El tabaquismo en el mundo

Según el informe anual del tabaquismo en el mundo publicado por la Organización Mundial de la Salud, éste continúa siendo la primera causa de muerte evitable,

con seis millones de víctimas cada año y miles de millones de dólares perdidos por enfermedades crónicas y pérdida de tiempo laboral. Infortunadamente, la mayoría de las muertes ocurre en países de bajo y mediano ingreso económico, entre los que está Colombia.

 

Se calcula que si la tendencia de muertes por tabaquismo continúa, para el 2030 las muertes anuales superarán los ocho millones de personas de las cuales el 80 por ciento vivirá en los países en vía de desarrollo. En el curso del siglo XXI el tabaco podría matar a mil millones de seres humanos si no se toma medidas más agresivas para evitar su uso.

 

La Organización Mundial de la Salud, a través de campañas, ha logrado que los países expidan leyes y normas de control al tabaquismo. Para 2008 el 55 por ciento de la humanidad, tres mil 800 millones de personas, está cubierto por leyes expedidas por sus respectivos países. Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes.

 

Las normas abarcan desde la obligación de etiquetar con alertas sobre el daño a la salud a las cajetillas de cigarrillos hasta la prohibición de fumar en lugares públicos y recintos cerrados; se ha hecho énfasis en las campañas de educación masiva, especialmente entre la juventud.

 

Países como Canadá han expedido normas en el sentido de que las cajetillas deben traer impreso fotografías o imágenes de, por ejemplo, cáncer de labio, de boca y de garganta; el resultado es altamente positivo, pues la imagen aterradora de un cáncer de boca es suficiente para que el más adicto inicie un proceso de reflexión y termine abandonando el tabaquismo. La diferencia entre el mensaje en imagen y el conocido de “El tabaco es nocivo para la salud” es abismal, según encuestas realizadas en la calle. 

 

La prevalencia de tabaquismo (porcentaje de fumadores en una comunidad, región o  país) va de las más altas en Bangladesh con 43 por ciento de la poblacion fumando; Rusia, con 39; India, 35, y Turquía, 31. En América Latina, los uruguayos son los más fumadores, con un 25 por ciento; Brasil, con 21, y México, 16. La prevalencia en Colombia es del 20, estimándose que cinco millones 100 mil adultos y jóvenes son adictos al tabaquismo.

 

En Bogotá son dos millones 100 mil personas fumando, contaminando y autodestruyéndose. Los jóvenes, bachilleres y universitarios alcanzan cifras del 50 por ciento y a ellos se destinan las propagandas engalanadas, por lo general, por hermosas mujeres. Investigaciones en el país indican que un fumador colombiano utiliza media cajetilla diaria; para ello se venden 18 mil millones de cigarrillos, equivalentes a 936 millones de cajetillas (datos de la Fundación Espacios Libres de Humo).

 

El cigarrillo no deja sistema del organismo sin atacar; produce cáncer no solamente en los pulmones, como se cree; ocasiona cáncer de páncreas, estómago, laringe, esófago, mucosa oral y labial, entre otros órganos y tejidos.

 

Destruye el sistema arterial, endureciéndolo y facilitando la producción de placas de ateroma que causan la enfermedad coronaria y el “síndrome de claudicación intermitente”, enfermedad de las arterias de las piernas, caracterizada por dolor punzante al caminar.  ¿Será que al leer esta columna más de un fumador abandonará el cigarrillo? Ojalá sea así. 

Credito
PABLO ISAZA

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