Agenda migratoria de Biden: Muro, asilo, TPS, Daca y visas

Crédito: Fotomontaje Vanguardia / EL NUEVO DÍA
Con el relevo en la Casa Blanca para millones de migrantes terminó la “pesadilla” que significó el gobierno de Donald Trump. Pero la llegada del demócrata Joe Biden, más allá de la buena voluntad política, no garantiza que pueda cumplir con las expectativas de los inmigrantes.
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En un giro radical a lo que fueron los cuatro años de gobierno de Donald Trump centrados en la represión y un discurso beligerante, Joe Biden buscará implementar una política migratoria inclusiva, destrabar los pedidos de asilo, acabar con la separación de las familias y decidir la suerte de unos 11 millones de indocumentados que están en el limbo.

Así se perfilan los planes de la agenda migratoria del nuevo presidente estadounidense, quien asume el poder el próximo 20 de enero y ha prometido  reivindicar la identidad migrante del país norteamericano.

Biden, quien fue el vicepresidente del gobierno de Barack Obama durante dos mandatos, tiene en mente desmantelar prácticamente todas las políticas fronterizas de Trump, incluyendo no seguir financiando el polémico el muro con México, del que ya se han construido unos 744 kilómetros.

También revertir la prohibición de llegada de personas de países islámicos, las medidas para limitar la inmigración legal,  ampliar las visas a trabajadores extranjeros, y restablecer el programa Daca para los llamados “dreamers”, aquellos   migrantes que llegaron en su infancia a Estados Unidos.

Es un cambio que se veía venir con la elección de Biden, a partir de cómo aborda las políticas sociales que son opuestas ideológicamente al de Trump, considera Ángela Díaz, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab.

Además identifica en Biden una mayor conciencia de la importancia del aporte migrante a EE.UU., a diferencia de la Administración Trump que desconoció que “Estados Unidos se ha construido y ha crecido con las manos de los migrantes, y vive al margen de la realidad de su propio contexto”.

 En ese sentido, cuestiona  que el muro fronterizo, que se convirtió en una ‘obsesión’ para Trump como una estrategia de disuasión, solo sirvió para que más personas siguieran atravesando la frontera diariamente, que muchas terminaran perdiendo la vida, o que muchas familias acabasen separadas.

La investigadora de la Unab anota en esa línea, que este tipo de medidas restrictivas no están frenando la migración. Por el contrario, advierte que están generando una crisis frente a los derechos humanos y requiere un manejo diferente. 

“Es una oportunidad para Estados Unidos de aplicar una política distinta, que incluya a los migrantes irregulares que aportan a la economía, y que hacen parte del mercado laboral formal”, recalca Díaz.

Si bien reconoce que la migración es un problema, Díaz pone de ejemplo a países como Canadá, vecino de EE.UU., como un referente de una migración efectiva y humanizada.

En su criterio, la agenda migratoria de Biden va más allá de una propuesta por una cuestión electoral, y confía en que este nuevo gobierno en EE.UU. logre algo concreto, y de una vez por todas, se cambie la visión que se tiene dentro del país frente al tema, especialmente de sectores radicales que han apoyado a Trump.

 

No será un camino fácil

Pero expertos coinciden en que revertir las políticas de Trump llevará tiempo, se requiere más que voluntad política, y puede que no se logre por completo. 

Para ponerlo en contexto, el mandatario saliente ha emitido más de 400 acciones ejecutivas sobre inmigración. 

Es decir, Biden tendrá que lidiar con una gran cantidad de casos pendientes en los tribunales de inmigración.

Para María Clara Robayo, internacionalista e investigadora de la Universidad del Rosario, es importante entender que efectivamente Biden ha hecho algún tipo de guiños, y ha expresado su voluntad política de facilitar el camino hacia la ciudadanía  de indocumentados con una solicitud que elevó  ante el Congreso de EE.UU.

A su modo de ver, estas posturas son interesantes, ya que marcan una diferencia con lo que dio Trump, quien canceló programas como el TPS (Estatus de Protección Temporal) y el Daca, que actualmente están en revisión en la Corte Suprema de Justicia por temas de respeto a los derechos humanos.

Aunque destaca la intención de Biden de mover más el tema de una manera  más humana y social en comparación con lo que hizo Trump, Robayo aclara que “una cosa es la voluntad política y otra lo que efectivamente logre concretar el presidente frente a temas tan álgidos y complejos”.

Entonces, no descarta que Biden adopte una política similar a la de Obama, que si bien en términos discursivos mostró una apertura frente a la migración, también recuerda ha sido el gobierno en la historia de Estados Unidos que más deportaciones ha efectuado, cerca de tres millones sin contar las repatriaciones voluntarias. 

Así que llevar a cabo una política más allá de fronteras abiertas frente a la migración latinoamericana, la investigadora de la Universidad del Rosario, lo ve difícil y que genere grandes canales de regulación de la población hispana, “hay que esperar que se desarrolle el gobierno”.

Robayo, por último, señala que la migración es un tema sensible dentro de la opinión pública estadounidense y mueve muchos votos a favor:

“Estados Unidos ha marcado su línea migratoria desde hace muchos años, y no creo que esto vaya a cambiar de manera tangencialmente”. 
 

Sistema de cuotas

Si bien Joe Biden ha sido un abierto contradictor de la política migratoria de Donald Trump en lo que se refiere al trato humanitario, Sebastián Polo, investigador y politólogo de la Universidad del Rosario, no percibe una postura que será relativamente más laxa del mandatario demócrata frente al tema.

Más bien, opina que el gobierno de Biden seguirá manteniendo un sistema de cuotas, sin que ello implique un discurso incendiario sobre la migración que fue la nota característica de Trump.

Podría ofrecer mayores oportunidades a los migrantes, con un enfoque mediático, pero Polo no prevé un cambio brusco o significativo en materia de política migratoria en Estados Unidos.

Según el politólogo, Biden estaría más enfocado a más que normalidad a la política migratoria, en su esfuerzo de recuperar el terreno perdido en materia de política exterior con el unaliteralismo pregonado por su antecesor.

 

DATO

Biden eligió al cubano Alejandro Mayorkas al frente del Departamento de Seguridad Nacional, quien aseguró que buscará humanizar el trato a los inmigrantes.

 

DATO

80% se redujo el número de refugiados aceptados en Estados Unidos, durante el gobierno de Trump

AGENCIA, WASHINGTON

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