
El CPJ, con sede en Nueva York, destacó que el número de muertos registrados durante reportajes peligrosos alcanzó un récord en 2011, con la Primavera Ãrabe.
Los paÃses más peligrosos para la prensa han sido, por orden, Pakistán (siete muertos), Irak (cinco muertos), donde la inseguridad aún es fuerte tras el retiro de las tropas estadounidenses, y Libia (también cinco muertos), donde la revuelta contra Muamar al Gadafi condujo a la intervención de la Otan.
“Diecisiete periodistas murieron mientras realizaban la cobertura de acontecimientos peligrosos, muchos durante la caótica y violenta confrontación entre las autoridades y los opositores que han marcado las revueltas a través del mundo árabeâ€, indicó el CPJ.
Un 40 por ciento de las vÃctimas fueron fotógrafos y camarógrafos, una proporción dos veces más alta que nunca desde que el CPJ comenzó a publicar sus reportes anuales en 1992.
La ONG destacó asà mismo el aumento del número de muertos entre los periodistas de Internet, los cuales “figuran raramente en las estadÃsticas del CPJ antes del 2008â€.
El Comité de Protección de Periodistas precisó que aún verifica si las condiciones en las que otros 35 periodistas perdieron la vida en 2011 podrÃan estar vinculadas al ejercicio de su profesión.
DÓNDE ESTà COLOMBIA
Según el informe, Colombia es el quinto peor paÃs del mundo en combatir la violencia contra la prensa, con 11 casos no esclarecidos en la última década. De acuerdo con el informe más de 94 comunicadores recibieron algún tipo de intimidación en contra de su humanidad o sus familias en 2011, aumentado en 45 los casos registrados en 2010.
Asà mismo, 20 periodistas fueron obligados a exiliarse de su región de origen, en los últimos 10 años. Sólo uno de ellos fue asesinado el año pasado, aunque la CPJ investiga si el crimen está ligado al ejercicio de su profesión.
Pero un dato más revelador son las consecuencias que ha traÃdo las declaraciones del expresidente Ãlvaro Uribe que tildó a los reporteros Juan Forero y Claudia Julieta Duque de ser “simpatizantes del terrorismoâ€. Esto sumado con las interceptaciones ilegales realizadas a periodistas y agentes de la oposición durante su Gobierno, es sin duda “un golpe para la libertad de prensaâ€.