“Entre 3 y 4 de cada 10 muertes por Covid se hubiesen podido evitar”: expertos

Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
Entre 3 y 4 de cada 10 muertes por COVID-19 en Santander se hubiesen podido evitar o se podría haber actuado en materia de prevención, si los diagnósticos de los pacientes se hubieran entregado en un tiempo menor a dos días.
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Así lo reveló Víctor Mauricio Herrera, epidemiólogo de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, en diálogo con Vanguardia, al tiempo que advirtió que la letalidad sigue aumentando por cada día de retraso en tales diagnósticos.

El profesional basó esta alarmante afirmación tras el estudio titulado: “Determinantes de la letalidad por COVID-19 y la transmisión de SARS-CoV-2 en Colombia”, preparado por un equipo de profesionales de la salud, epidemiología y salud pública de la región, en la que él participó.

En este diagnóstico también estuvieron: Leonelo E. Bautista, profesor asociado de la Universidad de Wisconsin en Madinson; así como los expertos de la UIS y de la UDES, Luis Miguel Sosa, Laura Rodríguez, Myriam Oróstegui, Ruth Aralí Martínez y Lina María Vera Cala.

Dicho análisis, en palabras del epidemiólogo Víctor Mauricio Herrera, “se enfoca en la caracterización de dos aspectos fundamentales del proceso diagnóstico de la infección por el virus: el retraso en la confirmación de laboratorio y las pruebas empleadas para dicho fin”.

“Con verdadera preocupación y atendiendo a nuestro deber profesional y ético elaboramos este documento, para dar a conocer a la población la situación real que se vive en estos momentos en Santander y en el país, con ocasión del segundo pico de contagios de SARS-CoV-2 que produce la enfermedad de la COVID-19”.

“Este documento contiene hechos epidemiológicos ciertos exhaustivamente analizados, advierte de las situaciones que se derivan actualmente de ellos, prevé un comportamiento grave de la pandemia en el futuro en caso de no atender las recomendaciones, que de manera reiterada en diversos escenarios y momentos en el país se han hecho por diferentes profesionales de la salud”, expresó el grupo de investigadores.

El informe deja en evidencia un panorama desfavorable, “en el que se conjugan retrasos inadmisibles en los diagnósticos (1 de cada 2 casos se confirma con más de una semana de demora) y errores en el mismo dada la progresiva introducción de las pruebas antigénicas, cuya menor sensibilidad resulta en una deficiencia mayor en la detección de personas infectadas”.

Los expertos también cuestionan la forma como se ha realizado la estrategia PRASS (Pruebas, Rastreo, Aislamiento Selectivo y Sostenible).

Ellos dicen que tales pruebas “tienen limitaciones fundamentales, entre las que destaca el hecho de que la estrategia solo se enfoca en detectar la infección en personas sintomáticas y en personas de alto riesgo. Lo anterior deja por fuera a todas las personas infectadas que son asintomáticas, las que se podrían llamar personas infectantes silenciosas”.

“El problema es que entre 40% y 60% de todos los casos de infección ocurren luego de un contacto con una persona que no sabía que estaba infectada. Sin oportunidad de detectar a estas personas, es poco lo que se puede lograr con el PRASS cuando se trata de prevenir infecciones”.

Y agregan que “la cobertura del PRASS es muy limitada. Por ejemplo, para tener un impacto mensurable sobre la transmisión del virus, en lugar de evaluar cientos de personas diariamente, el PRASS de Bucaramanga debería evaluar al menos 5.000 personas al día con pruebas PCR”.

“Es importante destacar que evaluar esta cantidad personas no quiere decir hacer 5.000 pruebas PCR, ya que esto se puede hacer con 500 pruebas usando bloques de 10 especímenes o con 157 pruebas usando bloques de 32 especímenes. Además, en el caso de personas sintomáticas, es necesario usar pruebas PCR de forma individual”, argumentan.

Finalmente, señalan que “es importante que la población entienda el por qué, después de diez meses, el país no ha podido controlar el brote de la COVID-19”.

Ellos quieren que la opinión pública “conozca la situación, libre del matiz de intereses políticos o económicos. Este conocimiento de situación y causas sirve para que la comunidad identifique las estrategias que tienen mayor probabilidad de éxito en la solución y propender por su implementación”.

Colprensa

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