¿Que tal si pensamos a Ibagué como “ciudad región” o a.m.?

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Para muchos, la cobertura espacial que ha alcanzado y el número de personas que la ocupan, resultan suficientes para darle a Ibagué el calificativo de ciudad, así su nivel de desenvolvimiento no sea el adecuado y el total de sus pobladores no cuente aún con los servicios públicos necesarios de toda comunidad normal.

Y es que pese a los ingentes esfuerzos de la actual Administración, se sigue evidenciando un notable atraso frente al desarrollo alcanzado por otras urbes, pensadas con mayor claridad de cara a los tiempos que discurren: al efecto bástanos mirar a Medellín eficientemente dotada de infraestructura y movilidad, insistiendo en su integración con el Chocó en procura de una autónoma salida al mar para su industria; Bucaramanga con aceptables servicios públicos, cuidando con primor su espacio público e incorporando sus comunidades próximas en un área metropolitana, y las ciudades del eje cafetero, integradas, orientando su acción, sin pausa, hacia su consolidación como los máximos polos de atracción turística del centro del país.

Entre tanto nuestro Concejo municipal apenas si expide y tardíamente, un tímido plan de ordenamiento territorial, conocido vulgarmente como POT, harto menguado en posibilidades para obtener la transformación que la ciudad ansía, pues solo mira unas modestas y pocas alternativas de cambio, con las cuales Ibagué jamás podrá llegar a consolidarse como ciudad importante y menos como la rectora política y económica de la extensa área geográfica de la cual es eje.

Nos está faltando imaginación creativa para concebirnos bajo esquemas como los de “Área Metropolitana” o “Ciudad Región”, en los que se adviertan y aprovechen las ventajas comparativas y competitivas que al efecto presentamos: comunicación terrestre, identidad cultural e influencia real con Gualanday, Chicoral, Flandes, Espinal, Girardot, Melgar, Guamo, San Luís, San Antonio, Ortega, Payandé, Doima, Piedras, Purificación, Rovira, Cajamarca, Anaime, Alvarado, Venadillo, Lérida e incluso Mariquita y Honda, zonas económicamente productivas, dotadas de una riqueza agrícola, minera y turística, potencialmente inexplotadas.

Para lo cual bastaría añadir a la infraestructura ya existente o la que se encuentra en construcción, algunas acciones de mejoramiento y las necesarias para lograr la recuperación de las antiguas líneas férreas a Girardot, Cajamarca y Dorada, buscando incluso con esta última, nuestra propia salida al mar por el Magdalena medio, en procura de una futura conversión en “Ciudad Región Global”.

Con ingenio y capacidad de acción se puede para sacar la ciudad del estado de atraso que presenta y de paso jalonar una gran parte del Departamento, liderándolo y fungiendo como eje integrador, aunando esfuerzos en una cruzada común con tal fin.

Para todos ¡Un feliz año 2014!

MANUEL JOSÉ ÁLVAREZ DIDYME - DOME

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