Sínodo de la Amazonía busca ordenar como curas a hombres casados y mujeres

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
En el documento final del Sínodo de la Amazonía, la iglesia ha hecho énfasis en la participación de las mujeres como diaconisas en la Iglesia Católica y los hombres casados y con hijos como presbíteros o sacerdotes en este territorio.

Con 128 votos a favor y 64 en contra, miembros de la comunidad católica aprobaron el pasado domingo invitar al papa Francisco para permitir a los hombres casados y a las mujeres formar parte de la ordenación sacerdotal en caso de que sean reconocidos por sus comunidades.

“Para la Iglesia amazónica es urgente que se promuevan y se confieran ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa. Es la Iglesia de hombres y mujeres bautizados que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal”, afirmó el Sínodo de la Amazonía en su documento final.

Además de esto, el Obispo podrá confiar por un periodo determinado, en caso de ausencia de sacerdotes en las comunidades, el ejercicio de la cura pastoral de la misma a una persona no investida del carácter sacerdotal, que sea miembro de la comunidad. Deben evitarse personalismos y por ello será un cargo rotativo.

“El Obispo podrá constituir este ministerio en representación de la comunidad cristiana con un mandato oficial mediante un acto ritual para que la persona responsable de la comunidad sea reconocida también a nivel civil y local. Queda siempre el sacerdote, con la potestad y facultad del párroco, como responsable de la comunidad”, recalcó el documento del Sínodo.

De acuerdo con el padre Manuel Vega, director del departamento de seminarios y vocaciones de la Conferencia Episcopal, la necesidad de esta iniciativa surgió porque en varias zonas de la Amazonía existen dificultades a la hora de realizar los rituales propios de la religión católica, como por ejemplo, la eucaristía.

Para responder a esta necesidad, se busca pensar en los evangelizadores, y el sínodo centró su reflexión en cuatro grupos en particular: el primero, es el que establece cómo el laico tiene un papel fundamental en la evangelización, tanto así que se tiene pensado crear una Universidad del Amazonas para su formación; el segundo es el grupo de los consagrados que tienen carisma para ser misioneros y desean desarrollar esta habilidad.

El tercer grupo es el de las mujeres como predicadoras, cuidadoras y miembros fundamentales de la iglesia. “De hecho, en el sínodo quedó expresado que la mujeres podrían cursar estudios sobre teología y derecho canónico para apoyar la evangelización”.

Por último, está el grupo de las personas que ya están ordenadas y participan del proceso de diaconado permanente, para que sean nombrados como sacerdotes.

En el numeral 111 del documento del Sínodo de la Amazonía, se afirma que, “en ocasiones pasan no sólo meses sino, incluso, varios años antes de que un sacerdote pueda regresar a una comunidad para celebrar la Eucaristía, ofrecer el sacramento de la reconciliación o ungir a los enfermos de la comunidad”.

 

Formación sacerdotal y celibato

En cuanto al tiempo de formación sacerdotal, Vega resaltó que se debe legislar para determinar cómo sería la formación de hombres casados y mujeres en el oficio del sacerdocio, en caso de que se apruebe la iniciativa.

“Quienes quieran ordenarse, deberán tener formación en sagradas escrituras, antropología, cultura y las formas como se celebra el ritual litúrgico y de eucaristía. En un caso normal, una persona dura 9 años en ordenarse, sin embargo, nos toca determinar cómo podemos dar la información básica para que en la Amazonía, se logren más personas ordenadas en el sacerdocio”, recalcó Vega.

Con respecto al celibato, Vega asegura que, en caso de que se apruebe esta iniciativa, no va a dar pie para terminar con el celibato en la Iglesia Católica, puesto que esta condición es considerada un don para quienes vayan a ejercer la vocación sacerdotal.

Sin embargo, habrá una excepción para quienes sean ordenados como presbíteros o diáconos, ellos no tendrán que acogerse a la norma de celibato, por tener una pareja estable y familia constituida.

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