El multimillonario que quiere la Casa Blanca

Crédito: AFP - EL NUEVO DÍA
Los números en las encuestas siguen subiendo a favor del magnate y exalcalde neoyorkino, que se financia su propia campaña y no acepta contribuciones. Mientras Joe Biden queda rezagado, la contienda se centra en dos extremos demócratas. Bernie Sanders y Michael Bloomberg.
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El noveno hombre más rico del mundo. Filántropo. Inversionista. Exalcalde de Nueva York. Piloto comercial. Político liberal. Así es a grandes rasgos, Michael Rubens Bloomberg, el precandidato que con un vertiginoso ascenso en las encuestas, es un fenómeno en estas primarias demócratas.

Nacido en Boston (Massachusetts), hace 77 años, proviene de una familia judía de clase media; su abuelo era un inmigrante ruso. Habla español y estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y en la Escuela de Negocios de Harvad.

Trabajó como banquero en Wall Street, lo que le dio el impulso necesario para amasar su fortuna. Incluso es más rico que Donald Trump, a quien quiere arrebatarle la Presidencia de Estados Unidos. Su fortuna personal ronda los 62.000 millones de dólares, según la revista Forbes.

Fundó una agencia de noticias que lleva su nombre y por la que está dispuesto a poner en venta si llega a la Casa Blanca, para evitar un conflicto de interés.

Promete a los ricos que paguen más impuestos para elevar la clase media y un aumento al salario mínimo para revertir la brecha social creciente. Es un vehemente defensor de la reforma de las armas y de cuestiones tan polémicas como el derecho al aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Es fuerte crítico del “sistema de inmigración cruel y disfuncional”, tiene planes para una reforma a la salud y el cambio climático. En resumen, maneja una agenda progresita, pero moderada.

Su campaña es poco ortodoxa. Hizo una entrada tardía a la candidatura demócrata. Solo hasta noviembre pasado se lanzó al ruedo, para unirse oficialmente a la contienda electoral. Sin embargo, no participó en las primeras votaciones de Iowa y New Hampshire, que tienen una importancia simbólica en todo este proceso.

Aunque esto no ha sido obstáculo para que Bloomberg se meta en la pelea por la carrera presidencial. Dos nuevas encuestas de intención de voto demócrata en todo el país lo sitúan segundo, adelante del otrora favorito Joe Biden que viene en caída libre, y detrás del socialista Bernie Sanders.

Pero también es cada vez más blanco de críticas de sus rivales partidarios, por ejemplo, el pasado miércoles en un intenso debate en Las Vegas lo acusaron de querer “comprar” la candidatura demócrata y le recordaron su pasado como militante republicano. Sin contar, las acusaciones en su contra por supuestas agresiones sexuales y discriminación laboral así como su polémica política de seguridad ciudadana de “stop and frisk” (parar y registrar), que afectó especialmente a las minorías como la afroamericana, cuando se desempeñó como alcalde de Nueva York.

 

Dinero y alto perfil

Diego Cardona, analista internacional con un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Ginebra (Suiza), señala que a juzgar por la situación, la pelea en los demócratas será Bloomberg-Sanders.

“Uno puede imaginarse que en un par de meses o antes, Biden debería retirarse, así como un par de precandidatos más”, opina Cardona, quien pronostica que en caso de ganar Bloomberg la nominación, tendría que acudir al centro de su partido para la fórmula vicepresidencial.

En su concepto, la entrada en escena de Bloomberg es importante por dos razones: tiene dinero suficiente para hacer campaña en los Estados más importantes, con buenas posibilidades y además, es un empresario con un aura de éxito que ha hecho su dinero de manera muy juiciosa.

Se habla de que Bloomberg dispone de un presupuesto de 500 millones de dólares para publicidad. Hasta ahora ha invertido 57 millones de dólares tan solo en anuncios de televisión, superando de lejos a los otros precandidatos de su partido.

Mario Morales, profesor asociado del Departamento de Comunicación de la Universidad Javeriana, comparte la opinión de Cardona, en el sentido de esa “idea del camino exitoso de una persona, que es un sello que Trump también le imprimió a su Presidencia”.

Otro elemento importante a tener en cuenta, según Morales, tiene que ver con el carácter de “oustsider sin serlo” de Bloomberg. Esto se demuestra, agrega, en el hecho de no aceptar donaciones en su campaña.

Esto habla de un “nivel de certeza en donde el que arriesga todo es él, y se la juega por su capital”; y en segundo lugar, “la independencia” que ha mostrado desde su Administración en Nueva York durante tres períodos (2002-2013), argumenta Morales.

El asunto clave será “la elegibilidad” y no “la ideología”, es la lectura que hace Andrés Mejía, analista y consultor político, basándose en lo que los observadores han analizado a medida que avancen las primarias demócratas.

“El hecho es que el contendor es una persona que tiene perspectivas realistas de ganarle a Trump”, y muchos piensan que Sanders no las tiene, porque se identifica con valores e ideologías socialistas que tienen poca aceptación en EE.UU.

Y es allí precisamente donde Bloomberg tiene la ventaja, especialmente porque Joe Biden, que era la persona llamada a cumplir ese papel, se ha desdibujado mucho en las primeras votaciones del partido y es probable que no tenga ninguna posibilidad.

Su primera, y gran prueba de fuego, será el próximo 3 de marzo, cuando 14 estados celebrarán elecciones primarias en lo que se conoce como “Supermartes”. Su esperanza es seguir avanzando y trazar un camino a la nominación demócrata de este empresario obsesionado con “reconstruir América”.

 

Dato

En 2019, donó US$3.900 millones a organizaciones, entre ellas de energías limpias y de acceso al aborto.

 

Dato

Mientras el 30% del voto latino respalda a Sanders, el 18% apoya a Bloomberg, según un sondeo reciente.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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