El dilema entre el boicot o medirse a Maduro

Crédito: Fotoilustración / VANGUARDIA - EL NUEVO DÍA
En la práctica, Juan Guaidó no ha logrado sacar del poder a Nicolás Maduro ni quebrar su gobierno, que ha sabido capitalizar los errores de la oposición.
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Los dos dirigentes opositores más populares e influyentes en Venezuela, Henrique Capriles y Juan Guaidó, rompieron filas a la unidad, profundizando sus diferencias y generando un pulso por los liderazgos, mientras Nicolás Maduro saca provecho de esta coyuntura política.

Capriles no tuvo reparos en admitir públicamente, a comienzos de este mes, que el plan que tenían para deponer a Nicolás Maduro “se agotó”.

Ahora, presenta una nueva estrategia: enfrentar a Maduro en las urnas, lo que se contrapone abiertamente a la postura de Guaidó, el autoproclamado presidente interino de Venezuela desde 2019, y reconocido por unos 50 países (incluido EE.UU. y Colombia).

Unos 27 partidos opositores, abanderados por Guaidó, tildan el proceso electoral del próximo 6 de diciembre, como un “fraude”, y por ello insisten en la vía del sabotaje o boicot. Estados Unidos apoya esa abstención.

Esta fractura en el seno de la oposición venezolana no es nueva, remarca David Peña, docente de Derecho Internacional y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab.

Según él, se remonta a la misma asunción del poder del fallecido Hugo Chávez, quien precisamente aprovechó esta división política en las filas opositoras para mantenerse en el poder. No hay que olvidar que el chavismo lleva 16 años gobernando.

A esto, dice, se le suma la falta de un liderazgo fuerte y una verdadera unidad opositora,  que piense en los intereses generales del país.

A Peña le preocupa esta demostración de fuerza entre Capriles y Guaidó: “Líderes políticos que algunos han pensado eran los redentores para derrocar a Maduro, y siguen pensando en sus intereses personales y de movimientos políticos”.

Es importante aclarar que  Capriles, dos veces candidato presidencial y exgobernador, fue inhabilitado en 2017 por 15 años para  ejercer cargos públicos.

Si bien califica la idea de Capriles de participar en las legislativas como “una alternativa interesante, una forma pacífica y democrática” de participación, alerta que no hay garantías electorales, ante el férreo control que ejerce Maduro sobre los poderes públicos.

“Como las organiza y maneja el régimen, no creo que permita una transparencia”, a pesar de que logren la veeduría internacional”, asegura Peña, quien advierte que el “estatus quo de hoy seguirá” en Venezuela.

Por otro lado, Dionne Cruz, politóloga y docente del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, percibe que el gesto adoptado por el gobierno de Maduro de liberar a 50 presos políticos y retirar los cargos penales a otros 60 disidentes, constituye una dinámica de diálogo diferente con los sectores de oposición. 

Aunque reconoce que el indulto, el cual fue gestionado por el propio Capriles, implicó un distanciamiento o ruptura entre estas dos cabezas fuertes de la oposición: Guaido y, esos sectores que consideran que esa radicalización permanente no ha logrado avances, ha entrado en un punto muerto y al final, no va a conseguir nada.

Con este último hace referencia a la línea de Capriles, y del legislador Iván Stalin González, “de poner en cuestión ese famoso boicot que se preparaba para las elecciones” parlamentarias.

“Es muy interesante, porque lo que desnuda es que efectivamente esa fórmula de polarización y de  tensión permanente no ha conducido al pueblo venezolano a nada”, sostiene la politóloga.

Cruz repara en que Venezuela sufre los efectos de una suerte de bloqueo económico de EE.UU., con sanciones y medidas que le han impuesto al gobierno de Maduro, lo que ha conducido a una situación compleja, en tiempos de pandemia.

La consecuencia, agrega, los venezolanos son más dependientes de las ayudas que el Gobierno les proporciona.

“Entonces, realmente los venezolanos están contra las cuerdas”, lamenta Cruz, señalando que “quisieran aspirar a tener un gobierno diferente y condiciones de vida diferentes”, pero al mismo tiempo dependen en su supervivencia del Estado.

Concluye que Maduro ha aprovechado esto para afincarse en el poder.

 

Nicolás Maduro busca legitimarse

El analista político Mauricio Jaramillo se refiere a que la oposición venezolana enfrenta el dilema de si participa o no en las elecciones de diciembre.

Los comicios, a juicio del profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, serán determinantes para el gobierno chavista que busca legitimarse tratando de que un sector de la oposición participe, es decir el de Capriles.

En ese orden de ideas, afirma que hay otro sector más radical promovido por Juan Guaidó, María Corina Machado y Antonio Ledezma que se niegan rotundamente a reconocer a Nicolás Maduro y ha optado por la abstención o el boicot.

A su modo de ver, esto implica un escenario donde la oposición fragmentada participa en cabeza de Capriles y otro sector, que en su opinión, “pierde una ventaja capital porque la que participa va a ser clave en una eventual transición” en el país.

En ese sentido, analiza que la estrategia de Capriles, “es inteligente al plantear la idea de que yo soy la única persona en la oposición que tienen un grado de interlocución con el oficialismo y que eventualmente, de alguna manera puede empujar a país hacia una transición”.

Por último, atribuye el desgaste de la oposición a que una gran parte de los venezolanos culpa a este sector más radical de la precaria situación del país, porque apoya las sanciones de Estados Unidos.

 

Destacado

En las anteriores elecciones legislativas, en 2015, la oposición obtuvo una amplia e histórica victoria: 109 escaños de un total de 167.

 

Cifra

20,7 millones de venezolanos están inscritos para votar y elegir a 277 diputados a la Asamblea Nacional.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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