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Un relevo político que cierra un ciclo en Cuba

Crédito: Fotoilustración / el nuevo día
Heredero del castrismo, Miguel Díaz-Canel asume por completo las riendas de la isla tras la salida de Rául Castro de la jefatura del PCC, y está obligado a llevar al país hacia la apertura, mayores libertades y el libre mercado.
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En tiempos de crisis, Cuba ha dado un giro político para hacer los cambios y las reformas que necesita la Revolución para mantenerse a flote mientras se ‘ahoga’ por la pandemia, el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. y la frustración social. 

Después de 62 años ya no habrá un apellido Castro al frente del poder en la isla. Raúl Castro se retiró de la dirección del Partido Comunista Cubano, PCC, único en el país, y la dejó en manos del actual presidente Miguel Díaz-Canel, nacido después de la Revolución cubana.

¿Qué representa este traspaso en el mando cubano? 

Refleja un control invisible de Raúl Castro sobre Díaz-Canel, responde Mauricio Reyes, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional.

Sin embargo, opina que a corto plazo si va a reflejar el retiro de los históricos de la Revolución. 

“Solo quedan Ramón Machado Ventura, Ramiro Valdés y Raúl Castro, con la salida de ellos tres, Cuba no tiene un vínculo directo de su gobierno con la Revolución”, subraya Reyes.

Entonces, agrega, “el acceso a los cargos se convertirá  en una competencia abierta, en la que el mérito debería estar por encima de los valores revolucionarios, que por cierto hoy en día no representan nada para los jóvenes cubanos”.

Es un “cambio más que todo simbólico”, a juicio de Mauricio Jaramillo, profesor de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, recordando que Raúl Castro, próximo a cumplir 90 años, ocupaba un cargo cada vez menos determinante en el PCC.

En ese orden de ideas, explica que Cuba avanza por una transición que data de 2006 cuando el ya fallecido Fidel Castro se retira del Consejo de Estado, y desde entonces empezaron una serie de reformas, que buscaron la renovación generacional del Partido Comunista.

Reformas que se tradujeron, según Jaramillo, a que se establecerían límites de edad para ciertos cargos, y eso implicó que Raúl Castro siendo presidente reconociera que no habría reelección más de una vez, además marcó su salida, luego de que dijera en 2014 que su mandato irá hasta 2018 y tuvo que ver con que se eligiera a Díaz Canel como presidente ese mismo año.

“La salida cierra un cliclo, lo confirma, pero venía ocurriendo hace más de 10 años”, insiste el docente universitario.

En contraste, Isaac Bigio, analista internacional y politólogo, considera que  la situación es un poco incierta porque hay mucho hermetismo.

En ese sentido, afirma que no se sabe a cierta ciencia qué posición tendrá Raúl Castro y “si mantendrá algún tipo de influencia detrás del trono”.

Lo que sí tiene claro es que la renuncia de Raúl Castro se da en un momento crítico en Cuba, que ha sufrido mucho por la pandemia de Covid-19, no tanto en términos de muertos o contagiados, sino en el  ámbito económico. 

De allí, que uno de los grandes retos de Díaz-Canel será el mejoramiento de las mínimas condiciones de vida del cubano de a pie, en medio de la peor crisis económica en décadas.

 

Relación con Biden

Las sanciones de EE.UU. y la pandemia han diezmado el turismo y han reducido los ingresos al Estado.

Incluso, la isla ha apostado gran parte de su lucha contra la Covid-19 al desarrollo de sus propias vacunas. Ya cuenta ya con dos fármacos, “Soberana 02” y “Abdala”, en la última fase de ensayos clínicos,

Reyes resalta que Cuba atraviesa una segunda crisis económica, que genera movimientos sociales como San Isidro, que luchan por una mayor apertura y libertades. 

“Toda esa mezcla está generando que a muy corto plazo, va a darse una revuelta social, y habrá que ver si en la práctica presionará al Gobierno” por reformas, plantea Reyes.

Bigio lo que observa es que Raúl Castro le está dejando  un gran problema a Díaz-Canel y dice que lo más probable es que él tendrá que acentuar el programa de apertura al mercado privado, para que no se convierta en el “Gorbachov caribeño”.

Por su parte, Jaramillo apunta que lo que pase con EE.UU. es muy importante para Cuba, refiriéndose a que en la época de Barack Obama, hubo un descongelamiento de sanciones y restablecimiento de relaciones diplomáticas, pero que se eliminaron con el gobierno de Donald Trump.

Si bien no descarta que la administración Biden levante las sanciones, especialmente por el sector turístico y agrícola, pues “no hacerlo es muy costoso”.

Además repara en el hecho de que algunos sectores demócratas, los más liberales, consideran que el embargo contra la isla que lleva más de 60 años fracasó, aunque aclara que depende del Departamento de Estado sacar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo.

No obstante Reyes es pesimista: “No habrá cambio alguno. El Gobierno cubano tiene que demostrar primero medidas de apertura política y económica que muestren el respeto de los derechos humanos hacia su población”.

11% se redujo la economía cubana en 2020, un 3,3% más que el declive regional.

 

DATO

Cuba acumula hasta el momento 97.967 positivos y 559 decesos por causa de la pandemia de Covid-19. Hasta el momento el Gobierno cubano no ha adquirido vacunas.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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