Ecuador intenta descifrar su peor matanza carcelaria

Crédito: EFE/EL NUEVO DIALas autoridades penitenciarias atribuyeron los motines a rencillas entre, al menos, dos bandas criminales que se disputan el control de las cárceles. En la foto, militares vigilan el Centro de Privación de Libertad Zonal 8 en Guayaquil.
Debido a la debilidad del sistema penitenciario, las bandas más organizadas y poderosas han llegado a establecer un control interno frente a lo cual poco pueden hacer los funcionarios, quienes también han caído en la “corrupción”.
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Ecuador trata de entender la matanza desatada el pasado martes dentro de cuatro de sus prisiones, mientras las autoridades judiciales siguen las pesquisas para descifrar lo ocurrido sin descartar, según expertos, que los hechos puedan estar solapados con el narcotráfico.

Mientras, decenas de familiares de los 79 muertos se concentraron desde por la mañana ante la prisión de Guayaquil y la morgue de la ciudad, para pedir los restos de los reclusos que murieron en la secuencia de enfrentamientos, los peores en la historia penitenciaria del país.

A las puertas del centro penitenciario y la morgue de la ciudad portuaria donde tuvo lugar la principal masacre, 37 muertos en dos dependencias, estaban aglomeradas más de 100 personas desde la mañana para obtener cualquier información acerca de los suyos.

Los sucesos del pasado martes en tres centros penitenciarios han conmocionado al país que, aunque conocía de motines en el pasado, nunca imaginó un baño de sangre de ese alcance.

Los enfrentamientos sucedieron uno tras otro en dos dependencias de un centro de Guayaquil, el de Turi en Cuenca, y el de Cotopaxi en Latacunga, sin que los carceleros pudieran hacer nada para impedirlo.

“No entendemos a qué niveles puede llegar el comportamiento humano”, decía a la prensa el alcalde Latacunga, Byron Cárdenas, quien reflexionaba que si dentro de las prisiones los reos tienen semejante nivel organizativo y armas, no se imagina lo que habrá fuera de esos muros.

Como en Guayaquil, militares y policías también seguían apostados ayer en la prisión de Latacunga, donde ayer murieron ocho personas, en previsión de nuevos motines, dado que las estructuras orgánicas del servicio de prisiones no están diseñadas para controlar eventos masivos, a duras penas uno de pequeño alcance.

Los centros penitenciarios tienen una capacidad para 29.897, es decir, sufren un hacinamiento del 29,42%, pero eso no es lo peor.

 

Relación con el narcotráfico

Los choques fueron coordinados al mismo tiempo en cuatro focos distintos, organizado, según las autoridades, por dos bandas que aparentemente se disputan el control de las prisiones y del mercado delictivo. 

“La una son los Choneros, brazo armado del Cartel de Sinaloa, y el otro son los Lagartos, que estarían operando con el Cartel Jalisco Nueva Generación”, explicó Arturo Torres, investigador criminológico y autor de libros como “El juego del camaleón” y “Rehenes”.

En 2020, la Policía ecuatoriana capturó 130 toneladas de cocaína, una cifra récord en el país, que solía incautarse de promedio de unas 90 anuales.

Hay un déficit de guardias penitenciarios en el país del 70%: cerca de 1.500, cuando se requieren 7.000.

EFE/QUITO

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