Liderazgo y lealtad: Ingredientes para la paz

Colombia atraviesa por un momento político coyuntural, una vez más, un Gobierno de manera audaz decide ahondar en los espinosos temas de la paz con las Farc; asunto tan complejo, tan históricamente responsable y tan esperanzador para la Nación.

Los anhelos de paz y tranquilidad de los colombianos, se enfocan en este nuevo intento que se constituye en un gran faro sobre la inmensidad del océano de las tribulaciones políticas que se ciernen sobre nuestro país. 

En tal sentido, la Fuerza Pública y particularmente el glorioso Ejército Nacional, columna vertebral de la democracia y la institucionalidad, tienen sin lugar a dudas un compromiso ineludible con la Patria, que requiere el mayor liderazgo para acompañar con total obediencia al Ejecutivo, pero al mismo tiempo, con absoluta grandeza, sin optimismo, ni pesimismo; más bien con mucho realismo y permanente lealtad, para asesorar acertadamente al señor Presidente en tamaña tarea.

Bolívar, nuestro Libertador decía en una de sus frases célebres acerca de la auténtica amistad con sus superiores: “No le profesa amistad verdadera y pura al Jefe, sino quien le habla la verdad y le aconseja el bien“. 

Así las cosas, no puede la opinión pública ni mucho menos los negociadores del Gobierno, perder de vista el origen de las Farc; sus documentos, sus propósitos, su visión como organización político-militar, es decir, su historia y sobretodo sus lineamientos estratégicos. 

Cualquier ciudadano del común pensaría que este grupo criminal no tiene rumbo fi jo y ha perdido la brújula, pues el que ello pensare está equivocado. Desde 1982 del 4 al 14 de mayo en el municipio de la Macarena, departamento del Meta, en inmediaciones del río Guayabero, donde encontramos a Caño Cristales “ el río de los cinco colores”; se realizó la séptima conferencia 1; a partir de ahí toman su nombre actual y le agregan las letras EP (Ejército del Pueblo); de igual forma, nacen durante este evento las milicias, inicialmente llamadas autodefensas y cuya misión es la de interactuar con la población civil, como bien lo dijo Mao Tse Tung: “el pueblo es a la guerrilla, como el agua al pez”. 

Pero allí mismo surge lo fundamental, diseñaron su hoja de ruta para las décadas futuras; en efecto, redactan un plan estratégico ambicioso y claro, defi niendo un “nuevo modo de operar” denominado “Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia”, el cual reacomodan en el pleno ampliado del Estado Mayor Central en octubre de 1983 y perfeccionan enotro pleno en 1989. 

Según las Farc su gran conclusión fue la de crear “una concepción política más global para formular una estrategia militar en vía a la toma del poder, combinando la acción militar con todas las demás formas de lucha de masas”.

En palabras de Jacobo Arenas: “La Séptima Conferencia nos dio otra importantísima concepción ahora de carácter militar; o sea, un nuevo modo de operar que tiene que convertir a las Farc en un movimiento guerrillero auténticamente ofensivo”.

Precisamente, cuando el país observaba desde la Habana entre ilusionado y prevenido, las declaraciones de algunos cabecillas del grupo armado al margen de la ley, y especialmente lo que dijo alias ‘Rodrigo Granda’, en el sentido que los planes y metas de las Farc, siguen “incólumes”; el mensaje de la contraparte a quienes van a liderar este proceso en cabeza del primer Mandatario, que inicia diálogos formales el próximo 8 de octubre en Oslo, fue directo y contundente; el grupo delictivo no abandonará sus preceptos y su norte, lo cual implica para el equipo negociador una aguda visión capaz de captar en su verdadera dimensión y profundidad, los hechos, actitudes y fenómenos políticos y militares que se suscitarán en este momento histórico para Colombia, para como lo ha dicho varias veces el Presidente Santos, no cometer los errores del pasado.

No obstante, existe confi anza y fe en esta causa noble y difícil que emprende el Estado colombiano. Una frase del gran filosofo griego Sócrates, acerca de la complejidad del arte castrense, modifi cada por el autor de esta columna, se encuadra hoy de manera exacta y profética: “El logro de la paz, es el trabajo más complejo, desafi ante y aterradoramente responsable que conoce el ser humano”.

1 La Conferencia es su máxima reunión de dirección política y militar, hasta la fecha se han llevado a cabo nueve, conocidas por los organismos de inteligencia del Estado.

PEDRO JAVIER ROJAS GUEVARA

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