Rostros y espejismos del Polo Democrático Alternativo

La expulsión del Partido Comunista Colombiano (PCC) del seno del Polo Democrático Alternativo (PDA) y el posterior enfrentamiento entre su dirección política partido y la Comisión Nacional de Ética, es otro episodio de la crisis del Polo, de suyo prolongada.

En primer lugar, estos hechos han desnudado la arrogancia de los sectores mayoritarios del partido y de la dirección –el MOIR y el Polo Social, por ejemplo-, expresada esta vez ante la derrota de sus pretensiones en la reciente Conferencia Ideológica Nacional.

Dicho bloque procuró el juzgamiento público del PCC por su militancia en Marcha Patriótica para, por esa vía, desviar la atención con respecto a los pretendidos acercamientos del PDA, en cabeza del MOIR del senador Jorge Enrique Robledo, con Fedegán. ¡Fedegán!, uno de los sostenes del gran latifundio agrario en Colombia y militantes del Puro Centro Democrático del ex presidente Uribe.


La frustración de sus expectativas se condensó en la disposición de las bases del partido a señalar con firmeza la inconveniencia de esas alianzas, no como manifestación de respaldo al PCC, sino como expresión del compromiso deliberativo de los militantes del Polo.


Con la expulsión del PCC, la dirección del PDA se colocó en el terreno árido del autoritarismo burocrático y del cinismo sin recato, más si se considera que ni siquiera con Petro, Avellaneda y compañía se tuvo tratamiento tan severo. Tampoco con los hermanos Moreno, vinculados con gravosos actos de corrupción.


No obstante, el PCC tiene parte de culpa en su infortunio, al haber participado activamente del bloque mayoritario que hoy lo excluye del Polo, alimentar su arrogancia y guardar silencio cómplice ante sus despropósitos. El PCC, hoy víctima, es uno de los responsables de la crisis que atraviesa el PDA.


Ahora bien, la exclusión del PCC también tiene que ver con las aspiraciones del bloque de marras con respecto al Polo, en lo electoral y lo político, más que por motivaciones de talante ético y jurídico. En efecto, temían perder las mayorías de cara al III congreso del partido, frente a la comunión de esfuerzos –electorales y no programáticos- de sectores minoritarios, a los que se sumó de manera oportunista el PCC.  


En dicho congreso, el MOIR y el Polo Social aspiran a imponer su política de alianzas, los unos con Fedegán, los otros con Progresistas, lo que constituiría uno de los mayores actos de indignidad en la breve historia del PDA. Igualmente, pretenden convertir al PDA en el partido de las clases medias urbanas y del empresariado nacional, donde los sectores populares junto con el campesinado, los indígenas y los afrodescendientes jugarían como meros soportes electorales.


La estigmatización de Marcha Patriótica que se ha emprendido desde la dirección del Polo es funcional a dichos propósitos, pues encubre la inquina del bloque mayoritario hacia Marcha, por su acogida en los sectores rurales de base que no se sienten representados en el Polo y su programa político. También por el desencanto y posterior éxodo de cuadros y líderes sociales de las toldas polistas.


Resulta sencillo proclamar que “en política las percepciones son hechos” y que, por tanto, es indiscutible que Marcha es una reedición de la Unión Patriótica y un apéndice de las FARC, en lugar interlocutar con los sectores sociales que confluyen en Marcha a partir de un claro rechazo a la política de combinación de las formas de lucha y sus principales exponentes, las FARC y el ELN.  


Como se trata de ver un rostro y no una máscara, habrá que reconocerse que de a poco se va diluyendo, cual espejismo, aquel prestigio del PDA de partido democrático, abanderado de los intereses populares. Corresponde, por parte de los sectores de base, nutrir el debate sobre el futuro del Polo y castigar electoralmente a los grupos artífices de los desvaríos de la dirección de cara al III congreso. Asimismo, es menester promover la interlocución del partido con los movimientos sociales que corresponda, sobre la base de criterios claros como la condena a la combinación de todas las formas de lucha.


(*) Economista. Militante de base del PDA.

ÓSCAR ANDRÉS ESPITIA LOMBO (*)

Comentarios