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La ‘jugadita’

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
Un acto de mala fe, catalogado por Ernesto Macías como la ‘última jugadita’, tienen al expresidente del Congreso en el ojo del huracán. Mientras tanto, la oposición toma fuerza en el país.

Luego del polémico escándalo protagonizado por el expresidente del Congreso, Ernesto Macías, al dejar al descubierto su plan para sabotear la intervención de la oposición, durante la instalación del nuevo periodo legislativo, un nuevo debate se abrió en Colombia.

Por un lado están quienes repudian el hecho y reclaman que se cometió una violación a la Ley del estatuto de la oposición, y por otro lado están quienes, como Iván Duque y su Gabinete, quieren desestimar la denuncia.

Y aunque la Procuraduría anunció que adelantará una investigación sobre lo sucedido, en diálogo con esta redacción, el senador de la oposición, Jorge Enrique Robledo, aseguró que no es la primera vez que este tipo de jugadas sucias se hacen y que el Presidente conocía el plan.

 

Preguntas y respuestas

¿La ‘jugadita’ de Macías violó el Estatuto de la oposición?

El problema del Estatuto de la oposición y de todas las leyes es si quienes las aplican lo hacen de buena fe o no, porque si la decisión es aplicar de mala fe es como matarlas y eso fue lo que hizo Ernesto Macías. El Estatuto de la oposición lo que nos confiere no es el derecho a hablar, sino a hacerlo en ciertos momentos y en los mismos medios que lo hace el Presidente. Para que eso se hubiera hecho bien el 20 de julio, al terminar de hablar Duque debía hacerlo yo, con la presencia de los mismos medios y las mismas circunstancias. Eso fue lo que Macías saboteó.

¿Cómo planeó ese saboteo?

Cuando hizo el receso de media hora desconectó todo e interrumpió la transmisión de los medios, lo que hizo fue distraer a la opinión pública y al recinto, ese fue el aspecto principal de la violación y de la aplicación de mala fe de la Ley del Estatuto de la oposición.

Pero esa no fue la única ‘jugadita’ de ese día, lo otro es que no reestableció el orden en la Plenaria. Cuando yo fui a hablar lo que había, de parte de los amigos de Macías, era una ‘guachafita’. A mí me tocó hablar en unas condiciones supremamente difíciles, en medio del ruido y el desorden.

¿Había sucedido antes?

El Estatuto nos da la oportunidad de hablar en dos ocasiones. Una es el 20 de julio y otra es cuando el Presidente hace alocuciones, porque nos da el derecho a la réplica. Lo que ha sucedido es que Duque y la Casa de Nariño están ocultando la categoría de alocuciones para que no tengamos el derecho a replicarlo. Es otra interpretación de mala fe y lo han hecho dos veces.

¿Qué otras ‘trabas’ les puso Ernesto Macías durante su presidencia?

Macías no nos dejó tramitar la moción de censura contra Alberto Carrasquilla y nos tocó hacerlo en la Cámara porque no se le antojó convocar ese debate. También lo que nos pasó en el debate con Néstor Humberto Martínez, donde nos levantaron la sesión sin dejarnos hacer la segunda intervención. Él mismo dijo que fue la “última jugadita”, no fue la única, fueron varias.

¿Qué es lo más grave de toda esta situación?

Lo más grave que pasa aquí es que salen a los medios a decir que eso no importa y que no le pongan tanta ‘tiza’, pero esto no es un asunto menor. Que un funcionario del Estado viole la ley y la Constitución no puede ser un asunto menor, pero además demuestra que esto que hizo Macías fue orquestado desde la misma Casa de Nariño.

¿Cree que el Presidente conocía el plan?

Sí, tenía conocimiento al igual que Jaime Amín, el asesor político del jefe de Estado. A Duque lo sacaron del recinto por la puerta del servicio. No creo que nadie se atreva a cambiarle el protocolo al Presidente de esa manera sin su autorización. Nuestro derecho del 20 de julio era la primera vez que aplicaba en la historia de este país, no me pueden decir que el presidente Iván Duque llegó ese día sin saber lo que iba a pasar.

¿Entonces qué futuro le espera al Estatuto de la oposición con este Gobierno?

Estamos analizando con los abogados a ver qué podemos hacer. Probablemente este caso tocará llevarlo al Consejo Electoral y a la Procuraduría. Vamos a ponerle toda la seriedad porque en Colombia se habla de democracia, pero democracia es dejar hablar a las personas. La dictadura comienza cuando se sabotean las intervenciones de los contradictores.

¿Cree que la investigación dará frutos?

Por eso hacemos un llamado a la opinión pública para que reclamemos. Los colombianos nos debemos unir, tenemos que levantar un clamor porque en Colombia necesitamos garantías, a nosotros nunca se nos ha dado por sabotear una intervención del Presidente, es una cuestión de respeto. Es imposible que no se deje hablar a la oposición.

Al final su intervención tuvo mayor ‘rating’ que la del Presidente

Sí, creo que les salió el tiro por la ‘culata’, porque no se dieron cuenta de que el micrófono estaba abierto. Si no fuese así, se habrían salido con la suya y nadie se hubiera dado cuenta de la gravedad de lo que estaba pasando.

¿Cómo está la oposición ahora?

Estamos unidos, hemos hecho este ejercicio de la vocería juntos, hemos votado los proyectos juntos y tenemos relaciones muy cordiales a pesar de que somos partidos diferentes. Es el compromiso que tenemos y hemos actuado en consenso.

¿Qué sigue para ustedes?

Vamos a seguir luchando, vamos a seguir actuando unidos. Vamos a defender nuestras ideas y la democracia, no nos van a callar. Se equivoca de manera gravísima la Casa de Nariño si cree que nos van a callar pese a cualquiera de sus jugadas sucias. No nos van a amilanar porque tenemos el suficiente carácter para seguir actuando.

 

Frase

“En Colombia se habla de democracia, pero democracia es dejar hablar a las personas. La dictadura comienza cuando se sabotean las intervenciones de los contradictores”, Jorge Enrique Robledo, Senador de la oposición.

VALESCA ALVARADO RÍOS

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