Sobre prioridades e inconsistencias

Tal vez por creerlo irrelevante, en el Tolima nunca hemos considerado que el pensamiento estratégico para construir desarrollo regional debe tener un claro orden de prioridades y de ahí la incoherencia y desenfoque de las bases teóricas del desarrollo tolimense, cuyo efecto es que las visiones, los objetivos y los lineamientos prospectivos sean antojadizos, erráticos y “de corto vuelo”. Por ignorar la prioridad, la prospectiva tolimense extravió su pertinencia y por ello la búsqueda de factores detonantes del desarrollo acaba centrándose en “Bogotá” y no en las potencialidades endógenas; prueba de ello es que los “estrategas” claman ayuda nacional, hipotecan la autonomía regional y validan la levedad y la desvergüenza política, en vez de afirmar la integralidad tolimense para merecer respeto en el ámbito nacional.
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La descentralización es tesis válida, pero lo cierto es que el centro sigue siendo el norte del Tolima y ese extravío no es de poca monta, pues es indudable que el centro causa más daño que favor al Tolima. Veamos porqué: el futuro del Tolima depende de la voluntad nacional; los caciques convierten en gregarios anodinos a los líderes regionales; el Tolima es despensa de votos; la descomposición del país destruye el alma regional; nuestra identidad se debilita cada vez más; no creemos en nosotros mismos por creer en falacias de Estado; perdimos el sentido de orientación política por loar banderas caducas; toda trasferencia nacional llega condicionada a la obsecuencia y el elogio; el Tolima como territorio concreto es inferencia abstracta y no referente esencial; por carecer de peso político, el Tolima es invisible frente al país; los caudillos nacionales falsean nuestras ideas, nos dividen y nos enemistan.

El asunto es a la inversa, pues el mejor aporte que los tolimenses podemos hacer al rescate moral, social, político y económico del país es transformar al Tolima, pues ello corresponde a tres sabidas pero desoídas lógicas: El progreso nacional inicia en las regiones. El Tolima es territorio histórico donde los tolimenses, rehaciendo la identidad, podemos reencontrarnos y trabajar unidos, porque el Tolima es espacio concreto donde nuestro margen de maniobra es real y puede ser eficaz. El país que hoy tenemos nos divide y nos convierte en “aguateros” del desmadre nacional y sólo el Tolima, siendo prioridad, animaría a nuestros pensadores a generar ideas pertinentes para que nuestra voluntad pueda parir otra historia.

El Tolima no avanza porque confundimos política nacional con política regional, alteración que impide saber que estar en orillas distintas en lo nacional no es obstáculo para la unidad regional, un milagro de la razón que es posible sí admitimos que el cambio del país empieza en las regiones y que por ello el Tolima deber ser prioridad política. Sé que un buen gobierno nacional no remedirá los graves males del Tolima, pero sí podría ayudar a que los tolimense los remedien y por ello, ante las próximas elecciones, tengo una posición que comparto sólo con cercanos para así sustentar el asunto de la prioridad y no atizar la desunión tolimense.

ALBERTO BEJARANO ÁVILA

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