Alfonso Reyes Alvarado

Los ibaguereños y los tolimenses en general hemos recibido con beneplácito el retorno del profesor Alfonso Reyes Alvarado a la Rectoría de la Universidad de Ibagué. Sin duda, este centro de formación superior es una demostración de lo que un empresariado responsable y con visión de futuro puede hacer en beneficio de la comunidad.
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A pesar de llevar apenas cuarenta años de funcionamiento eficiente, esta universidad se puso ya al mismo nivel de centenarios claustros de estudio. Siempre se recuerda  esa unión entre la Asociación para el Desarrollo del Tolima y muy destacados empresarios y dirigentes como José Osorio Bedoya, Don Jaime Zorroza y Landia, Roberto Mejía Caicedo, Jesús María Pinto Guarnizo, Salomón Tobar Díaz, Santiago Meñaca Castillo, Néstor Hernando Parra, Eduardo Sarmiento Lora y Carlos Gustavo Cano, entre otros. 

Evoco,  además, la figura de mi entrañable amigo y tolimense integral Yesid Castaño González, quien desde un comienzo se vinculó a tan  extraordinario proyecto educativo. Carmen Inés Cruz, gran mujer e intelectual tolimense, marcó el derrotero como primera rectora de lo que entonces se llamaba “Corporación Universitaria de Ibagué”. Pero hoy quiero hablar del Rector Alfonso Reyes.

Tuve la oportunidad de conocerlo desde niño, gracias a que la generosidad de su padre, mi maestro, mentor,  mecenas y amigo Alfonso Reyes Echandía, me llevó a vivir a su casa y “Alfonsito”, como le decíamos, fue “víctima” de desplazamiento pues tuvo que ceder su cuarto para que el joven estudiante necesitado lo habitara por amable sugerencia de su padre. Por eso, puedo decir que lo considero como mi hermano menor. Ya desde entonces mostraba su personalidad, muy similar a la de su ilustre progenitor: serio, tímido, muy estudioso, riguroso y disciplinado.

Esas virtudes que lo distinguen le han permitido desempeñarse  con éxito en las tareas emprendidas, sobre todo en la docencia a la que escogió como la forma ideal de servir a sus semejantes. Puesto que, además de Física,  estudió la entonces novedosa carrera de Ingeniería de Sistemas, con el maestro Reyes Echandía y el profesor Jaime Giraldo Ángel fue uno de los precursores de la utilización de la informática en la administración de Justicia. Se había convertido en  asesor permanente de su padre quien, como siempre  visionario, se adelantó al pregonar la necesidad de utilizar modernas tecnologías en la administración judicial. Hoy nos hemos visto obligados a hacerlo ¡quién lo creyera! gracias a la pandemia del Coronavirus.

Para mí fue un honor tenerlo como asesor en la Fiscalía General, y mucho le ayudó a la entidad en la modernización, con instrumentos como el censo nacional de expedientes, el uso de las TIC en la gestión de los procesos y la formación continuada de fiscales e investigadores.

Su padre le inculcó el amor al terruño; desde niño le gusta la lechona, los tamales, el sancocho, la mazamorra; se emociona escuchando La sombrerera y El bunde; evoca las figuras de eximios chaparralunos como Murillo, Melo y Echandía; se alegra con los triunfos del Deportes Tolima y sufre con sus derrotas... Es decir, vive, piensa y siente como un tolimense raizal.

Por eso, después de estudiar en el exterior y de destacarse como profesor y directivo en la prestigiosa Universidad de los Andes, como se diría popularmente, “la tierra lo jaló” y al lado de su encantadora esposa, amiga y compañera Silvia, se vino a vivir a Ibagué con su hijo de dos años, primero de medio tiempo y luego de tiempo completo. Y asumió la Rectoría de la Universidad.

A partir de lo construido por sus antecesores, modernizó la Universidad, y al tiempo que la conectó  con el mundo la vinculó a los municipios y veredas del departamento. Su programa de permitir que los estudiantes hagan cuatro semestres básicos de ingenierías en su propio hogar y luego sí trasladarse a la Capital para cursar los últimos semestres, y también el de conseguir que los estudiantes hagan sus prácticas sociales prestando su concurso a las alcaldías municipales. Diez años después cerca de 800 proyectos han sido desarrollados en todos los municipios del Tolima. Estas son iniciativas que debería acoger el ministerio de Educación como programa nacional.

Y ahora, otra vez lo trajo a la tierra. Y  viene a servirle a la juventud tolimense. Por eso, de  nuevo bienvenido a estos lares, que usted tanto quiere, señor Rector.

ALFONSO GÓMEZ MÉNDEZ

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