EE.UU., bajo el asedio de la extrema derecha

Crédito: VANGUARDIA - EL NUEVO DÍA
Las milicias que defienden la supremacía blanca han ganado atención mediática, en el marco de las elecciones en Estados Unidos. Ahora que Donald Trump se niega a admitir su derrota en las urnas, preocupa lo que viene.
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Uno de los legados más inquietantes que deja la presidencia de Donald Trump, es el protagonismo de los grupos de extrema derecha, los mismos que han salido a las calles armados para defender a los manifestantes que denuncian un supuesto fraude electoral en Estados Unidos.

El discurso de odio y de confrontación del saliente presidente republicano ha traído un EE.UU. polarizado. Tan polarizado que ya hay milicias paramilitares.

Aunque su tamaño y objetivos varían de un grupo a otro, comparten jerga, atuendo, culto por las armas, el uso de la violencia para ganar poder, una fuerza de choque ante las manifestaciones contra el racismo de Black Lives Matters y se autoproclaman “patrióticos”.

Los hay de extrema derecha, como los que se han rebelado contra las medidas de aislamiento por la pandemia en varios estados; otras, como Boogaloo que aboga por una nueva “guerra civil”, y también  vinculadas al “nacionalismo blanco” como los “Proud  Boys (“Chicos Orgullosos”, calificado por el FBI como “grupo extremista”.

Este año han ganado notoriedad por varios episodios. En marzo, agentes del FBI mataron a tiros a Timothy Wilson, un hombre de Misuri de 36 años con vínculos neonazis que planeaba un atentado contra un hospital de Kansas el mismo día en el que comenzó el confinamiento.

A finales de agosto, un integrante de una milicia, de 17 años, mató a dos personas e hirió a una tercera en disturbios antirraciales de Kenosha (Wisconsin). Dos meses después, en octubre, 13 hombres, seguidores de la ideología de Boogaloo, fueron  arrestados por el FBI en Michigan por planear secuestrar y derrocar a la gobernadora de ese estado.

Incluso, el Departamento de Seguridad Nacional ha puesto en foco a los extremistas violentos de derecha. En su más reciente informe, precisa que el 70% de los atentados y complot que ha enfrentado el país entre enero y agosto de este año están enmarcados en el supremacismo blanco, que han dejado 39 muertos.

En concreto, la preocupación en estos momentos de las autoridades de seguridad estadounidenses es que este fenómeno de terrorismo doméstico empeore en el 2021, como resultado de la crisis postelectoral, y por las secuelas de la pandemia del Covid-19.

 

Situación inédita

Estados Unidos enfrenta una situación inédita por cuenta de la polarización  postelectoral, advierte Mauricio Jaramillo, profesor de la Universidad del Rosario.

“Nunca antes un presidentes en sus funciones se había negado a desconocer el resultado de una elección”, agrega el internacionalista haciendo referencia a Trump, quien insiste en la teoría de un fraude electoral ante su derrota del pasado 3 de noviembre frente al demócrata Joe Biden.

En segundo lugar, resalta que nunca antes un presidente se había negado a rechazar la violencia supremacista blanca, teniendo en cuenta el pasado de violencia segregacionista de la década de los 50 y 60.

Hay que recordar, en ese sentido, que durante el debate presidencial con su rival Biden en septiembre pasado, Trump no sólo se negó a condenar de manera explícita a los supremacistas blancos, sino que hizo un guiño a la milicia Proud Boys.

Sin embargo, Jaramillo no cree que  esto se pueda configurar como una amenaza, es decir la violencia derivada de la supremacía blanca.

 “Estados Unidos tiene una trayectoria y una tradición democrática, es un país basado en la diversidad y ha atravesado pruebas muy duras, como la misma Guerra Civil”, aunque el internacionalista destaca un elemento nuevo como son las redes sociales y la polarización con la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Lo que observa Geraldine Bustos,  docente y politóloga de la Universidad de La Sabana, es una sociedad que está divida por los resultados de las elecciones presidenciales, y por las elecciones en sí mismas.

Un 52% de los votos a favor de Biden frente a un 47% que apoyó a Trump, “entonces esto marca la línea que demuestra que los estadounidenses están polarizados”.

A su juicio, estos resultados se suman a los discursos radicales de grupos supremacistas blancos afines a Trump, y que se relacionan con temas que estuvieron muy presentes durante la campaña, como el hecho de  no condenar abiertamente a estas organizaciones.

 

Destacado

Más de 70 grupos extremistas hay identificados por Liga Antidifa-mación y el Sou-thern Poverty Law Center, que monitorean la actividad extremista.

 

Dato

También hay grupos de extrema izquierda como Antifa, al que el presidente Donald Trump ha asegurad que  lo enlistaría como nuevo grupo terrorista.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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