¿China capitalista?

TOMADA DE INTERNET - EL NUEVO DÍA
Con la mirada puesta en la hegemonía global, el gigante asiático ha ascendido a la cúspide mundial siete décadas después de su creación como República Popular China.

La proclamación de la República Popular China (RPC) el 1 de octubre de 1949 en la Plaza Tiananmen ha desafiado todas las probabilidades.

A 70 años de existencia, China, pasó de ser un país empobrecido y con hambrunas, a consolidarse como la segunda mayor potencia económica, camino a superar a Estados Unidos, con quien mantiene una pugna comercial de grandes proporciones, uno de los mayores problemas del mundo globalizado. Pero también es una pugna tecnológica y geopolítica.

Aunque China, con cerca de 1.400 millones de habitantes, se considera un sistema comunista, la realidad muestra que no se está moviendo en esa dirección histórica, sino en el sentido de una economía socialista de mercado con elementos autoritarios, y que lucha por convertirse en la primera a nivel mundial.

Alejandro Alvarado, abogado, historiador y profesor universitario, lo define como “un modelo de capitalismo hacia afuera y de comunismo hacia dentro”.

Pero, además, ha logrado de manera exitosa expandir la calidad de vida de millones de chinos que conforman la clase media en todas las ciudades que han nacido con este crecimiento económico, describe el experto.

Según David Castrillón, profesor e investigador de la Universidad Externado de Colombia, China dice tener una economía socialista de mercado con características propias, “lo que implica que reúne las mejores propiedades y componentes tanto del capitalismo como del socialismo”.

En ese sentido, aclara, que no se puede ver como un modelo económico netamente socialista y ni como un modelo netamente capitalista. “Tiene la hibridación de estos modelos, que le ha funcionado muy bien”, dice.

La noción de capitalismo de Estado ya había sido analizado por Nikos Poulantzas cuando el comunismo empezaba a notar el estancamiento tecnológico de la Unión Soviética, apunta Juan Carlos Sierra Sánchez, historiador y analista en política internacional.

Del mismo modo, afirma que ahora se trata de una guerra que en el plano económico, “busca hacer caer a China en posiciones políticas que poco se compaginan con la realidad de intereses corporativos internacionales que buscan contrarrestar el éxito de la economía china a través de excusas similares a las que significaron las guerras mundiales para potencias económicas emergentes como Japón y Alemania a comienzos del siglo XX”.

 

Legado de Mao

En cuanto a lo que queda de la China de Mao Tse Tung (o Mao Zedong), fundador de la RPC, Alvarado observa el legado de una estructura política rígida, de un partido comunista chino, de una Revolución Cultural que, sin lugar a dudas, permitió un salto a la modernidad.

“La forma en la que se plantea el desarrollo y las prioridades en China, ese legado hasta el día de hoy se mantiene y es un ejemplo de lo que sucede en sociedades asiáticas, como Corea y Singapur”, enfatiza el experto.

En esa línea, Castrillón resalta una herencia en términos económicos en la China de hoy, como lo es colectivizar toda la tierra, de tal manera que la tierra es pública y nadie es dueño de ella.

Igualmente, considera que en el aspecto político dejó una impronta de un Partido Comunista que lidera al gobierno y al pueblo. De hecho, “hoy se dice que el presidente Xi Jinping, de muchas maneras encarna ese poderío de Mao, que se usa para servir al pueblo”, destaca el docente de la Universidad Externado de Colombia.

 

¿Y Hong Kong?

En cuanto a su posición frente a Hong Kong, excolonia británica sumida desde junio pasado en su peor crisis ante reclamos independentistas, Alvarado señala que China defiende a capa y espada su control y su hegemonía sobre ese territorio.

Reconoce que “es una situación geopolítica muy compleja, porque realmente desestabiliza por dentro a China, y retrasa un poco la consolidación de su poder internacional”.

En tanto, Sierra Sánchez menciona “que la prueba que Hong Kong representa para China está en la posibilidad de que el mundo perciba al comunismo como algo más que la letanía de errores del pasado”.

Incluso, anota que la modernización económica también ha significado la necesaria expansión de los derechos políticos de la población. Allí es precisamente donde China mantiene un saldo rojo, y las potencias occidentales presionan esa herida de la potencia asiática, concluye el experto.

 

Los desafíos

 Alejandro Alvarado plantea varios desafíos para China, entre ellos continuar con su tasa de crecimiento anual aun cuando ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes, así como mantener una población tan grande y el volumen de ingresos de una clase media cada vez más creciente.

China se enfrenta a las amenazas y los bloqueos de ascenso de países tanto vecinos como exregionales, siendo el principal Estados Unidos; un posible desaceleramiento económico por la falta de innovación y por último una amenaza de tipo ambiental, enumera por su parte, David Castrillón. 

 

Dato

China es un Estado con una conducción centralizada, un programa de gobierno fijado por el Partido Comunista y una ejecución descentralizada.

 

Cifra

11 billones de dólares es el PIB de China, es decir el 14,8% del PIB mundial.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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