No tan rápido

TOMADA DE INTERNET - EL NUEVO DÍA
Cuando hace tres años, los británicos decidieron romper lazos con la UE, el Reino Unido ha tenido que sortear muchos obstáculos en el camino. El tiempo corre y el Brexit se ve lejano.

La maniobra de Boris Johnson de clausurar el Parlamento británico durante cinco semanas para reabrirlo en octubre próximo, apunta a evitar a toda costa un voto de censura de los diputados a su propuesta de un Brexit sin acuerdo, es decir que el Reino Unido se marche de la Unión Europea, UE, sin alcanzar un consenso.

Pero la controvertida medida, que ha puesto en jaque a todo el sistema parlamentario británico, ha provocado una intensa batalla política, luego de que el pasado martes Johnson sufriera su primera derrota en la votación en el Parlamento sobre el Brexit.

Ayer, el pulso parlamentario tuvo una agitada jornada, cuando la Cámara de los Comunes avaló una moción que exige al primer ministro buscar un Brexit pactado, de tal forma que se postergue su aprobación hasta el 31 de enero de 2020.

Tampoco consiguió el respaldo suficiente para adelantar elecciones al 15 de octubre próximo -programadas para el 2022-, para intentar recuperar una mayoría parlamentaria.

La moción, a juicio del analista político Isaac Bigio, significa que probablemente el Parlamento postergará el Brexit del 31 de octubre. “No hay acuerdo con la Unión Europea y por eso todos automáticamente postergarían la salida de la UE”, indica.

Aclara que para adelantar los comicios el premier británico necesita el apoyo de la oposición, que ya le ha manifestado que la única manera de hacerlo es aceptar una ley que dice que el Brexit no se materializará a finales del próximo mes.

Bigio hace énfasis en que Johnson ha perdido la mayoría en el Parlamento, y es la primera vez que un primer ministro britanico pierde su primera votación.

Así las cosas, el carismático y polémico líder conservador, quien llegó al poder el pasado 24 de julio en reemplazo de Theresa May, que se vio obligada a renunciar ante su incapacidad para cumplir con el Brexit, podría pasar a la historia como el primer ministro con más derrotas en el Parlamento británico.

Lo cierto es que sus planes de sacar al país de la UE con o sin acuerdo el 31 de octubre sin pedir un nuevo aplazamiento, se ven lejos de concretarse.

Ildikó Szegedy-Maszák, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, concibe que en este momento evitar el Brexit duro es tener un nuevo acuerdo con la UE, chances cero.

“Entonces el Parlamento intenta pasar una legislación donde obliga tener un acuerdo aprobado hasta el 19 de octubre y si no, tener al Gobierno obligado a aplazar la fecha con dos meses”, señala.

En consecuencia, suspender el Parlamento cuando más debate debe haber, es algo profundamente antidemocrático pese a que sea constitucional, observa Szegedy-Maszák.

Sin embargo, Ángelo Flórez, profesor de la Universidad Santo Tomás, considera que la decisión de Johnson en cuanto al cierre temporal del Parlamento no hay que entenderla con un “golpe a la democracia”, ya que es potestad del primer ministro solicitar el apoyo de la reina Isabel II en tal sentido.

En su concepto, no puede interpretarse como una decisión autoritaria, “más bien una maniobra relativamente recurrente en la política británica; no se está saltando ningún conducto regular, entonces está recurriendo a un mecanismo legal, que la gente no le guste es otra historia”.

Por otro lado, el internacionalista advierte que los acontecimientos del pasado martes y ayer en la Cámara de los Comunes sí se constituye en un mal precedente para Johnson y peor aún, que un grupo de 21 parlamentarios conservadores se opusieran a su propuesta del Brexit duro, deja en evidencia las divisiones dentro de su partido en el Parlamento.

Estos diputados rebeldes fueron expulsados del grupo parlamentario conservador por parte de Johnson, y ahora, se han unido a la oposición, lo cual pone en serios aprietos la exigua mayoría parlamentaria de la que disfrutaban los también llamados ‘tories’.

A medida que el tiempo avanza, en el Reino Unido se trabaja en una carrera contrarreloj para evitar una salida traumática del bloque europeo, sin ningún tipo de marco legal de cómo quedará la relación entre las partes, porque de un día para otro, los británicos dejarían el mercado común europeo y la unión aduanera tras 44 años de estrecha relación.

 

Destacado

El Brexit estaba previsto para marzo pasado, pero fue aplazado dos veces en el Parlamento por falta de acuerdo.

 

Dato

Johnson decidió suspender el Parlamento, desde el 10 de septiembre hasta el 13 de octubre y la reina Isabel II dio su visto bueno.

 

Cifra

23 de junio de 2016, los ciudadanos de Gran Bretaña, Escocia e Irlanda del Norte votaron la salida de la UE.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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