Castigo sí, pero no así

VANGUARDIA - EL NUEVO DÍA
La radicación de un proyecto de ley en el Congreso que prohíbe el castigo físico en niños enfrenta a las organizaciones protectoras de los derechos de los menores y a quienes defienden la ‘palmada’ como método para corregir. Los expertos advierten de las consecuencias de los golpes.

Criar a los niños es tal vez una de las tareas más complejas que tienen los padres de familia ya que llevan en sus manos la responsabilidad de formar a los seres del futuro.

Si bien no es un trabajo que venga con ‘instrucciones’, pues son muchos los factores que intervienen en el proceso, corregirlos se convierte en parte fundamental de la crianza de los menores, en aras de construir una sociedad más ética, justa y equitativa.

Sin embargo, el más reciente informe revelado por la Alianza por la niñez prende las alarmas respecto de la forma como los padres reprenden a los pequeños, pues los resultados muestran que en el 85% de los hogares del país se emplea el castigo físico para tal fin.

Y aunque este castigo no es tipificado como violencia, los expertos señalan que las palmadas, correazos, chancletazos, pellizcos y golpes se convierten en un factor denigrante para los niños, a la vez que vulnera sus derechos al libre desarrollo.

Es por ello que la Alianza por la niñez ha asegurado que presentará ante el Congreso un proyecto de ley que prohibe el castigo físico.

Una iniciativa que abre el debate sobre las estrategias que requiere Colombia para cambiar su concepción sobre la forma de crianza, especialmente en una sociedad que ha normalizado el maltrato y que justifica los golpes con el falso ideal de que es lo mejor para los niños, pero que no mide las consecuencias.

 

El golpe: una forma de humillación

El golpe es, en muchas ocasiones, la primera opción que tiene el adulto para corregir conductas que no son aceptadas en los niños.

Sin embargo, este tipo de castigo se ejerce de manera desproporcionada, toda vez que el menor está en desventaja tanto física como psicológica respecto del adulto, y es incapaz de defenderse.

“Lo primero que se debe entender es que la cachetada, el pellizco, la palmada y todo castigo físico es un acto violento y humillante que se ha normalizado. Los adultos golpean al niño porque riega el jugo, parte un plato o no quiere comer, pero ningún adulto permitiría que se le golpee cuando es él quien riega algo o parte alguna cosa. Se ejerce esa violencia contra el niño porque saben que no puede defenderse y que de alguna manera no puede reaccionar”, explicó Ximena Norato, directora de la Agencia Pandi y miembro de Alianza por la niñez.

En ese sentido, el principal objetivo del proyecto de ley es de tipo pedagógico, con el cual se implementarán estrategias parentales que les brinde herramientas a los adultos para corregir estas conductas sin emplear la violencia o actos denigrantes.

“No podemos olvidar que los menores son sujetos de derechos y muchas veces los padres creen que por ser niños no merecen respeto. Con el apoyo del Icbf y de diferentes ministerios e instituciones, queremos que los padres entiendan que se puede corregir por medio del diálogo y el amor. Todo ello sumado a los estudios científicos que señalan los daños psicológicos que trae consigo este castigo”, agregó Norato.

 

Por un país más justo

En el mundo son 57 los países que prohíben el castigo físico, entre los que se destacan Suecia, Filandia e Irlanda, donde se implementa la metodología del buen trato.

“No se trata de castigar a los padres, sino de hacerles entender que los niños están pidiendo a gritos ser tratados con respeto. Es una ley de transformación cultural, porque venimos de un construido social en donde la violencia se ha normalizado y los niños replican eso”, indicó el consultor de derechos de la infancia y adolescencia de la Universidad Nacional, Alejandro Ruiz Caicedo.

Según el experto, es importante firmar ‘un acuerdo de paz’ por la niñez, pues la mayoría de niños que han recibido golpes, tienden a ser violentos con los demás.

“Son 24 organizaciones y más de 60 instituciones que han trabajado en este proyecto y que han estado en contacto con los niños. Ellos han expresado que al ser castigados físicamente se sienten vulnerados, humillados y que de alguna manera sienten resentimiento por sus padres. Por eso el Congreso debe aprobar la iniciativa, para enseñarle a los adultos, con diferentes campañas, que hay otros métodos para corregir a los pequeños”, dijo Ruiz Caicedo.

Se espera que el proyecto sea presentado el próximo mes ante el Congreso de la República, en cabeza de la directora del Icbf, para que sea votado por las bancadas.

Si bien es importante hacer una distinción entre el castigo físico y el maltrato infantil, pues el primero no altera de manera grave la normalidad física del niño como el segundo, ambos son humillantes.

Es por eso que los expertos recomiendan implentar otros métodos de castigo como el diálogo y la prohibición de actividades o pasatiempos que le gusten al menor para que comprenda que su comportamiento no fue el adecuado.

 

Los daños psicológicos

 Para el psiquiatra infantil Mauricio Escobar Sánchez, las consecuencias del castigo físico varían en cada niño.

“Las consecuencias son múltiples y dependen de la edad o etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño. Es decir, a menor edad o primeras etapas de desarrollo las consecuencias podrían ser desastrosas debido a que su organismo, visto en toda su complejidad, no está preparado biológica ni psicológicamente para asociar la razón del por qué se le castiga físicamente y solo interpreta el dolor como algo negativo con la consecuencia del rechazo del objeto que le generó dicho estímulo. Cuando el niño está en etapas más avanzadas como la escolaridad, es posible que asocie adecuadamente el castigo físico con la falta cometida”, dijo.

Además, señaló que este tipo de castigo es, en la mayoría de los casos, repetitivo en las generaciones.

“La información primera o base de formación de los hijos se encuentra en la forma y métodos que usaron nuestros padres con nosotros. De esta manera, la tendencia de repetir es altamente frecuente. En este orden de ideas el castigado a golpes tiende a castigar a golpes. Sin embargo, hoy en día las cosas afortunadamente están cambiando gracias a la formación a distancia o influencia seria y comprometida de algunos medios masivos de comunicación que en su afán de contribuir con el desarrollo sano e integral del ser humano logran romper con estas herencias dañinas y destructivas permitiendo más el diálogo y el respeto”.

 

Destacado

El Congreso de la República será el encargado de aprobar o hundir la iniciativa. 

 

Dato

El proyecto de ley que prohíbe el castigo físico en niños fue diseñado por 24 organizaciones de la Alianza por la niñez. 

VALESCA ALVARADO RÍOS

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