Acuerdo Israel-Emiratos: Juego geopolítico de Medio Oriente

Crédito: AFP - EL NUEVO DÍA
La decisión de Emiratos Arabes Unidos de abrir la puerta a Israel tiene implicaciones simbólicas y geopolíticas. El llamado “Acuerdo Abraham” se enmarcará en una nueva realidad en la región llena de amenazas a la seguridad.
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No era una sorpresa, pero no cayó bien en Medio Oriente cuyas consecuencias son impredecibles para la región y la causa palestina.

La decisión de Emiratos Árabes Unidos de establecer relaciones diplomáticas con Israel, con la mediación de Estados Unidos, pone de relieve la gran división en el mundo árabe, Arabia Saudita e Irán como rivales regionales a la cabeza.

Una rivalidad, enmarcada en una ‘guerra fría’ en Medio Oriente, donde es evidente la competencia creciente por la influencia y el dominio en esta zona de Asia entre la mayor economía del mundo árabe (Arabia Saudita) y la única potencia nuclear regional (Irán).

Si bien es un paso importante, se requiere tiempo para evaluar el acuerdo entre Israel y Emiratos, el tercer Estado del mundo árabe en hacerlo después de Jordania  (1994) y Egipto (1979), sostiene el analista internacional Diego Cardona.

Señala, en ese sentido, que desde hace unos cuatro años había un acercamiento gradual de Israel con los moderados del Islam (incluyendo Arabia Saudita y Egipto, ala aunita del Islam).

Un tema estratégico, considerando que la salida de Israel al océano Índico requiere de Egipto por el canal del Suez así como de Arabia Saudita y Emiratos y otros países del Golfo Pérsico Arábigo, explica el experto.

Mientras que en el otro extremo, agrega Cardona, está el ala chiíta, en especial con Irán, Siria, Qatar y Hezbolá (grupo islamista libanés).

Entonces, a países como Arabia Saudita y Egipto les conviene este tipo de acuerdos “porque Israel es un factor de contención del fundamentalismo islámico y de radicales como Hezbolá y Qatar”, subraya el experto.

Cardona lo describe como “un juego geopolítico regional ante todo”. Y desde una perspectiva también global, “porque ya Rusia está bien instalada en Siria, y China lo estará en la región que es parte de la nueva Ruta de la Seda”.

Destaca, por otro lado, la gestión de EE.UU. liderada por el presidente Donald Trump y su yerno Jared Kushner (principal consejero), donde el mayor resultado ha sido la contención del plan israelí de anexión de territorios palestinos de Cisjordania.

Sin embargo, estima que para que sea un paso sólido, debería ir acompañado de acuerdos en conflictos con los radicales.

En el medio plazo, un efecto serían los movimientos diplomáticos importantes por parte de Francia en Líbano, y Alemania, en toda la región, plantea Cardona.

Otros seguirían ese camino

A Emiratos podrían seguirle los pasos otros estados del Golfo Pérsico, como Baréin y Omán, que serían otras dos posibilidades de acuerdo diplomático cercano, observa Jaime Rosenthal, profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

De hecho, el experto en Medio Oriente opina que un mensaje significativo es el primer vuelo comercial entre Abu Dabi y Tel Aviv, que tuvo lugar el pasado lunes, el cual atravesó todo el espacio aéreo saudita.

En definitiva, resume que este nuevo acuerdo, es consecuencia de la nueva dinámica que se ha generado en la región de tiempo atrás, que tienen su origen en esa ‘guerra fría’ que hay entre el mundo árabe sunita, liderado por Arabia Saudita y los países del Golfo y el mundo chiíta representado por Irán.

Es decir, “esta confrontación que ha generado un cambio importante en la realidad geopolítica de Medio Oriente, y ha llevado a que algunos de estos países hayan visto como una ventaja o conveniencia tener buenas relaciones con Israel, que enfrentarse solos lo que ellos consideran la amenaza iraní”.

En lo que concierne a la cuestión palestina, Rosenthal dice que hay cansancio de los países árabes de un tema que no se soluciona y se dilata, y de que la responsabilidad de ese alergue recae en la dirigencia palestina.

Así que prefieren tener relaciones con Israel puesto que podrían traer beneficios mayores, inclusive, influir sobre el Estado judío para buscar una solución al conflicto con los palestinos, concluye.

Los efectos para los palestinos

Para Luis Alexander Montero, politólogo de la Universidad Nacional, es claro que el mundo árabe está lo suficiente fracturado para que la decisión emiratí genere una mayor fractura.

Un elemento adicional, a su juicio, es que en la práctica, queda demostrado que es un conflicto netamente israelí-palestino y dejó de ser árabe-israelí.

Interpreta el rechazo palestino a partir de varias dimensiones. En primer lugar, “Emiratos utiliza como pretexto la causa palestina para acercarse a Israel en una lógica de negocios, más que otra cosa”, afirma.

Otro aspecto, según el experto en Medido Oriente y Geopolítica, es que Abu Dabi se muestra como “el gran salvador” y que logra congelar los planes de anexión del río Jordán, pero desmiente esto, porque dice que estos ya estaban congelados debido a la presión internacional.

En consecuencia, considera que la decisión no cambiará en el terreno nada, y al contrario, empeorará las condiciones de los palestinos, porque se traduce en un espaldarazo a Israel y un reconocimiento de su supuesta soberanía sobre territorios ocupados como Jerusalén este y buena parte de Cisjordania.

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