Científicos transforman en EE.UU. polietileno en lubricantes y ceras

La demanda incontrolada del uso de bolsas de plástico, va a parar a los vertederos, calles, ríos, lagos, mares, océanos, paisajes naturales, impactando al medio ambiente que rodea y sobre todo a la biodiversidad acuática.

Científicos del Laboratorio Nacional Argonne, cerca de Chicago (EE.UU.), han desarrollado un catalizador que puede transformar polietileno, el tipo de plástico que se usa en las bolsas del supermercado, en lubricantes, ceras y otros productos valiosos, según un artículo la revista ACS Central Science.

“Nuestra civilización depende de los polímeros sintéticos para todos los aspectos de la vida moderna, pero el reciclaje ineficiente y la degradación ambiental extremadamente lenta de los plásticos causan preocupación acerca de su uso generalizado”, señalaron los autores del estudio.

“Después de un solo uso, muchos de estos materiales se tratan, actualmente, como basura, con lo cual se subutiliza su valor químico y energético inherente”, agregaron.

Según el estudio, cada año en todo el mundo se producen 389 millones de toneladas de plásticos, lo cual equivale a aproximadamente el 7% de todo el petróleo y gas natural utilizado, y algunos analistas vaticinan que la producción se cuadruplicará hacia el año 2050.

El impacto ambiental negativo es tremendo: casi el 75% de los materiales plásticos producidos cada año, esto es unas 300 millones de toneladas, se desecha después de haber sido usado una sola vez.

La mayor parte de estos desechos van a dar a vertederos, o se queman de forma ineficiente en plantas para la generación de electricidad de las cuales emanan gases que calientan la atmósfera.

“El reciclaje de vidrios y aluminio es eficaz en tanto que el procesamiento de los desechos plásticos tiene límites por problemas técnicos que incluyen la contaminación por la mezcla de polímeros y aditivos como asimismo la degradación en el curso de la fundición”, explicó el artículo.

“De esta manera, el recliclaje de los plásticos resulta en materiales de escaso valor con propiedades degradadas”, añadió.

Los plásticos desechados representan un recurso vasto y casi no utilizado para la producción de nuevos compuestos químicos y materiales, y según estos investigadores el empleo de tecnologías eficientes para extraer el valor de estos polímeros permitiría recuperar el equivalente de 3.500 millones de barriles de petróleo crudo “y crearía industrias totalmente nuevas”.

El equipo investigador encabezado por Kenneth Poeppelmeier, Aaron Sadow y Massimiliano Delferro, emprendió la búsqueda de un catalizador que pudiera usarse de manera selectiva en el procesamiento del polietileno para obtener productos de calidad y alto valor.

Los científicos depositaron nanopartículas de platino en un soporte de titanato de estroncio, el cual a presión y temperatura moderadas estableció enlaces de carbono a carbono en el polietileno, produciendo hidrocarburos líquidos de alta calidad.

Estos líquidos podrían usarse como aceite para motores, lubricantes o ceras, o podrían someterse a procesamientos adicionales en la producción de detergentes y cosméticos.

“Los nuevos catalizadores enlazaron, preferentemente, en cadenas de hidrocarburo más largas, de manera que los productos fueron todos de tamaño intermedio y similar”, indicó el artículo.

“Por el contrario, un catalizador ya disponible comercialmente generó productos de calidad más baja, con una gama más amplia de tamaños y muchos hidrocarburos de cadena corta, limitando la utilidad de los productos”, agregó.

 

¿Por qué No se deben usar bolsas de plástico?

Se utilizan en el mundo más de 1 trillón de bolsas de plástico.

Menos del 1% de ese trillón de bolsas son recicladas.

Al año y a nivel mundial, se utilizan 100 millones de barriles de petróleo en la fabricación de bolsas de plástico.

Su proceso de reciclaje es muy costoso, ya que el mismo cuesta 100 veces más reciclarlas que producirlas.

China consume más de 3.000 millones de bolsas por día.

Estados unidos consume más de 100 mil millones de bolsas cada año.

Están hechas de polietileno, un derivado del petróleo que no sufre degradación.

La tinta utilizada en su impresión es tóxica.

Tardan más de 1000 años en desaparecer del planeta.

Contaminan los océanos.

Matan a miles de animales acuáticos y terrestres.

Matan tortugas marinas, ya que se las comen al confundirlas con medusas.

Colapsan tuberías y desagües generando inundaciones.

Contaminan el aire.

Estos son, entre otros, los impactos sobre la vida humana, la biodiversidad y la calidad ambiental.

AGENCIA

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