Difuso y confuso

El proceso de diálogo entablado entre un sector de la oposición y el gobierno de Nicolás Maduro, sin Juan Guaidó, es interpretado como una maniobra para legitimar a un presidente que no goza de reconocimiento internacional, retrasando una verdadera negociación y que solo empeorará la crisis en Venezuela.

La instalación de la llamada Mesa Nacional de Diálogo por la Paz entre el oficialismo y un grupo de partidos minoritarios, el pasado lunes, marca la profunda división que hay dentro de la oposición venezolana y da oxígeno al régimen de Maduro que quiere el diálogo sin concesiones reales, concuerdan analistas.

Este acuerdo se da luego de que Guaidó, reconocido por al menos 50 países como presidente legítimo de Venezuela, rompiera el pasado fin de semana los diálogos que mantenía con Maduro.

En ese sentido, Ronal Rodríguez, docente de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario, considera que hay que ser cuidadosos ante esta situación, ya que “algunos suelen creer que la molestia de Guaidó frente a la negociación, es una respuesta ante el desgaste de su figura y que lo que se está haciendo es tratando de posicionarlo nuevamente”.

No obstante, el investigador subraya que cuando se revisa realmente el proceso de diálogo, que se está dando en Noruega y que se continuó en Barbados, Guaidó expresó cuál era el plan de ese proceso y era llamar a una Junta de Gobierno para hacer la transición en Venezuela. Pero, recuerda que tal proceso no logró materializarse, porque el gobierno de Maduro el 7 de agosto pasado decide retirarse y desde entonces, recurrió a diferentes excusas para no presentarse.

En ese orden de ideas, destaca que el proceso se dejó iniciado y quedó demostrado que el gobierno de Maduro “ha utilizado las dinámicas de negociación como una excusa para no hacer un cambio real”.

Respecto al ala opositora que está negociando en este momento con Maduro, Rodríguez la describe como partidos pequeños y líderes de segundo orden, muchos de ellos incluso con discursos cercanos al régimen en algún momento.

“Realmente no son actores políticos”, sentencia el investigador, quien precisa que los partidos importantes, Primero Justicia, Voluntad Popular (de Guaidó), Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, no están involucrados en este nuevo diálogo.

Sin embargo, advierte que esto pone de manifiesto que el poder de cohesión de Guaidó está siendo afectado por esta división interna de la oposición.

Insiste, igualmente, en que cuando se revisa el contenido de dicho pacto, llama poderosamente la atención que no se desarticula del todo la Asamblea Nacional Constituyente, especialmente hay un tema de canje de crudo por alimentos, e interpretaciones distintas, entre ellas las relacionadas con el Esequibo de Guayana (disputa limítrofe) y las sanciones económicas.

En su criterio, “básicamente es una forma del oficialismo de tratar de comprarlos (a partidos minoritarios) dentro de la Asamblea nacional y su retorno a la Asamblea como un instrumento de poder político”.

Rodríguez también admite que son partidos que no representan un gran grupo poblacional ni está haciendo ofertas significativas, si bien le dan cierta legitimidad a Maduro, ya que puede convocar a fuerzas políticas de la izquierda internacional que todavía lo reconocen como líder.

A juicio de Juan Carlos Rozo, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Houston (Estados Unidos), la expresión esbozada por Maduro de que las “puertas quedan abiertas” es una forma de aparentar cierta legitimidad y cierta disposición al diálogo, pero dice que también responde mucho a la presión que están ejerciendo en este momento, sobretodo la OEA y la ONU.

 

“Fachada de legalidad”

Mairene Tobón, docente e investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, cuestiona el diálogo en torno a Nicolás Maduro, pues solo favorece “la fachada de legalidad del régimen y por otro lado, oxigena a su gobierno al darle más tiempo para seguir construyendo o destruyendo un modelo de país que no tiene ningún tipo de repercusión positiva para Venezuela”.

Desde su perspectiva, este sector de la oposición lo que hace, es “oxigenar al gobierno de Maduro y retrasar los objetivos que tiene la unidad opositora, y es que Maduro salga del poder”.

Además, Tobón recalca que este nuevo diálogo y estos nuevos actores no cuentan con el apoyo popular de manera que pueda establecerse un diálogo con quien no se quiere negociar. Y, por último, insiste en que solo legitima al régimen y a las instancias que están alrededor de Maduro, es decir, es una “carta blanca para irse en contra de la real y verdadera oposición que aglutina a la mayoría de sectores venezolanos”.

 

Dato

Guaidó ha pedido que se invoque el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para resolver la crisis, que va desde negociación y ruptura de relaciones diplomáticas, hasta intervención militar.

 

Dato

Felipe Mujica,  Henri Falcón, Timoteo Zambrano y Claudio Fermín son los líderes opositores que están negociando con Maduro.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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