuros que realizan los trabajos más penosos, como la recogida manual de heces. Según el censo de 2011, en la India hay unos 200 millones de dalits, el 16,6 % de la población.

En una India rural dominada por el sistema de castas hindú, donde los más altos en el escalafón mantienen a la fuerza su posición de poder, la violación de mujeres dalits persiste como uno de los modos de control y supremacía.

Solo en 2021 se registraron en la India 3.889 violaciones de intocables, lo que supone una decena de abusos sexuales diarios, según los datos del Buró Nacional de Registro de Crímenes (NCRB).

Sin embargo, organizaciones como la Red de Defensores de los Derechos Humanos de los Dalit (DHRDN) advierten que esos números muestran solo la punta del iceberg, ya que muchas veces las presiones de las castas superiores o de la propia Policía impiden que la víctima denuncie la violación.

EFE / Redacción web.

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