El caso Navalni: Rusia, bajo la lupa

Crédito: Fotomontaje / VANGUARDIA - EL NUEVO DÍA
Alexéi Navalni es conocido por adelantar investigaciones sobre la supuesta riqueza de la élite política de Rusia, lo cual provocó la ira del Kremlin.
Dos aliados y socios comerciales están enfrentados por el envenenamiento del político opositor ruso Alexéi Navalni. Alemania abrió la puerta a sancionar y detener un proyecto gasífero si Rusia no rinde cuentas sobre el caso.
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La posibilidad de una investigación internacional y sanciones económicas por el envenenamiento de Alexéi Navalni, un crítico abierto del presidente Vladimir Putin y que incomoda a las élites rusas, tiene contra las cuerdas al Kremlin.

Navalni, abogado de formación y un reconocido activista anticorrupción, salió esta semana de un coma inducido de una unidad de cuidados intensivos en un hospital de Berlín, a donde llegó el pasado 22 de agosto tras ser trasladado desde Siberia.

Fue envenenado con el agente neurotóxico Novichok, el mismo empleado  con el agente doble ruso, Sergéi Skripal, y su hija, en marzo de 2018 en Londres, quienes lograron sobrevivir. La pista apuntó en su momento a Rusia. Desencadenó una crisis diplomática entre Reino Unido y Rusia, a la que se sumaron otros países como Estados Unidos. El asunto se cerró con sanciones contra Moscú.

Ahora la historia se repite con lo ocurrido a Navalni. Las sospechas, de nuevo, recaen en el Kremlin, lo que generó una tensión diplomática entre Alemania y Rusia.

Es poco probable que el régimen ruso apruebe una investigación independiente sobre el caso, asegura Jochen Klenschmid, docente alemán de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

“Es extremadamente improbable que Rusia permita que un actor externo investigue las actividades de sus servicios de seguridad, que debe haber estado involucrados en el asunto, ya sea por orden de Putin o por iniciativa propia, lo que sería aún más preocupante”, considera Klenschmid.

En su opinión, la estrategia del Kremlin es, y siempre ha sido hacer el menor  ruido posible y generar desinformación hasta que la verdad se diluya.

“En este caso, sin embargo, también podría haberse deseado la eliminación de Navalni. A la luz de las protestas en Bielorrusia y Khabarovsk (región rebelde rusa), un líder carismático como él (Navalni) podría verse como un enemigo peligroso”, señala.

 

Desinformar, una arma

Mario Morales, profesor del Departamento de Comunicación de la Universidad Javeriana, coincide con esta idea, en el sentido de que la estrategia de Rusia es generar confusión en el bloque europeo, y minimizar las decisiones que han tomado los países de manera independiente, que solo tendría efecto, si toca la parte económica.

 “Putin es muy hábil en el manejo de situaciones de crisis”, describe el analista internacional, quien apunta que incluso el Kremlin es considerado “un hábil constructor de fake news (noticias falsas) y desinformación”.

Morales observa que solo queda la presión diplomática, del frente europeo por un lado, que ha insistido en una investigación independiente; y de manera individual de los países, como Alemania y Francia.

En ese sentido, Jesús Agreda Rudenko, docente de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, explica que hay que entender que Alemania tiene la Presidencia del Consejo Europeo, es decir es la imagen y la voz de la Unión Europea.

Entonces, argumenta, hay una presión generalizada para que actúe no solo en favor del país, sino en favor de toda la Unión Europea”, que justamente está tratando de posicionarse como actor independiente con respecto al papel que juega EE.UU. en el sistema internacional.

Tampoco se puede desconocer que Alemania tiene capacidad de presión muy fuerte. Es la mayor economía de Europa, resalta el experto.

En conclusión, Agreda Rudenko afirma que es un intento de anular a la oposición rusa que es muy limitada en ese país, ya sea ordenada por Putin o por una élite política cuyos beneficios y cargos políticos dependen de que Putin se mantenga en el poder.

Así pues, percibe cualquier investigación por parte del Gobierno ruso del casos Nalvani como una “cortina de humo” para hallar supuestos responsables,  como ya pasó con el también líder opositor Boris Nemtsov, quien fue asesinado en 2016 a las puertas del Kremlin.

 

¿Y el gasoducto Nord Stream 2?

La tensión entre Moscú y Berlín por el envenenamiento de Alexéi Novalni ha centrado el foco en un proyecto estratégico: Nord Stream 2, para que el gas ruso llegue a Europa a través del mar Báltico.

Jochen Klenschmid comenta que detener el proyecto sería una “concesión importante para un posible presidente Biden y una vergüenza significativa para Putin. Si el proyecto se detiene, esperaría algún tipo de represalia de él”.

Mientras que otro experto, Mario Morales, estima que este millonario proyecto, que ya está casi por inaugurarse, es más un factor de presión sin llegar a los límites, si bien el ultimátum del gobierno de Merkel podría tener algún efecto sobre Rusia.

Lo mismo cree Jesús Agreda Rudenko, que opina que el proyecto no está en riesgo, ya que el 94% de la obra está adelantada.

En términos reales, explica que efectivamente Europa compra gran cantidad de gas natural y petróleo a Rusia, pero también hay que entender que Europa es su gran comprador. Eso sin contar, con que Alemania es de los pocos aliados con peso que le quedan a Rusia, además de China, en el contexto internacional.

 

FRASE:

“Incluso si se aprobara (investigación), es probable que el resultado sea algo que ya sabemos: que el líder de la oposición rusa fue envenenado con un agente nervioso exótico que se desarrolló en la antigua Unión Soviética”, Jochen Klenschmid. docente universitario alemán.

 

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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