Fue al dentista y terminó sin brazos, ni piernas. ¡Impactante historia!

Crédito: PA REAL LIFE / El Nuevo Día
Una mujer que asistió a una limpieza oral jamás imaginó que su visita al dentista se convertiría en su peor pesadilla.
PUBLICIDAD

Ir al odontólogo es una práctica usual para todas las personas que desean tener una correcta higiene oral, incluso se recomienda asistir cada seis meses.

Sin embargo, para Sue Neill, de 52 años, una visita de rutina al dentista le cambió la vida.

La mujer originaria de Inglaterra, acudió en 2017 a una cita para realizarse una limpieza oral, durante el procedimiento sufrió una laceración en su encía, la cual se infectó y empezó a generarle dificultades de salud.

Días después, su boca y cara se inflamaron, empezó a tener dificultades para ver e incluso escuchar, por lo que tomo por varios días analgésicos y antiinflamatorios con la esperanza de que la hinchazón bajará.

Así lo reportó The Mirror un medio local, que indicó que la situación médica de Sue empeoró con el pasar de los días.

Una noche su esposo la encontró con la cara azul, por lo que de inmediato llamó a los paramédicos, que la trasladaron al hospital St Richard's, donde confirmaron que la mujer tenía una Sepsis y su condición era muy grave.

Tras pasar tres semanas en cuidados intensivos luchando por su vida, la infección seguía arrasando con su cuerpo, por lo que tuvieron que amputarle las cuatro extremidades.

Además, la sepsis se había extendido hasta su rostro, infectando los tejidos de su cara.

Perdí mis labios, mi nariz, todos mis dientes frontales y parte de mi lengua”, dijo Sue al medio antes mencionado.

sue

La tragedia de la mujer continuó una vez, salió de la UCI, pues no solo había perdido sus brazos, piernas y parte de su rostro, sino que tuvo que ser sometida a duras jornadas de rehabilitación y enfrentarse a su nueva y dolorosa realidad.

Fue solo hasta marzo del 2018, que Sue pudo volver a su casa, pero la lucha continúo, ya que debía aceptar su imagen.

Ni siquiera podía mirarme en un espejo porque no me parecía a mí. Los médicos temían que no recuperara mi personalidad y advirtieron a mi familia que podía ser como una persona diferente” dijo

Pero lo que más la atemorizaba era no poder abrazar a sus hijos y nietos, por eso con la ayuda de su familia y donaciones logró adquirir un brazo de alta tecnología que le permite realizar tareas como cepillarse el cabello o los dientes.

En la actualidad, está a la espera de adquirir el segundo brazo biónico para alcanzar su sueño de poder abrazar a sus familiares. 

Redacción Web

Comentarios