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Los partidos de ‘Unidad Nacional’ medirán fuerzas en las regiones

INTERNET NUEVO DÍA
Cuando el Presidente electo, Juan Manuel Santos, propuso crear la mesa de unidad nacional y los partidos de la U, Conservador, Cambio Radical y Liberal atendieron al llamado, se pensó que ese acuerdo dominaría no sólo el avance de los proyectos de ley, sino también las elecciones que se venían por delante.

Aunque la unidad ha funcionado de forma efectiva para dar trámite a las iniciativas en el Congreso de la República, eso no se ha traducido en acuerdos que permitan llevar candidatos únicos que aseguren triunfos en las elecciones de alcaldes y gobernadores.

El artículo 29 de la Reforma Política que el Congreso aprobó en diciembre, contempla la figura de candidatos de coalición: “Los partidos y movimientos políticos con personería jurídica coaligados entre si y/o con grupos significativos de ciudadanos, podrán inscribir candidatos de coalición para cargos uninominales”.

Sin embargo, hasta el momento, la única persona que logró el apoyo en coalición de los partidos de la unidad nacional, a excepción del Partido Verde, fue el candidato a la gobernación de Cundinamarca, Álvaro Cruz.

El pulso de los partidos

Según la directora del programa Congreso Visible, Mónica Pachón, esa situación se debe a que la Unidad nacional está compuesta por partidos y la forma en que éstos miden sus fuerzas, es a través de votos y de los cargos que logren ocupar.

Por esa razón, afirma que “cuando se tienen candidatos únicos de coalición, es difícil identificar cuál es el caudal electoral para cada partido o el potencial electoral de cada colectividad”.

Y continúa, “la lógica de las elecciones locales es un poco distinta e incide en el éxito electoral posterior. Por esa razón, tener un candidato de la unidad implicaría tener candidatos de unidad posteriores y realmente lo que le da poder a un partido al interior de la unidad, son sus votos”.

A su turno, el politólogo Freddy Cante opina que la razón para que no haya candidatos de unidad se debe a que “el proceso de la mesa está demasiado incompleto. Colombia es un país con muchas desigualdades y esa unidad no da cabida a toda la universalidad de funciones de los partidos políticos”.

Para Cante, la razón por la que la unidad sí funciona en el Capitolio y no en las elecciones es que el Congreso es inherente al intercambio de favores, en cambio en el ámbito de las candidaturas se permite más divergencia, más libertad para manifestar opiniones y por eso se presenta esa dificultad.

El problema de gobernar con candidatos de unidad

Otra dificultad para que los partidos lograran llevar candidatos en coalición a nombre de la unidad nacional, la señala el catedrático Enrique Serrano. Para él, la mesa de unidad está en un proceso de integración. Ha llegado muy dispersa a las elecciones, porque se ha quedado sin centro unificador.

Serrano explica que la unidad nacional es difusa y tiene muchos poderes y esa convergencia de poderes sólo los podría focalizar el presidente de la República, Juan Manuel Santos.

Sin embargo, el catedrático considera que el mandatario no tiene una política o un horizonte más o menos claro. “En este caso Santos no sirve para liderar partidos, está más preocupado con las cosas de su Gobierno”, dijo.

Otro aspecto que genera problemas para gobernar con el apoyo de la unidad nacional se manifiesta con el caso del candidato a la gobernación de Cundinamarca, Álvaro Cruz, quien tiene el apoyo de cuatro de los partidos de la unidad nacional.

De quedar elegido, Cruz deberá buscar la forma adecuada para que al interior de su gobierno, los cuatro partidos tengan una representación que los deje en absoluta equidad.

No lo reconoce así el candidato, quien argumenta: “Se tendrá claro que en caso de salir elegido hay total independencia para gobernar, y para constituir y articular un mandato que permita llevar a cabo el plan de desarrollo para Cundinamarca”.

Sin embargo, el panorama será más complicado. Como se sabe, cada partido, por principios ideológicos, intentará imponer su parecer en cada decisión que se tome en la Gobernación y el apoyo que recibe Cruz, está compuesto por tendencias de derecha y de centro izquierda que no serán nada fáciles de consensuar.

Bogotá,  el ejemplo más claro del pulso al interior de la Unidad.

Mónica Pachón explica que Bogotá es un ejemplo muy claro de cómo los partidos empiezan a dar señales diferenciadas en una elección y de cómo tener candidatos únicos puede ir en contra del interés del partido de medirse en elecciones y establecer cuál es su poder con respecto a los demás.

En el mismo sentido, Enrique Serrano considera que de alguna forma en Bogotá es donde menos funciona la estrategia del Partido de la U y de la unidad nacional en esta nueva dimensión.

Así mismo, el catedrático considera que las regiones tienen su propia dinámica política.

La experiencia de partidos nuevos como el Partido de la U resulta por lo menos problemática, por eso las alianzas llegan a velocidades discordantes y también por eso se hacen campañas de un modo irregular, en las que proliferan los movimientos, más que los partidos.

Todas esas cosas mezcladas explican la tibia campaña que puede hacer la unidad nacional.

PULSO QUIRÚRGICO

Álvaro Cruz, el único candidato apoyado por la unidad nacional deberá manejar con pulso quirúrgico el reparto de las representaciones al interior de su gobierno, de resultar elegido en Cundinamarca.

Politólogos dicen que el presidente Santos no transfirió su poder unificador de fuerzas al plano electoral, sino que se quedó interesado sólo en los asuntos de su gobierno.


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