¿Cómo han hecho los países asiáticos para controlar el virus?

Crédito: Vanguardia / EL NUEVO DÍAAunque los países del este asiático fueron los primeros en verse afectados con el coronavirus por su cercanía con China, en estos momentos son los que más controlada tienen la expansión de la enfermedad.
China, el país origen del Covid-19, reporta poco más de 86 mil contagios. Japón solo tiene 163 mil, Corea del Sur menos de 40 mil, Tailandia unos 4 mil y Vietnam no llega ni a 2 mil. ¿Qué han hecho para contener la pandemia?
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Según las cifras más recientes, Estados Unidos ya superó los 15 millones de casos de coronavirus, mientras que potencias europeas como Francia y Rusia tienen más de dos millones y Colombia y Argentina tienen cerca de 1,4 millones.

El Covid-19 se expandió por todo el mundo ante la impotencia de los gobiernos de controlar el virus, que ha dejado 1’571.233 muertos en todo el planeta.

No obstante, mientras en occidente la enfermedad sigue creciendo con cifras preocupantes, en el este de Asia la situación parece controlada. China apenas pasa de 86 mil contagios, Japón solo tiene 163 mil, Corea del Sur menos de 40 mil, Tailandia apenas supera los cuatro mil y Vietnam no llega ni a dos mil.

Y Taiwán, uno de los países que siguió manteniendo un flujo constante de pasajeros con China, tiene solo 720.

¿Qué han hecho estos países para controlar el virus? ¿Qué tienen en común y qué podemos aprender de ellos?

Si bien Japón y Taiwán son islas y esto favoreció su aislamiento, Vietnam y Tailandia son territorios continentales.

De hecho, regiones como Hong Kong y Singapur fueron los primeros en quedar expuestos, pero allí los casos no superan los 60 mil.

Y aunque algunos de estos países tienen gobiernos autoritarios, no se puede decir lo mismo de Corea del Sur, uno de los países con mayor apertura económica del mundo.

Para los expertos consultados se trata de una mezcla de factores, que incluyen una mayor disciplina social y medidas de control adecuadas por parte de los gobiernos.

La experiencia con el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (Mers por sus siglas en inglés), que afectó en 2012 de manera grave a esos países, llevaron a que haya una mayor conciencia social sobre los efectos de los virus.

Dicha enfermedad presenta síntomas similares a los del actual Covid-19, como lo es la fiebre, tos y casos particulares asintomáticos, pero con la diferencia de contar con efectos gastrointestinales y diarrea, lo que les permitió a las autoridades saber cómo organizarse para evitar colapsos en el sistema de salud.

Desde entonces, el uso de tapabocas, el distanciamiento social y la higiene personal se volvieron una constante cada vez que hay un brote de una enfermedad en esta región del mundo.

Según el sociólogo y docente de la Unab, Eduardo Guevara, la diferencia radica en la disciplina y el control que ejercen los gobiernos sobre la población.

Afirma que en el caso de Latinoamérica, por ejemplo, las medidas sanitarias se han asumido con un carácter opcional y no de obligatoriedad, lo que produce un relajamiento de la población.

Una situación similar se da en Europa, donde ya se han registrado protestas en algunos países en rechazo al confinamiento, pues consideran las medidas exageradas.

Por el contrario, en el este de Asia, los ciudadanos acataron las medidas restrictivas sin cuestionamientos, pues confían en el criterio de sus gobiernos en estos temas.

 

Pruebas masivas

Por su parte, Corea del Sur también debe su baja cifra de casos confirmados gracias  a la estrategia implementada en febrero pasado, que consistió en realizar cerca de 10 mil pruebas diarias y gratuitas con el fin de aislar los casos positivos. Esto provocó que los contagios se estabilizaran en menos de un mes.

Según el investigador Jongeun You, de la Universidad de Colorado (EE.UU.), “Corea del Sur tiene una estructura cultural e institucional mayormente homogénea, lo que permitió que las políticas establecidas por el gobierno fueran efectivas” y acatadas.

El tema del aislamiento, aunque es importante, no necesariamente es determinante. Por ejemplo, Nueva Zelanda y Gran Bretaña parecen comparables por ser islas y tener medidas similares.

Sin embargo, el contexto geográfico de la primera y su densidad poblacional evitaron que el impacto en esta fuera de magnitud similar a la del país europeo. Cerca del 2,5% de la población británica ha estado o está contagiada, frente a un 0,04% en el país oceánico.

Además, un factor importante en el caso de Europa es la facilidad para cruzar fronteras por el contexto político de la Unión Europea.

Esto ha generado que varios países que comparten límites geográficos, hoy compartan cifras similares de contagios.

 

El uso de la tecnología

El otro punto es la brecha en tecnología y desarrollo que no permitió que las autoridades tuvieran una alta cobertura médica en algunos países.

En Hong Kong, por ejemplo, los extranjeros debían llevar un brazalete electrónico para medir la temperatura, estrategia que también implementó China en los estudiantes tras su retorno a clases presenciales.

Una medida similar de control a través de tecnología en Latinoamérica o Estados Unidos es improbable, pues gran parte de la población considera esto una invasión a su privacidad y un posible exceso de control por parte del Estado.

De la misma forma, es impensable que la gente permita que lo rastreen a través de una aplicación de ‘smartphone’ o que se construya un hospital con 1.000 camas en ocho días, como lo hizo China.

 

Destacado

En Latinoamérica hay flexibilidad en las medidas ahora, frente a la disciplina que hubo en un comienzo.

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