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Niños que buscan patria

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
En el mundo, hay 10 millones de personas que son apátridas, es decir, que carecen de nacionalidad. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, en Colombia hay cerca de 25 mil niños bajo esta condición, todos ellos de padres venezolanos.

No ser ni de aquí ni de allá, es decir, ser apátrida, es una de las consecuencias del fenómeno de la migración masiva, que desde hace un par de años se reactivó en Colombia ante la llegada de miles de venezolanos que buscan refugio y protección, pues de manera forzada se vieron obligados a abandonar su país y a sus familias.

Y aunque este éxodo no es nuevo, ni tampoco exclusivo en Colombia, sí ha traído consigo una ola de violencia y xenofobia de parte de algunos sectores que rechazan la llegada de los ciudadanos del vecino país, que afronta una de las peores crisis sociales, económicas, políticas y de seguridad de toda la historia.

Es por ello que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, han unido esfuerzos para proteger a los más de cuatro millones de personas con necesidad de protección internacional que están en el territorio colombiano y han encendido las alarmas por la defensa y reactivación de sus derechos.

Sin embargo, el problema de los apátridas es uno de los que más preocupa ante la falta de identidad y reconocimiento de una nacionalidad que le otorgan a ese niño los derechos fundamentales que debería tener cualquier ser humano desde que nace.

Y pese a que todos los Estados están obligados a brindar protección especial para los niños, según lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en muchos casos los apátridas son dejados de lado y no se les suplen ni las necesidades básicas como la alimentación, salud, educación y a la unión familiar, por decir solo algunos aspectos de la larga lista.

Es allí donde estos 25 mil menores de edad, de padres venezolanos, quedan prácticamente a la deriva y ‘sin dientes’ para acceder a los recursos y derechos que les garanticen su óptimo y sano desarrollo en la sociedad.

Se convierten así en los hijos ‘de nadie’.

 

Del vientre al sueño de ser reconocido

Matías aún no nace pero desde ya su destino está marcado: será un niño apátrida.

Su madre tiene cinco meses de embarazo, es profesional, docente, politóloga, hija, hermana, amiga y también es migrante venezolana.

Salió de su país en busca de unas cuantas bolsas de leche para alimentar a sus sobrinos y para conseguir un trabajo digno que le permitiera mandarle dinero a su familia, pues en Venezuela la comida escasea.

Es la menor de sus hermanas y tal vez la más fuerte, pues llegó a Colombia en febrero de 2018 sin conocer a nadie, con unas cuantas pertenencias en la maleta y con la esperanza de encontrar una oportunidad para un mejor futuro.

También recorrió Argentina y Perú. Y aunque en este último país pasó varios meses, regresó a Colombia porque allá no podía acceder a los controles prenatales que necesitaba para estar segura de que su pequeño bebé venía en buenas condiciones.

Su nombre es María Flores y aunque la migración la alejó de casa sin saber que nunca más volvería a ver a su padre con vida, ahora su lucha es por los miles de niños apátridas, que al igual que Matías, nacerán vulnerables a la violación de sus derechos.

“Mi hijo es apátrida porque es de padres venezolanos. En Colombia se da la nacionalidad por cuestiones de consanguinidad, es decir, que por lo menos uno de los padres sea colombiano; más no por suelo. Los niños que nacen en Colombia, no son colombianos si son de padres extranjeros”, explicó María.

Y a pesar de que ella puede acceder al servicio de salud gracias al apoyo de ACNUR, y que es probable que Matías también lo haga, no tendrá las mismas oportunidades que los demás niños, especialmente cuando crezca, quiera acceder a educación superior o un trabajo.

“Cuando Matías nazca tendrá el acta de nacimiento pero no la nacionalidad. Es por eso que hablo por todos los niños que lo necesitan, todos somos seres humanos, es un derecho. No es posible que un país no reconozca a los niños que nacen en su territorio”, comentó María.

 

La lucha por sus derechos

Para el consultor de derechos de la infancia y adolescencia, Alejandro Ruiz Caicedo, la apatridia no debería registrarse en el país, según lo que establece la Constitución y las leyes.

“La apatridia en Colombia no debería existir porque el Artículo 96 de la Constitución dice que debe evidenciarse el domicilio del papá y la mamá del niño que nació en territorio colombiano. Además, la Ley 43 de 1993 dice que se entiende por domicilio el hecho de que la persona viva aquí y tenga ánimo de permanecer. Entonces, con ese requisito no habría razón para que este fenómeno se dé en el país”, aseveró el experto.

Pero este no es el único recurso legal que ampararía los derechos de los niños apátridas, pues la Circular 168 de 2017, de la Registraduría Nacional del Estado Civil, establece que si un niño no tiene un país que reconozca su nacionalidad, el Estado en el cual nace debe reconocerlo.

Es decir que los niños nacidos en Colombia, de padres venezolanos, deberían ser reconocidos como colombianos. No obstante, en el país solo se ha registrado un caso en el que el Tribunal de Medellín aplicó estos conceptos para no dejar a un niño en condición de apátrida.

“El mayor problema con los niños apátridas se da cuando crecen, porque al no tener nacionalidad se está violando la Declaración de los Derechos Humanos que dice que todos tienen derecho a un nombre y una identidad. Un joven apátrida no tendrá cédula cuando cumpla 18 años, no podrá ingresar a la universidad, no podrá suscribir un contrato, no podrá abrir una cuenta bancaria, no podrá hacer nada. Todos sus derechos se vulneran”, agregó Ruiz Caicedo.

Es por eso que la Cancillería de Colombia aseguró a los medios de comunicación que está próxima a publicar una nueva circular, mediante la cual reconoce la nacionalidad de todos los niños venezolanos nacidos en Colombia desde febrero de 2015.

Se espera que el documento sea dado a conocer el próximo mes, aunque requieren de ayuda internacional para el manejo de los recursos.

Por ahora, los padres y familiares de los 25 mil niños apátridas que permanecen en territorio nacional esperan una solución que les permita conseguir la nacionalidad de los menores de edad.

Aún así, es importante recordar que los niños con necesidad de protección internacional no pueden ser devueltos al país de origen de sus padres, deben ser protegidos de la explotación, tienen derecho a permanecer junto a su familia, no podrán ser detenidos por ingresar al país ilegalmente y tienen derecho a salud y educación.

 

Una lucha de todos

Actualmente, 10 millones de personas en el mundo son tratadas como si no pertenecieran a ningún lugar. Muchos de ellos no reciben educación, servicios de salud, trabajo o derecho a casarse. 

Por ello, ACNUR lidera una campaña mundial mediante la cual todos pueden ayudar a combatir este problema de la apatridia. 

“Creemos que es el momento de poner fin a esta injusticia. Con el valor suficiente, sabemos que es posible. Los gobiernos pueden cambiar sus leyes y procedimientos, y otorgar a las personas apátridas sus derechos y un lugar al cual pertenecer. Podemos garantizar que dentro de diez años todo el mundo tenga una nacionalidad. Cada diez minutos nace un niño apátrida”, explica ACNUR.

Es por eso que a través de una carta, que se encuentra disponible en la página web de ACNUR se puede aportar un granito de arena.

VALESCA ALVARADO RÍOS

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